Navidad 2016

Adiós a las digestiones pesadas

Adiós a las digestiones pesadas

Adiós a las digestiones pesadas. Comer sin problemas, sin la preocupación de padecer gases, acidez estomacal o una difícil digestión. Tanto en lo que comemos, como en la forma de preparación de los alimentos y en los hábitos a la hora de sentarnos a la mesa, están las principales claves para una buena o mala digestión. Tomamos nota.

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    digestiones pesadas

    Gases, dolor abdominal, reflujo… ¿cuáles son las claves para decir adiós a las digestiones pesadas? No solo se trata de controlar los ingredientes de nuestra dieta, sino de adoptar una serie de hábitos dietéticos, tales como el comer sin prisas –precisamente el comer rápido es una de las principales causas de indigestión y de acidez estomacal-, cenar ligero, dar un paseo después de comer y beber agua o infusiones, tanto en las comidas como después, evitando otro tipo de líquidos como las bebidas gaseosas. Las digestiones pesadas son una de esas molestias que también está en nuestra mano evitar, siguiendo unos sencillos consejos.


    Somos lo que comemos, especialmente a la hora de hacer la digestión. Controlar la ingesta de determinadas alimentos y bebidas es la mejor forma de evitar malestares digestivos, como la acidez estomacal, el reflujo, gases, dolor de estómago o dolor abdominal. Una de las primeras premisas es comer con tranquilidad, sin prisas, ya que éste es precisamente uno de los motivos por los que suele aparecer la acidez estomacal. Si no masticamos de la forma correcta, componentes como la saliva o la bilis que intervienen en la digestión no lo hacen de la manera correcta. Masticar bien es importante por otro motivo, y es que cuando más mastiquemos, mayor será la sensación de saciedad y, por tanto, evitaremos comer de más. Es una de las pautas para evitar las molestas digestiones pesadas, pero hay más. Te la contamos.


    Las grasas de una copiosa comida, de alimentos como los rebozados, embutidos, salsas y guisos pueden provocar digestiones pesadas. Es importante, sobre todo si somos propensos a las dolencias estomacales, reducir su ingesta en la dieta, apostando además por otras formas de preparación de los alimentos más ligeras y saludables (al vapor, a la plancha, al horno…).


    Un desequilibrio de la flora intestinal puede provocar indigestión. En este caso, es aconsejable tomar un yogur al día –en el desayuno, a la hora del almuerzo, de postre- para recuperar el equilibrio de la flora y mejorar el tránsito intestinal. Con ello, además, conseguiremos mejorar la digestión.


    Son dos de los alimentos que nos pueden acarrear una digestión pesada. Para facilitar su digestión, en el caso de las legumbres, conviene evitar prepararlas con ingredientes grasos –panceta, chorizo…-. Es mejor combinarlas con verduras, patatas o arroz. Dejarlas en remojo –al menos ocho horas-, romper el hervor en mitad de la cocción y aderezarlas con especias como el hinojo o el comino, las hace más digestivas.

    También se pueden comer en forma de puré.

    Por su parte, las coles son una de las hortalizas que pueden favorecer la aparición de gases. En este caso, es importante darles una buena cocción y mejor combinarlas con patatas.


    El agua es la mejor bebida para una buena digestión. Además de beber agua a lo largo del día –al menos 8 vasos diarios-, es la comida recomendada para las comidas, evitando las gaseosas que sí provocan hinchazón y aportan calorías vacías a la dieta.

    Algunas infusiones ayudan a una mejor digestión. Así, es aconsejable tomar ciertas infusiones media horas antes de la comida principal. Las más efectivas son la angélica, el hinojo, la salvia, la hierbaluisa, la manzanilla o el anís.


    La fibra es importante para evitar el estreñimiento, eliminar toxinas y mantener el tránsito intestinal. La encontramos sobre todo en cereales, legumbres, verduras y frutas. Eso sí, hay que evitar tomar en exceso ya que puede provocar gases o molestias intestinales.


    El estrés es un factor de riesgo de las indigestiones. El estrés genera un aumento de cortisol y adrenalina, lo que conduce a una mayor acumulación de grasa. Si estás nerviosa, espera para sentarte a la mesa y, después, dedica al menos treinta minutos a la comida. Una hora después de comer, es aconsejable dar un paseo. Tumbarnos después de comer puede favorecer el reflujo gastroesofágico y dificultar la digestión.

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