Navidad 2016

Alimentos crudos: Retrasa el envejecimiento y aumenta la vitalidad

Alimentos crudos: Retrasa el envejecimiento y aumenta la vitalidad

Alimentos crudos: Retrasa el envejecimiento y aumenta la vitalidad. Alimentos como las frutas y verduras como principales exponentes del que podemos obtener nutrientes esenciales para una dieta sana y una salud de primera. Los alimentos crudos además favorecen la digestión, mejoran la función intestinal, el sistema circulatorio y ayudan a controlar los niveles de glucosa en sangre.

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    alimentos crudos

    Alimentos crudos: Retrasa el envejecimiento y aumenta la vitalidad. Son solo dos de los beneficios que podemos obtener de incluir en nuestra dieta alimentos naturales y crudos, con las frutas y verduras como protagonistas. De esta manera aprovechamos mejor todas las propiedades nutritivas de los alimentos. Propiedades que no solo retardan los efectos del envejecimiento, sino que también favorecen la digestión, mejoran el control de la glucosa en sangre y nos ayudan a mantener nuestro peso saludable.


    Comer alimentos crudos es saludable en cualquier época del año y especialmente apetecible en los meses de verano. Alimentos que, al tomarlos de manera natural y sin pasar por ningún proceso de preparación (salvo las lógicas recomendaciones de higiene), nos aportan una dosis extra de nutrientes y antioxidantes. No solo es una premisa básica de una dieta sana, con la recomendación de comer cinco piezas al día de frutas y verduras, sino que a medida que sume el termómetro nada como apostar por los platos fríos (ensaladas, gazpachos) y los alimentos crudos para que nuestra dieta no pierda ni su variedad ni su equilibrio. Las frutas y verduras son los principales exponentes de los alimentos crudos, con un alto contenido en fibra, agua, vitaminas y minerales, ayudándonos a mantener nuestro peso y, sobre todo, a hacer que nuestro picoteo sea más saludable.

    Alimentos para cuidarnos por dentro y por fuera. Y es que comer alimentos crudos ayuda a retrasar los efectos del envejecimiento y a aumentar nuestra vitalidad, al tiempo que ayuda a evitar los problemas estomacales (favorece la digestión, entre otros, por su contenido en enzimas) y la hinchazón abdominal.

    Una dieta rica en alimentos crudos favorece el equilibrio intestinal y la correcta absorción de los nutrientes (proteínas, hidratos, grasas).

    Entre sus propiedades, especialmente en el caso de los vegetales, destaca la capacidad de retardar el envejecimiento y los efectos de los radicales libres, un envejecimiento que también afecta a nuestro cerebro (desarrollo de enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson).

    Los alimentos crudos también favorecen el correcto funcionamiento del sistema circulatorio, sobre todo por su contenido en potasio que ayuda a equilibrar los niveles con el sodio. Por su parte, gracias a su contenido en fibra, los alimentos crudos ayudan a prevenir el estreñimiento y a evitar el desequilibrio de los niveles de glucosa. Los alimentos crudos están especialmente indicados en las dietas de las personas diabéticas o con problemas de sobrepeso.


    La fruta fresca, pero también mezclada con mermeladas, las verduras (en todas sus combinaciones y variedades en ensaladas), los frutos secos (castañas y avellanas, por ejemplo, son ricas en antioxidantes) y las frutas desecadas (ciruelas, higos, dátiles o uvas). Respecto a éstas últimas hay que señalar que son una de las golosinas más naturales ya que concentran todo los nutrientes de la fruta (vitaminas minerales, fibra). Son una buena opción para añadir a las ensaladas y para mezclar con yogur o con cereales.


    Tomar alimentos crudos es bueno, eso sí, sin saltarnos las normas básicas sobre higiene y refrigeración de productos frescos y naturales tras la compra para evitar algún tipo de alteración o intoxicación alimentaria. Los alimentos crudos no se deben poner en contacto con la comida preparada y, antes de consumirlos, debemos pasarlos siempre por agua para limpiarlos. Un remedio muy conocido es echar unas gotas de lejía apta para alimentos en el agua y, a continuación, aclararlos bien bajo el grifo. Si comemos fruta, también hay que lavarlas, independientemente de que vayamos a quitarle la cáscara.

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