Tendencias de boda que odiamos: Las peores

Algunas ya están pasadas de moda, otras simplemente nunca nos han gustado. Hoy te contamos las tendencias de boda odiamos. ¡No te las pierdas!

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    Tendencias de boda que odiamos: Las peores

    Sobre gustos no hay nada escrito, sí… pero es que a veces no podemos soportarlo más. ¿Por qué algunas tendencias en bodas no cambian? No es que no sean bonitas o tengan un toque de diversión, pero algunas tendencias ya están un poco repetidas. Es el momento de cambiarlas o una medida más drástica, hacerlas desaparecer. Sin afán de herir susceptibilidades, te presentamos las tendencias de boda que en EllaHoy ya hemos llegado al punto de odiar.

    1. Las mesas en el banquete de bodas

    Si ya has asistido a varias bodas seguro que te ha tenido que tocar una mesa coñazo, con gente que no conoces y no te da ninguna conversación. O quizás has tenido que esperar demasiado entre plato y plato o te has sentido un poco incómoda porque no te puedes mover con libertad. ¡Y qué decir de lo lejos que se sientan los novios! Solitos aburridos como ostras o, peor aún, aguantando a sus respectivos suegros. Es cierto que una boda sin banquete no es lo mismo, pero quizás ya es hora de comenzar a pensar en otras formas de hacerlos un poco más divertidos. Una buena recepción de catering te quitará infinitos quebraderos de cabeza sobre la colocación de los invitados (siempre y cuando haya un asiento para cada invitado), o un banquete donde cada quien se siente donde le da la gana ¡incluido los novios! ¿No te parece el paraíso de los banquetes de boda?

    2. Las ceremonias que nunca acaban

    FOTO | Foto: Jeremy Wong en Unsplash

    Es cierto que es vuestro gran día, pero también tenéis que dar un poco de espectáculo a los invitados. Asistir a una ceremonia demasiado larga y donde los novios parece que han escrito un libro en vez de unos bonitos (y breves) votos, cansa ¡y mucho! Además, si la ceremonia es al aire libre puede hacer mucho calor, así que si te casas por lo civil ve la manera de acortarla un poquito y si la ceremonia es eclesiástica, habla respetuosamente con el párroco para que podáis acortarla un poquito.

    3. Demasiado lettering

    Es cierto que da un toque personal a los elementos decorativos de las bodas, pero tampoco hay que pasarse. En las invitaciones, pasable, pero en plaquitas con nombres, en el programa de la boda, en la distribución de las mesas… una caligrafía chula deja de ser chula si está en todas partes. Por favor, si usas lettering que sea con medida.

    4. Centros de mesa con un tipo de flor

    Por favor, existen cientos de ideas de centros de mesas de flores ¿por qué elegir un sólo tipo de flor cuando hay combinaciones de todos los estilos? En algún momento fueron una sorpresa, pero ya se han convertido casi que en una pesadilla, así que si estáis en el momento de pensar en los centros de mesa, no caigáis en esta idea monótona y aburrida.

    5. Decoraciones monocromáticas

    De verdad, es el momento de huir de las decoraciones de boda monocromáticas. No queremos que de repente el banquete se convierta en un arcoiris, pero hay muchas combinaciones de colores de tendencia con las que puedes jugar: azul y blanco, rosa, melocotón, azul, crema y verde, colores orgánicos, dorados, plateados o cobres. Una boda de un solo color o está muy bien decorada o puede llegar a ser un verdadero desastre. ¡Créenos!

    6. Fotos ‘no posadas’ que son posadas

    FOTO | Foto: Cindy Baffour en Unsplash

    Cuando se pasó la moda de los tradicionales posados de foto de bodas, cosa que agradecimos eternamente, los fotógrafos de boda se pusieron como locos a captar instantáneas auténticas y espontáneas de momentos íntimos de los novios, que aportan un carácter natural y bello al álbum de boda. Hasta ahí íbamos bien, pero cuando este estilo de fotografía de boda se puso de moda, de repente los novios comenzaron a hacerse fotos posando como si no posaran, logrando con ello aplastar la espontaneidad, algo que se nota demasiado a no ser que seas actriz de Hollywood.

    7. Los photocall para redes sociales

    Sí, lo reconocemos, en algún momento nosotras también nos dejamos impactar por los photocall de bodas, sobre todo nos encantaban esos en los que había bigotes, cartelitos tipo ‘pa’l face’ y cosas por el estilo. La verdad, fue más una tendencia fugaz, porque parecía divertida, pero en realidad es más aburrido de lo que parece. ¡Tener que hacer cola para un photocall de boda! No, gracias.

    8. Las food corners

    Nos pasa lo mismo con esto, nos gustan las mesas de dulces en las bodas, o al menos nos gustaban… pero la verdad es que tener que hacer cola para comer un pastelito nos parece un poco absurdo. Mucho más si el banquete se ha convertido en una selección de food corners un poco aparatosa: mesa de quesos, de palomitas, de chocolate fundido… Un candy bar bien decorado y con suficientes dulces para todos los invitados (es penoso cuando la mesa de dulces se acaba en un santiamén), es pasable… pero ¡mesas y mesas de comida por todo el espacio! No es ni cool ni gracioso tener que recorrer todo el salón para conseguir un poco de queso.

    9. La música de bodas

    Todavía a veces nos encontramos con alguna boda con un Dj o grupo musical que parece que vienen del pasado. Estamos en la generación milennial así que Spotify, Mixcloud y SoundCloud serán los mejores aliados de cualquier Dj que se precie. Si no está por la labor de ofreceros una música decente y actual, mejor contratad a otra persona. Por cierto, los conciertos de bandas durante la cena también ya deberían desaparecer. Una música ambiental es mucho más acertada mientras los invitados están comiendo, ¿no crees?

    10. Los pasteles de boda de fondant

    Son hermosos e impactantes, pero, seamos realistas, ¿a quién le gusta comerse un ‘trozaco’ de pasta de azúcar?. Si no quieres renunciar a su belleza, al menos se un poco condescendiente con los invitados y ten un ‘plan pastel B’ para ellos… aunque la verdad, no comer el pastel… De verdad, hay muchas otras tendencias en pasteles de boda que son mucho más agradecidas, culinariamente hablando.

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