Igualdad de género: ¿Cómo ha influenciado el machismo el ideal de belleza femenino?

En EllaHoy reflexionamos cómo ha influenciado el machismo en el ideal de belleza femenino. Te lo dedicamos.

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    Desde tiempos remotos la búsqueda por la belleza perfecta ha cosificado los cuerpos de las mujeres porque desde entonces el machismo impera en nuestra sociedad. El control del cuerpo de las mujeres ha sido una de las formas de dominación en varias culturas y esencialmente en la cultura occidental, donde a lo largo de diferentes épocas la fuerza masculina patriarcal ha decidido cuál es el ideal de belleza femenino y que ese ideal debe estar al servicio de sus gustos, no de los nuestros.

    Por eso hoy hacemos un pequeño repaso histórico de algunos de los ideales de belleza a lo largo de la Historia en diferentes culturas que el machismo ha impuesto a las mujeres, en muchos casos poniendo en riesgo su salud o afectándola directamente, es decir, violentando sus cuerpos.

    Ideal de los pies pequeño en China

    Un ejemplo histórico de violencia de los cuerpos de las mujeres es el vendado de los pies en China, posiblemente originado alrededor del siglo X, entre las bailarinas de clase alta de la corte en la Dinastía Song.

    Esta práctica, por la cual se vendaban los pies de las mujeres desde niñas, atrofiándolos e impidiendo su crecimiento, se popularizó tanto como símbolo de belleza en China, que incluso hoy quedan algunas mujeres ancianas con “pies de loto” que ven mermada su movilidad. De hecho, no fue hasta 1949 cuando el régimen comunista de Mao lo prohibió. Esta imposición machista de belleza hacia las mujeres sólo se realizaba entre las mujeres de clase alta y burguesía, pues sus funciones impuestas no requerían de su movilidad, sino que debían ser objetos de culto para los hombres. Sin embargo, entre las mujeres de clase baja no existía esta práctica, ya que era necesario que trabajaran. La imposición de los “pies de loto” provocaba atrofiamiento en los pies de las mujeres, fuertes dolores, traumas psicológicos y el impedimiento de la movilidad de las mismas.

    El corsé como elemento de dominación de la belleza femenina en Europa

    Aunque se sabe que ya se utilizaban corsés de metal en las civilizaciones antiguas de Micenas y Creta, no fue hasta el siglo XVII cuando se popularizó en las cortes europeas. Para usar un corsé debías pertenecer a la nobleza, pues desde la edad de los doce años las niñas tenían que acostumbrarse a usarlo. Así se aseguraban de que su cuerpo se iba moldeando en función de los cánones impuestos de belleza. Se trataba de corsés rígidos, realizados con varillas de metal, madera o hueso entre las telas, para conseguir que se apretaran lo más posible. Además de modificar los músculos de las mujeres, desplazaba órganos como la vagina y los ovarios, causando dolores insoportables en las mujeres y provocaba alteración de las funciones digestivas, obstrucción del flujo sanguíneo y problemas respiratorios. Aunque en la Revolución Francesa cayó en desuso al considerarse símbolo de la opresión de las mujeres y ser odiado por algunos que pensaban que provocaba abortos en las mujeres, tras este periodo volvió a popularizarse en las diferentes etapas históricas europeas y americanas, incluso hasta hoy día, donde podemos encontrar corsés menos rígidos pero cuyo uso continuado puede provocar los mismos problemas de salud que los corsés de épocas anteriores.

    Padaung: las mujeres jirafa de Tailandia

    Originarias de Birmania, gran parte del grupo étnico Kayan emigró a Tailandia en la década de los 90′ debido a los conflictos militares en Birmania. Son muchas las teorías que adjudican la utilización de anillos en el cuello de las mujeres kayan, pero ninguna ha podido ser confirmada por antropólogos y lo que hoy sabemos es que los usan como símbolo de belleza que para disfrute de los hombres. Desde los 5 años de edad comienzan a ponerse un anillo por año, y a partir de los 12 años el número de anillos se incrementa hasta que el cuello llegue a su tope. Las mujeres ven reducida considerablemente su movilidad, además de atrofiar su cuello, que ya no se puede sostener sin los anillos. Hoy se sabe que muchas mujeres continúan la tradición tristemente debido al atractivo turístico que adquiere, lo que las permite mantener una economía de subsistencia mediante la venta de artesanías en tejidos que tradicionalmente han elaborado.

    Las mujeres pálidas, símbolo de poder racista y patriarcal

    La historia de la palidez en los rostros y piel de las mujeres como símbolo de belleza no sólo tiene un origen machista, sino también racista. Se remonta a la época de la Colonización en América, donde lo blanco era símbolo de poder europeo, mientras que el moreno simbolizaba mestizaje, empeoramiento de la raza y opresión. Las mujeres no blancas eran las pobres, las esclavas, las sirvientas y trabajadoras del campo, mientras que las mujeres blancas simbolizaban el poder patriarcal de la Colonia. Por ello, ser blanca se convirtió en un símbolo de estatus y una necesidad para que los hombres pudientes se casaran con estas mujeres. Para blanquearse la piel, las mujeres tomaban baños de leche, se empolvavan con polvo de arroz e incluso se maquillaban las ojeras de azul para hacer parecer más pálidas. Además, nunca tomaban el sol, por lo que muchas padecían problemas de deficencia de vitamina D, vitamina necesaria para la absorción de algunos minerales como el calcio, por lo que la osteoporosis era una enfermedad frecuente en estas mujeres. Hoy todavía vemos cómo las empresas de cosméticos privilegian la blanquitud, sobre todo en algunos países, como los de América Latina, donde son comunes las cremas blanqueadoras del rostro y cuerpo, afectando a la larga la protección natural de la piel de las mujeres.

