Cosas que no debes hacer durante tu luna de miel

Cosas que no debes hacer durante tu luna de miel

Si no quieres dar al traste con tu luna de miel, hay ciertas cosas que conviene evitar durante el que está llamado a ser el gran viaje de recién casados.

    Después de la boda, la luna de miel es sin duda el momento más esperado para los novios, la oportunidad de relajarse y de disfrutar de un viaje que además marcará el inicio de esta nueva etapa. Sin embargo, no siempre las cosas salen como se habían planeado y lo que se presentaba como un idílico viaje de recién casados puede terminar en un mal sueño por nuestros propios errores. Para no dar al traste con la luna de miel, te recomendamos tener en cuenta las cosas que no debes hacer si quieres que la nueva vida en común no empiece con mal pie.

    La luna de miel está pensada para disfrutarla, es decir, para olvidarse de preocupaciones, trabajo, familia… lo importante es la pareja y la posibilidad de pasar unos días juntos sin pensar en nada más. ¿Te imaginas llevarte el trabajo a tu luna de miel o pasarte el día enviando mensajes y fotos a tus padres y amigos contándoles cada minuto del viaje? Piensa en la otra parte, puede que le resulte molesto. Así que olvídate del móvil por unos días.

    Por mucha ilusión que te haga visitar un determinado lugar del planeta, antes de comprar los billetes y subirte al avión conviene tener en cuenta que tiempo nos vamos a encontrar y la estación del año en la que se encuentra el destino (invierno, verano). Es decir, viajar por ejemplo a Egipto en pleno verano puede ser una locura, salvo que nos guste estar a más de 50 grados; o viajar a una isla caribeña en plena época de lluvias.

    Tanto si la pareja tiene hijos en común como si son los hijos de uno de los cónyuges, la luna de miel es para los recién casados, no para los niños, los cuales estarán mucho mejor con los abuelos o con un algún familiar o amigo de confianza durante el tiempo que dura el viaje.

    Viajar con un presupuesto ajustado puede ser una aventura, pero para emprender en otro momento que no sea tu luna de miel, sobre todo si por elegir un destino más lejano tienes que escatimar en alojamiento o en comida.

    Nada como llegar a un hotel o alojamiento con servicios mínimos o en condiciones peores de las esperadas para dar al traste con toda la ilusión del viaje, y no digamos con la pasión.

    Vale que a nuestro paladar sea muy fácil conquistarle y que nos guste probar la comida típica del lugar de destino, pero cuidado con darse grandes atracones o pasarse con alimentos de difícil digestión, ya que la siguiente noche a buen seguro que no la pasarás de la mejor manera. Si tenemos un estómago delicado, lo mejor es evitar probar platos que nos generen dudas.

    Te vas de luna de miel, no te vas de casa, así que organiza tu maleta para llevar lo necesario, pero sin excesos porque puede resultar un incordio a la hora de desplazarse, sobre todo si el itinerario incluye varias paradas.

    Regla de oro para la luna de miel: prohibido discutir. Puede que en alguna ocasión no estés de acuerdo con tu pareja, pero antes de que la cosa vaya a más y estropees un viaje estupendo, aleja los pensamientos negativos y pon un sonrisa o palabra agradable.

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