Navidad 2016

Tomates: ¿Por qué son tan buenos?

Tomates: ¿Por qué son tan buenos?

Tomates: ¿Por qué son tan buenos? Es uno de los protagonistas indiscutibles de la dieta mediterránea. Detrás de su característicos color rojo se esconden múltiples virtudes, entre ellas las de ser rico en sales minerales, vitaminas y antioxidantes. Descubre por qué no pueden faltar los tomates en tu dieta y en tus recetas saludables.

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    Tomates: ¿Por qué son tan buenos? Excelente aperitivo, entrante fresco y sabroso, acompañante de salsas… El tomate es uno de los protagonistas insuperables de la reconocida dieta mediterránea. El rojo es una apuesta segura y, en cuestión de alimentación, una inversión en salud, porque detrás de su característico color se esconden sales minerales, vitaminas y un enorme poder antioxidante. Descubre por qué los tomates son tan buenos y, sobre todo, por qué no deben faltar en una dieta sana y equilibrada.


    Los encontramos en el mercado en cualquier época del año –especialmente en los meses de calor-. Protagonista de la dieta mediterránea, el color rojo del tomate es sinónimo de propiedades antioxidantes, tonificantes y refrescantes.

    Los tomates, al igual que la familia de las frutas y verduras, son un aliado excelente de la salud. De entrada, contienen vitamina C, una pequeña cantidad de vitaminas del grupo B y una notable cantidad de betacaroteno, una sustancia que el hígado transforma en vitamina A, la cual ejerce una función antioxidante esencial y protectora de los tejidos del organismo y, en especial, de la piel.

    Otro de sus componentes más valorados es el licopeno, una molécula que desempeña una acción preventiva con los procesos degenerativos.

    La cantidad porcentual de agua que se encuentra en el tomate –puede superar el 94%- lo convierten en un excelente diurético e hidratante, reponiendo las reservas hídricas del organismo y depurando la sangre de las toxinas acumuladas.

    El jugo del tomate contiene abundante sal de potasio, la cual contribuye a depurar la sangre y a restablecer en el interior de las células el equilibrio salino perdido durante la sudoración. En las dietas para deportistas está especialmente indicado, ya que resulta un remedio natural y eficaz para prevenir la fatiga y los calambres musculares.

    Los azúcares presentes en el tomate apenas sobrepasan el 4%, con mayor presencia de fructosa.

    Es aconsejable consumir los tomates bien maduros, más ricos en betacarotenos, y con un menor porcentaje de ácido oxálico, sustancia que puede favorecer, en las personas especialmente predispuestas, la formación de cálculos. De igual manera, el tomate debe ser consumido con moderación en los casos de úlcera gástrica o dispepsia, ya que este alimento puede aumentar la producción de jugos gástricos.


    A finales del siglo XIX el tomate se ganó definitivamente un hueco en la despensa y en la cocina como compañero del aceite, extendiéndose su consumo por todo el área mediterránea. El tomate es, a día de hoy, protagonista de la cocina mediterránea. Los tomates van bien con todos los platos (arroz, pasta, pan), incluso con los más proteicos a base de carne, pescado y huevo. Con los tomates se pueden preparar, incluso, postres que sorprenderán por su color y por su sabor (sorbetes, compotas, confituras…). Y, por supuesto, las ensaladas y el zumo de tomate, mezclado con otras verduras, es un aporte extraordinario de nutrientes y antioxidantes.

    Existen múltiples variedades de tomates, cada una con sus características. Para escoger bien, hay algunos sencillos consejos a seguir. Así, por ejemplo, los tomates de ensalada deben ser grandes, fuertes y con pocas semillas. Para las salsas son mejor las piezas pequeñas, redondas y de pulpa carnosa.

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