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Debilidades alimentarias: ¿Cuáles son las tuyas?

Debilidades alimentarias: ¿Cuáles son las tuyas?

Debilidades alimentarias: ¿Cuáles son las tuyas? Exceso de sal, azúcar o grasas son algunas de las más comunes, pero no son las únicas debilidades o errores que podemos cometer en nuestra dieta. El exceso de cafeína o la preferencia por los platos precocinados también pueden desequilibrar nuestra alimentación, la cual debe ser sana, variada y equilibrada para protegernos de enfermedades.

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    Debilidades alimentarias: ¿Cuáles son las tuyas? Alimentos salados, exceso de azúcar o demasiada grasa en la dieta son tres factores que no solo ponen en riesgo la dieta, también nuestra salud ya que, tal y como recuerdan médicos y especialistas, el exceso de sal, azúcar y grasas nos hace más vulnerables a padecer, entre otros, problemas cardiovasculares, problemas de sobrepeso u obesidad, diabetes, hipertensión Pero hay otras debilidades alimentarias que también interfieren en una dieta sana y equilibrada y a los que, por tanto, también debemos prestar atención.


    Debilidades alimentarias que también podrían calificarse como errores en la dieta, ya que su exceso no es precisamente sinónimo de saludable. Tal y como hemos señalado, el exceso de sal, azúcar o una dieta rica en grasas son a los prestamos más atención, pero no son los únicos hábitos que debemos revisar porque nuestra podemos estar poniendo en riesgo nuestra dieta y nuestra salud. Somos lo que comemos, cuándo lo comemos y cómo lo comemos. De ahí la importancia de seguir una dieta en la que la moderación y la variedad debe ser la clave.

    El exceso de sal o una dieta demasiado rica en grasas pueden ser la puerta de entrada a problemas que van desde el sobrepeso, diabetes o hipertensión pasando por las patologías cardiovasculares y la osteoporosis, una patología en la que la dieta juega un papel esencial y a la que las mujeres somos más vulnerables. Pero, ¿son las únicas debilidades de nuestra dieta o hábitos poco saludables en los que caemos a la hora de comer?

    El exceso de platos precocinados puede desequilibrar nuestra dieta, ya que en algunos casos la calidad de la carne o la presencia de pescado son menores, a lo que hay que sumar que suelen contener gran cantidad de masa o de rebozado, así como mayor cantidad de sal y de aditivos. La preparación de estos platos suele ser la fritura, una de las formas de cocinar que más calorías aportan. Empanadillas, croquetas, lasañas o canelones son algunos de los platos que, si bien nos ahorran tiempo en la cocina, también pueden reducir la calidad de nuestra dieta.

    Por lo tanto, en casos puntuales se puede recurrir a los platos precocinados, pero no todos los días. Además, si andamos mal de tiempo, siempre será más nutritivo preparar un sencillo plato único que recurrir a los precocinados cuya composición no siempre se asemeja a la elaboración casera.


    Si el picoteo es a base de snacks (galletas, tortitas de cereales), hay que procurar que tengan el menor contenido posible en sal y azúcar y que utilicen en su elaboración grasas saludables (aceite de oliva, girasol). Y para un picoteo sano, nada como recurrir a la fruta y las verduras crudas, o un puñado de frutos secos o frutas desecadas.


    Café al levantarse, después de comer y entre horas. Sentir debilidad por la cafeína, bebida estimulante por excelencia y que también tiene reconocidas propiedades beneficiosas para nuestro organismo, puede hacer que se eleve nuestro nivel de ansiedad o excitación, nerviosismo o palpitaciones. Para reducir el exceso de cafeína se puede optar por otros, como el té, las infusiones o las mezclas de plantas.

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