Navidad 2016

Dieta para paliar el dolor crónico

Dieta para paliar el dolor crónico

Dieta para paliar el dolor crónico. La alimentación, y el tipo de alimentos que incluimos en nuestra dieta, por su efecto analgésico, pueden ayudar a combatir el dolor crónico de determinados trastornos como las lumbalgias, cefaleas, dolores musculares o fibromialgia. Por su parte, otros alimentos provocan el efecto contrario y aumentan la inflamación, lo que conlleva más dolor. Somos lo que comemos, tanto cuando estamos sanos como enfermos.

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    Dieta para paliar el dolor crónico

    Dieta para paliar el dolor crónico. Dolores de cabeza, lumbalgia o dolor en las articulaciones son tres de los trastornos más habituales, cuyos síntomas al prolongarse en el tiempo pueden mermar seriamente la calidad de vida, sin olvidar que pueden llegar acompañados de otros tratornos como los emocionales (ansiedad, estrés). Revisar nuestra dieta y nuestros hábitos es un primer paso para prevenir y tratar el dolor crónico.


    ¿Sabías que un tercio de la población convive con el dolor crónico? Una dolencia que, si no se diagnostica y trata, puede mermar seriamente la calidad de vida. Para contribuir a que el dolor sea más llevadero y, sobre todo, para aliviar los síntomas, la alimentación y el tipo de dieta pueden jugar un papel fundamental. Somos lo que comemos, no solo cuando estamos sanos, sino también cuando nos diagnostican una dolencia o problema de salud.

    Se considera dolor crónico cuando las molestias o síntomas se prolongan durante más de seis meses. Tal y como hemos señalado, las lumbalgias, dolores musculares y de articulaciones, así como las cefaleas, son tres de los trastornos más comunes. Hay que recordar que el dolor nos alerta de que algo no funciona bien en nuestro organismo. Pero cuando persiste, pierde su función e influye en la calidad de vida y en las capacidades de realizar nuestras tareas cotidianas. Además de las terapias y tratamientos para combatir el dolor crónico (analgésicos, antiinflamatorios), la dieta y los alimentos que incluimos en nuestro menú también influyen. Así, algunos alimentos tienen, entre sus propiedades, un efecto analgésico, mientras que otras aumentan la inflamación y, por tanto, el dolor.

    Así, en una dieta para paliar el dolor crónico no deben faltar los minerales, los cuales encontrarás en alimentos como los lácteos desnatados, frutos secos o vegetales de hojas verdes. Estos alimentos tienen un efecto analgésico que ayuda a combatir los dolores musculares y las cefaleas.

    Asimismo, también es aconsejable aumentar el consumo de alimentos ricos en Omega 3, como el pescado azul o las nueces. Los Omega 3 o ácidos grasos poliinsaturados está constatado que ayudan a aliviar el dolor en casos de artritis reumatoide o de dismerroea (menstruación dolorosa).

    Consumir alimentos con antioxidantes, para neutralizar a los radicales libres y el estrés oxidativo como la soja, el salmón o las cerezas, y ricos en vitaminas es importante para que la dieta nos reporte todos los beneficios necesarios para aliviar el dolor crónico, el cual suele más frecuente entre las mujeres y que también está relacionado con dos otros dos trastornos importantes, como la fibromialgia o artritis reumatoide.

    Por su parte, en tu dieta debes restringir o evitar el consumo de alimentos ricos en azúcares refinados y los dulces, así como las proteínas de origen animal (carne, embutidos, lácteos enteros) y alimentos ricos en oxalatos y ácido úrico (marisco, carne roja). Por su parte, la soja, y en concreto las isoflavonas, son eficaces contra la inflamación y la oxidación.


    A la hora de abordar esta dolencia crónica, se puede recurrir a los fármacos o a terapias alternativas. El tratamiento del dolor dependerá de su intensidad. Así, si es un dolor leve o moderado, el medicamento más recomendado es la aspirina (ácido acetilsalicílico), paracetamol o un antiinflamatorio como el ibuprofeno. Si el dolor es moderado a intenso, y si no funcionan las opciones anteriores, se puede recurrir a la codeína o la dihidrocodeína. Solo en el caso, y siempre bajo prescripción médica,de que el dolor sea muy intenso se puede recurrir a fármacos más potentes como la morfina.

    Además del tratamiento farmacológico, también es aconsejable revisar algunos hábitos, como la práctica de ejercicio físico, desde andar a optar por el yoga, el tai chi o los ejercicios respiratorios, una alternativa que además te ayudará a reducir el estrés y la ansiedad, los cuales también incrementan el dolor. La práctica de ejercicio debe ser siempre adecuada a nuestro estado de salud para obtener los mayores beneficios, entre ellos, la mejora de las articulaciones, la musculatura, el sistema cardiovascular y, en general, nuestro estado de ánimo, el cual también determina cómo nos enfrentamos al dolor. Los masajes, y terapias como la acupuntura o la quiropráctica (para corregir la posición de las vértebras) también pueden ser una opción terapéutica para paliar el dolor

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