Cómo cambiar un pañal

¿Cómo cambiar un pañal? Te enseñamos paso a paso cómo realizar correctamente la tarea del cambio de pañales, además de ofrecerte algunos consejos para que cuides la higiene de tu bebé.

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    Cómo cambiar un pañal

    Aprende paso a paso cómo cambiar un pañal. Puede parecer sencillo pero si es la primera vez que te enfrentas a ello, no te pierdas nuestros consejos para mudar al recién nacido. Ten en cuenta que cada vez que el bebé este sucio o mojado deberás cambiarlo para que se encuentre limpio. También es aconsejable ponerle un pañal limpio por las mañanas cuando se despierte, después de que lo alimentes y antes de que se duerma para que además de limpio, esté cómodo y no le salgan irritaciones en la piel.

    Lo primero es tener a mano y en lugar apropiado todo lo que necesitas para cambiar a tu bebé. Lo mejor es que tengas en una canastilla o en el propio cambiador pañales limpios, toallitas húmedas, crema hidratante para evitarle las irritaciones, una toalla seca y ropa limpia por si acaso tienes que mudarlo entero. Una vez que ya tienes todo, es el momento de cambiarle el pañal:

    • Coloca al bebé en el cambiador o en su defecto, en un lugar seguro y cómodo que no esté muy alto.
    • Despliega las cintas adhesivas del pañal sucio para abrirlo y quítaselo. Vuelve a cerrarlo y mantenlo debajo del bebé mientras lo limpias.
    • Límpialo con ayuda de una toallita húmeda o con un paño o algodón mojado. Elévale las piernas para limpiarlo completamente con mucha suavidad ya que la higiene del bebé es importantísima para su salud y para que se encuentre cómodo. No te olvides de los bordes de las piernas y de las zonas íntimas del bebé.
    • Quita el pañal sucio y abre uno nuevo que colocarás debajo del bebé (la cintura estará a la altura de los extremos del pañal).
    • Seca bien al bebé y dale una crema hidratante adecuada para cuidar de su piel en la entrepierna y en el culete para evitar irritaciones.
    • Despliega las cintas autoadhesivas, eleva la parte delantera por entre las piernas del recién nacido (la parte frontal y la trasera deben de estar a la misma altura) y ciérralo asegurándote de que no le queda flojo ni demasiado apretado. Un truco: si te entra un dedo por su cintura es que está correctamente.

    Y… ¡ya está tu bebé limpio! Como ves es una tarea muy sencilla que a base de repetir harás cada vez con más facilidad y destreza. Sólo un último consejo: habla a tu bebé, acaríciale y mírale durante todo el proceso para crear más complicidad entre los dos y hacerle sentir bien en todo momento.

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