Navidad 2016

Excesos en la dieta: Cómo prevenir los malos hábitos

Excesos en la dieta: Cómo prevenir los malos hábitos

Excesos en la dieta: Cómo prevenir los malos hábitos. Caer en la tentación de una comida o cena copiosa puede desequilibrar nuestra dieta y el buen funcionamiento de nuestro organismo. Pero si sabemos cuándo y cómo vamos a sentarnos a la mesa a disfrutar de una serie de caprichos y delicias gastronómicas, podemos preparar nuestro cuerpo desde semanas antes para mitigar el efecto de comer más de lo debido.

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    Excesos en la dieta: Cómo prevenir los malos hábitos. Somos lo que comemos, pero también cómo lo comemos y cuándo. Si estamos próximos a una fechas en las que somos conscientes de que no podremos evitar cometer algún que otro exceso en la mesa (una comida familiar, una fecha señalada, por ejemplo), tenemos la oportunidad de preparar nuestro cuerpo y evitar los posibles efectos secundarios, como el hacer trabajar de manera extra a nuestro organismo. Se trata de planificar nuestra dieta y, unas semanas antes, reducir o evitar la ingesta de determinados tipos de alimentos.


    Llevar una dieta sana y equilibrada es la mejor manera de ayudar a nuestro organismo a sentirse en plena forma y a pleno rendimiento. Pero, ¿qué hacer cuando en una fecha o evento señalado sabemos que cometeremos algún que otro exceso gastronómico? Hay determinadas épocas del año que son sin duda una invitación a comer más de lo habitual, pero para que nuestro organismo no se resienta ni sufra los efectos secundarios de una comida o cenas copiosas, podemos prepararlo desde semanas antes. Se trata de revisar y planificar una dieta en la que apostaremos más por otro tipo de alimentos. Una medida dietética preventiva para que nuestro organismo sea capaz de afrontar mejor los excesos que cometemos en algunas ocasiones.

    Así, por ejemplo, conviene reducir la cantidad de sal de los alimentos y de los menús preparados. Menos sal es más salud, así que nunca está de más promover este hábito en nuestra dieta y optar por algunos sustitutos más naturales para aderezar y darle sabor a los platos. Es aconsejable también reducir la ingesta de platos precocinados o alimentos congelados, otro consejo que nunca viene de más seguir durante todo el año.

    Las comidas copiosas, por regla general, suelen ser sinónimo de un mayor consumo de grasas, especialmente cuando los menús tienen como protagonistas a la carne o los embutidos. Es aconsejable evitar la grasa visible de los alimentos de origen animal y otros productos como la mantequilla. Si, por ejemplo, los excesos vienen de la mano de los mariscos, hay que controlar que no se disparen los niveles de ácido úrico en sangre. Una correcta hidratación (no bebidas alcohólicas) ayudará a su eliminación.

    La bollería, la cual ser tener un mayor contenido de grasas saturadas, también forma parte de la lista de alimentos cuyo consumo debemos vigilar. Siempre se puede optar, en lugar de por un producto de bollería, por una pieza de fruta fresca o incluso por un puñado de frutos secos, los cuales además de aportarnos cinc, entre otros minerales esenciales, para mantener activas nuestras defensas, también darán un toque diferente a platos como ensaladas, salsas o incluso como parte del desayuno.


    Forman un tándem inseparable. Toda dieta sana y equilibrada reportará mayores beneficios si se acompaña de la práctica de ejercicio físico. Mantenernos activos no solo mejora nuestro tono muscular, sino que favorece el metabolismo. Además, el ejercicio físico es la mejor manera de quemar las calorías que hemos ingerido sin necesitarlas.

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