Navidad 2016

Bullying: ¿Cómo saber si mi hijo es el acosador?

Bullying: ¿Cómo saber si mi hijo es el acosador?

Reconocer que nuestro hijo es el acosador no es nada fácil, pero detectarlo y pararle los pies a tiempo es fundamental para acabar con el bullying.

    Bullying: ¿Cómo saber si mi hijo es el acosador?

    Todas las madres experimentamos un miedo atroz ante la simple idea de que nuestro hijo pueda convertirse en víctima del bullying en su colegio, con todo lo que ello acarrea. Pero, ¿qué ocurre si es nuestro pequeño quien agrede a los demás? Te contamos cómo puedes saber si tu hijo es el acosador.

    Uno de los principales problemas del bullying es que los padres se niegan a aceptar que su hijo pueda ser el niño que está haciendo la vida imposible a uno de sus compañeros, y es que en el momento en el que los profesores u otros padres nos piden que hagamos algo para remediarlo nuestra respuesta automática es negarlo y, por supuesto, culpar a la víctima afirmando que “si lo ha hecho será porque el otro niño le ha hecho algo”. Para frenarlo es muy importante comenzar a asumir que otro adulto no va a tener la necesidad de llamarnos la atención si realmente no hay un problema, ya que se pone en juego vuestra propia relación. Así pues, lo primero que deberíamos hacer es pedir disculpas por las molestias y asegurarte de observar muy bien el comportamiento de tu hijo para determinar si realmente podemos estar hablando de un acosador.

    No existe un modelo único del niño que maltrata, pero lo cierto es que todos suelen ser poco tolerantes a la frustración y no sentir apenas empatía. Es decir, son niños malcriados. Seguramente comenzaste facilitándole todo aquello que quería para que no se frustrara, pero lo cierto es que esta acción tan benévola puede haber derivado en la creencia de que él tiene el poder absoluto. Por supuesto, no sienten culpabilidad porque piensan que pueden hacer lo que quieran y cuando quieran, o lo que es lo mismo, no respetan normas ni tienen límites impuestos. Esta es una actitud que puedes observar directamente en casa.
    Otra característica que tienen en común es que se muestran muy seguros de sí mismos y suelen ser catalogados como alguien destacado en clase, generalmente asumiendo la figura de ‘el gracioso’. Aunque se trate de un grupo reducido, esto le proporciona un status de dominación en el que siente que los demás están por debajo de él, por lo que en su mundo es lo suficientemente poderoso como para burlarse de otro niño y animar al resto a que lo hagan. Además, cuando han maltratado a un compañero y son acusados, siempre se hacen las víctimas para salir indemnes.
    Por último, aunque se da en casos muy contados, también puede deberse a que el niño presenta rasgos psicopáticos, es decir, que el niño disfruta haciendo daño a los demás. No obstante, y como ya decimos, apenas suele darse esta característica.

    Poner fin a la actitud de los acosadores es fundamental tanto para evitar el sufrimiento de otros niños como para ayudarle a que tenga una vida social adecuada en el futuro, ya que de no detenerlo a tiempo puede llegar a derivar, incluso, en el maltrato a la pareja.
    Lo primero que debemos admitir es que nuestro hijo tiene un problema y que probablemente haya sido culpa nuestra. Piensa en tu actitud y la de las personas que lo rodeáis, y averigua cómo puedes cambiarlo.
    Por lo general, lo primero que hay que hacer es recuperar la autoridad, y para ello va a ser necesario que comiences marcándole límites. En este punto será necesario recurrir al castigo, aunque te recomendamos que consultes con un especialista para saber cuál es la técnica más efectiva en este caso en concreto.
    Por otro lado, pero no menos importante, es dejar de lanzarle mensajes tales como “si te pegan, tienes que pegarles más fuerte”, ya que sólo fomentan la agresividad. Éstos suelen venir dados también indirectamente cada vez que apoyes una conducta agresiva, incluso si es viendo una película.
    Por último, es importante que le muestres otros métodos para conseguir aquello que quiere sin tener que recurrir a la violencia y al acoso. Va a ser fundamental que comiences enseñándole a sacar sus emociones, reconocerlas y saber qué es lo que le ha hecho sentir así. Una vez lo controle y haya mejorado su empatía, ten por segura que su conducta cesará por completo.

    ¿Qué te ha parecido este artículo? Te recomendamos que también eches un vistazo al método Kiva contra el Bullying escolar.

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