    Los zapatos de tacón, un elemento histórico en controversia

    Parece que Catalina de Médici fue la primera en llevar un zapato de tacón como atuendo de moda en su boda con Enrique II de Francia en 1533, momento en el cual comenzaron a popularizarse, tanto que el propio Luis XIV mandó crear unos para él mismo. Pero, aunque durante los siglos XVII y XVIII los hombres también llevaron un pequeño tacón, fueron las mujeres las que comenzaron a llevar zapatos de tacón cada vez más altos.Los primeros tacones de agujan datan de 1760 y hoy son un símbolo de feminidad. Cuantos más altos, más bella para los hombres. A pesar de que hoy sabemos que llevar tacones demasiado altos diariamente afecta la posición de la columna y las piernas y atrofia los pies, muchas mujeres lo sigue usando y las modas lo siguen imponiendo como símbolo irrevocable de belleza.

    La extrema delgadez actual vs. la gordura de antaño

    Paradójicamente, ninguna de las dos modas, la delgadez y la gordura han sido motivo de libertad para las mujeres. Durante muchos siglos, la gordura en Europa era considerada símbolo de belleza, pero debido al extrema pobreza de la población sólo las mujeres pudientes podían permitirse “ser bellas”. Por tanto, la belleza identificada con la gordura estaba destinada a las mujeres de familias ricas, nobles o burguesas, siendo la clase dominante de mujeres sobre el resto, pero condicionada por los cánones de belleza que los hombres les imponían. A partir de la década de 1920 la estética de las mujeres burguesas cambia, dejando a un lado el corsé y llevando vestidos rectos y holgados que no dejan ver las curvas de las mujeres. La delgadez se impone, considerándose símbolo de belleza. Desde entonces, la delgadez se ha reproducido en diferentes épocas, hasta tal punto que hoy encontramos como exponentes de belleza del mundo de la moda a modelos sin curvas y extremadamente delgadas. Aunque existen mujeres cuya fisonomía es recta, también existen mujeres con curvas, con pechos de todos los tamaños, con traseros diversos y cuerpos múltiples, pero el mundo de la moda continúa reproduciendo los errores machistas del pasado, imponiendo un sólo modelo de mujer como ideal de belleza.

    Las modas de los pechos en la historia

    Hoy sabemos que las mujeres de todo el mundo tienen diferentes formas y tamaños de pecho, sin embargo a lo largo de la historia se han impuesto modas patriarcales acerca de cómo deben ser los pechos de las mujeres, obviando la realidad de la diversidad que existe e imponiéndolas diferentes accesorios como sujetadores incómodos u operaciones de senos para que se adapten al ideal imperante de belleza. Por ejemplo, mientras que en la Edad Media en Occidente los pechos pequeños eran símbolo de belleza debido a que la edad de casamiento impuesto se encontraba alrededor de los 13 años, en el Renacimiento se imponen los pechos voluminosos, relacionados con la capacidad de las mujeres de amamantar y ser madre. De hecho, algunas teorías sitúan las modas impuestas sobre el tamaño de los pechos en función de las necesidades poblacionales de cada época.

    Dando un salto en la Historia de los senos de las mujeres, recordamos los años 90′, cuando famosas como Pamela Anderson pusieron de moda los pechos extremadamente voluminosos en cuerpos pequeños y delgados, algo difícil de ver en un cuerpo natural. Los ideales de belleza sobre el tamaño y forma de los pechos al servicio de las modas que hasta hoy en día son impuestas desde la cultura patriarcal han supuesto la falta de aceptación de las mujeres de su pecho tal y como es. Además, supone el uso de sujetadores que oprimen los pechos, muchos de ellos peligrosos para la salud mamaria de las mujeres o intervenciones quirúrgicas en lugares no certificados que suponen la muerte de miles de mujeres cada año.

    Nuestra belleza es nuestra

    Al hacer este breve repaso sobre cómo ha influenciado el machismo en el ideal de belleza femenino nos damos cuenta de que las mujeres hemos sido objetualizadas durante siglos en post de los gustos y requerimientos de la cultura patriarcal. Siglos aguantando que nuestra belleza se ponga en manos de otros y no de nosotras mismas.

    Es por esto que en la actualidad, principios del siglo XXI, se tiende cada vez más a nuevas formas de belleza no impuestas, que se adecúan a miles y miles formas de cuerpos y que se alejan del control machista sobre las mujeres. Es importante fomentar a nuestras amigas, hijas, nietas (y amigos, hijos y nietos) que las más importante de nuestra belleza somos nosotras mismas: cuidarnos no tiene nada de malo si lo hacemos desde el respeto a nuestros cuerpos y desde nuestra libertad. Que ser bellas tiene que ver más con ser saludables, felices y seguras de nosotras mismas que otras cosas. Conceptos de belleza más cercanos al slow beauty y la belleza holística que a la forma tradicional de belleza que nos dice cómo debemos ser.