Primera exposición al sol: Cómo proteger la piel

Es importante que cuides en extremo tu piel en los primeros baños de sol. Por eso, sigue estos consejos para proteger tu piel esos primeros días de exposición al sol.

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    Primera exposición al sol: Cómo proteger la piel

    Por fin llegan las vacaciones esperadas. Este año habéis elegido unos días de relax en la playa, donde descansar, divertirse y tomar mucho el sol. Bueno, esto último no deberíais hacerlo en exceso, sobretodo sin tomar las medidas de protección adecuadas, pues como sabes los rayos solares pueden quemar tu piel, favorecer la aparición de manchas, arrugas y el temido cáncer de piel. Por ello, además de las precauciones habituales, es importante ser un poco más extrema en los primeros baños solares, pues la piel está mucho más receptiva y sensible a los rayos solares. Para que puedas disfrutar del sol tus primeros días de vacaciones, no te pierdas los mejores consejos.

    Poco a poco: la premisa fundamental

    Sabemos que estás deseando tirarte en la toalla de playa y tomar el sol todo el día, pero la verdad si haces eso los primeros días de exposición solar, lo más probable es que acabes con la piel chamuscada y te destroces las vacaciones. Tu piel necesita acostumbrarse y prepararse para estos primeros días, por lo que debes ‘enseñarle’ a tomar el sol, poco a poco, paso a paso. Por tanto, evita baños de sol prolongados los primeros días y utiliza siempre protector solar según las indicaciones del fabricante, generalmente cada dos horas y/o tras cada baño en el mar o piscina.

    El protector solar: un poquito más alto de lo normal

    Como sabes, debes elegir el protector solar en función de tu fototipo de piel, para asegurarte de que al tomar el sol tu piel está protegida al máximo. Por ejemplo, si tienes la piel bronceada estilo mediterráneo, es decir, un fototipo IV, lo ideal es que usaras un protector solar SPF 20 o 30. Sin embargo, los primeros días de exposición al sol deberías elegir un fotoprotector un poco más alto, al menos un SPF 30 o 40, para asegurarte de que tu piel pueda adaptarse poco a poco a los baños del sol y prevengas posibles daños.

    Si tu fototipo de piel está dentro de las pieles más claras, como el fototipo I y II, no te la juegues y usa una crema solar de alta protección (SPF 50+) los primeros días. Una vez que te hayas bronceado con el paso de los días, puedes bajar un poco la intensidad del protector, sin excederte, pues nunca debes olvidar que tu piel es clara y por tanto, tienes más riesgo de padecer cáncer de piel y otras afecciones derivadas del sol.

    Una crema solar distinta para el rostro

    La piel del rostro es mucho más fina y delicada que la del cuerpo, por lo que deberíamos protegerla con un producto adecuado. Generalmente solemos necesitar un protector solar de mayor intensidad para la cara que para el cuerpo, con diferentes propiedades en función de tu tipo de piel, sobre todo si tienes la piel fina, sensible o con tendencia al acné.

    Los básicos de un protector solar

    Para que un protector solar sea efectivo debe protegernos tanto de los rayos UVB, que son los que nos provocan quemaduras solares, como de los UVA, los cuales penetran en las capas más profundas de la piel. Además, debe ser adecuado para cada tipo de piel, ser no comedogénico, hipoalergénico para las personas con alergias cutáneas y de efecto duradero (alta remanencia en la piel). Te puede interesar Protector solar para pieles alérgicas: Las mejores marcas [FOTOS].

    Evita las horas fuertes de sol

    Ya sabemos que te apetecería estar todo el día en la playa, pero hay una granja horaria en la que la potencia de los rayos solares es mayor y, por tanto, se recomienda evitar lo más posible. Generalmente se establece entre las 11:00 y 16:00 horas, por lo que en este tiempo, intenta permanecer en una sombra y/o usar algo de ropa. Por cierto, aunque estés en la sombra, no olvides el protector solar.

    Uso del protector solar

    No vale con untarse de crema una vez que llegues a la playa o la piscina. Lo ideal es que apliques el protector solar 20 minutos antes de la primera exposición al sol, para que haya dado tiempo a que los activos de la crema solar hayan sido absorbidos por la piel. Además, en la primera aplicación no debes dejar ninguna zona sin protector, incluso las que estarán cubiertas por el bikini. En las siguientes aplicaciones del día, trata de cubrir todas las zonas desnudas, sin olvidar la nariz, orejas, ingles, las zonas debajo de los tirantes del bikini y de los bordes del traje de baño, el empeine y la planta de los pies, las bolsas de los ojos y la zona alrededor de las axilas.

    Bebe mucha agua

    Una adecuada hidratación es fundamental para que la piel active sus defensas naturales en caso de daño solar. Por ello es recomendable que trates de hidratarte en todo momento mientras tomas el sol, tanto los primeros días como el resto de tus vacaciones.

    Hidrata tu piel tras el baño de sol

    Cuando termines de tomar el sol, debes siempre hidratar tu piel adecuadamente. Tras la ducha usa una crema hidratante o un after sun, los cuales están pensados para ayudar a que el bronceado permanezca más tiempo.

    Extrema las precauciones si tienes la piel clara

    Si tu piel corresponde al fototipo I y II, tienes muchos lunares en el cuerpo o tienes antecedentes de familiares con cáncer de piel, es importante que tomes todas estas precauciones al pie de la letra, ya que tienes más riesgo de sufrir las consecuencias de los rayos solares. No te pierdas Protector solar para pieles muy blancas: Las mejores marcas [FOTOS]

    Tus ojos también deben protegerse

    Tanto los ojos como la piel de las bolsas de los ojos deben estar bien protegidos de los rayos solares, que pueden favorecer por ejemplo la aparición de cataratas. Usa gafas de sol cuando tengas los ojos abiertos y utiliza la crema solar del rostro también en las bolsas de los ojos y sobre los párpados.

    Apela al sentido común

    Es importante que apeles a tu sentido común a la hora de protegerte, incluso aunque tengas la piel oscura, ya que el sol también puede hacerte daño. Cuando tomes el sol, tu objetivo máximo debe ser la seguridad, por encima de broncearse la piel. Además, si te descuidas y te quemas, es importante que evites volver a quemar tu piel y la protejas con una crema hidratante post solar o un corticoide tópico en función de la gravedad de la quemadura.

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