El deseo de ser madre es contagioso, así lo afirma la ciencia

El embarazo de una mujer, según la ciencia, contagia el deseo de ser madre.

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    El deseo de ser madre es contagioso, así lo afirma la ciencia

    ¿El embarazo se contagia? Una pregunta para la que la ciencia también tiene respuesta y que, sin duda, puede resultar sorprendente. Y es que sí, el embarazo se puede contagiar. Así, al menos, lo asegura una investigación llevada a cabo por la Universidad de Bamberg, en Alemania, y tras recabar los datos de más 42.000 mujeres de 7.600 empresas. Según las conclusiones de este estudio cuando una mujer se queda embarazada se multiplican por dos las probabilidades de que, a lo largo del año siguiente, sus compañeras de trabajo también tengan hijos. Dicho de otra manera, el embarazo produciría lo que se ha denominado efecto de contagio, y no solo en un entorno laboral.

    El embarazo es contagioso

    ¿A qué responde este efecto contagio? Los investigadores lo tienen claro. Estar cerca de una mujer embarazada, o compartir con ella el embarazo, puede despertar el instinto maternal y el deseo de ser madre. Las buenas sensaciones y la felicidad que, en la mayoría de los casos, las futuras mamás no pueden ocultar, se contagian al resto de mujeres de su entorno. De hecho, puede ser el empujón definitivo para tomar una decisión que en el caso de algunas mujeres llevan un tiempo valorando.

    La ciencia, como ya sabemos, es capaz de encontrar respuestas a casi todo. Otro de los aspectos relevantes de este estudio es que este efecto contagio sería mayor entre las mujeres de la misma edad.

    No es el único estudio que ha llegado a la misma conclusión. Así, una investigación sociológica desarrollada en la Universidad de Groningen, en los Países Bajos, y publicado en la revista American Sociological Review, con el análisis de datos de más de 1.700 mujeres de edades comprendidas entre los 15-30 años, constató que la maternidad también se contagia entre el círculo de amigas. Este estudio observó que el efecto contagio era mayor cuando alguna de las amigas era madre por primera vez. El deseo de ser madre no se contagia de repente, sino que es progresivo, intensificándose después del parto de alguna amiga, y durante los dos años siguientes.

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