Navidad 2016

Dieta niños: ¿Qué hacer cuando son malos comedores?

Dieta niños: ¿Qué hacer cuando son malos comedores?

Dieta niños: ¿Qué hacer cuando son malos comedores? Suelen mostrarse quisquillosos con la comida, son reacios a probar nuevos alimentos y suelen preferir las bebidas a los alimentos sólidos. Son algunas de las características de los niños malos comedores.¿Cómo conseguir despertar el interés por la comida?, ¿cómo lograr que no pongan pegas a alimentos tan esenciales como la verdura o el pescado?

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    Dieta niños: ¿Qué hacer cuando son malos comedores? Es una de las preocupaciones más frecuentes de los padres. De hecho, los pediatras consideran que 4 de cada diez niños son malos comedores. Niños que comen poco o que solo muestran interés por un determinado número de alimentos, un comportamiento con la comida que suele acentuarse durante los primeros tres años. ¿Cómo conseguir que la comida despierte su interés?, ¿por qué se muestran tan quisquillosos con ciertas comidas?, ¿cómo evitar que rechacen alimentos tan esenciales como la verdura, la fruta o el pescado?


    La alimentación, como sabemos, debe ser variada y equilibrada para conseguir todos los nutrientes necesarios. Una premisa que hay que aplicar a cualquier edad, especialmente en los primeros años de vida cuando se empiezan a adquirir los primeros hábitos alimenticios. Toda dieta, para ser sana, debe incluir frutas, verduras, cereales, lácteos y carne blanca (pollo, pavo). Es aconsejable reducir el consumo de carne roja y de alimentos ricos en azúcar. Lo que comemos y cuándo lo comemos también es importante, estableciendo cinco comidas al día (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena).

    Comer bien es un aprendizaje que se inicia en la infancia, y para ello nada mejor que dar ejemplo. Es importante que los niños se sientan partícipes de la comida, implicándoles cuando sea posible en su elaboración, porque además así conocerán mejor los alimentos. Los hábitos adquiridos no solo harán que, a largo plazo, coma peor, sino que su dieta puede verse seriamente desequilibrada. Si los más pequeños comen poca fruta y verdura, la consecuencia no solo puede ser un problema de obesidad –un problema cada vez frecuente entre niños y jóvenes y generalmente motivado por una dieta poco equilibrada-, sino también un déficit o carencia nutritiva (falta de vitaminas o minerales, bajos niveles de energía, proteínas o micronutrientes, entre otros). Una dieta que, como recuerdan los especialistas, debe ir acompañada de otro hábito saludable, la práctica de ejercicio físico. Y muy importante, las comidas deben transcurrir en un ambiente relajado, no deben identificarse con preocupaciones o estrés.


    Los problemas de peso son, como hemos señalado, una consecuencia de una alimentación poco equilibrada. Problemas de peso que pueden conllevar otros trastornos asociados en el caso de los niños y adolescentes, tales como dificultades respiratorias, mayor riesgo de lesiones o fracturas, menor peso corporal y estatura adecuada para su edad, hipertensión, diabetes o problemas emocionales y de concentración. Así, recientes estudios han apuntado a que los niños considerados malos comedores pueden ver mermado su nivel de atención y su rendimiento escolar.


    ¿Qué diferencia a un niño que come bien de uno que no lo hace? Comer bien, de entrada, significa comer de todo, especialmente fruta, verdura, pescado, lácteos, legumbres, pan y carne. Los niños malos comedores se suelen mostrar quisquillosos con los alimentos, la comida no suele despertar su interés y se muestran reacios a probar alimentos nuevos. Generalmente, suelen preferir las bebidas a los alimentos sólidos y prefieren raciones pequeñas. Los niños que comen mal suelen tener un peso corporal y estatura menor a la recomendada.

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