Cómo ser una buena madrastra: Consejos y reflexiones

Ser una buena madrastra no es fácil, por lo que además de estar segura conviene tener en cuenta algunos otros consejos para evitar el rechazo de los hijos de tu pareja.

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    Cómo ser una buena madrastra: Consejos y reflexiones

    ¿Cómo ser una buena madrastra y convivir con los hijos de tu pareja sin problemas? Ser madrastra es un desafío, y afortunadamente lejos queda la imagen negativa que perseguía a las madrastras, mitos auspiciados por los personajes de series y películas. Las familias modernas, o los nuevos modelos de familias, son el reflejo de los cambios sociales.

    Ser madrastra no es fácil, sobre todo cuando los hijos de la pareja se muestran distantes. Después de los cambios que supone tanto una separación o divorcio de los padres como una nueva relación de uno de los progenitores, madrastra e hijastros tendrán que encontrar su sitio y tratar de ir tejiendo una relación basada en el respeto, la armonía y el diálogo. Lo que nunca hay que hacer es tratar de reemplazar o desempeñar el papel de su madre.

    ¿Qué hacer para ser una buena madrastra?

    como ser una buena madrastra

    ¿Qué hacer cuando tu pareja tiene hijos? Al iniciar una relación o dar el paso de iniciar la convivencia con una pareja que ya tiene hijos conviene tener claro lo que significa asumir el papel de madrastra, y sobre todo si estás preparada para ello. Tan desconcertante puede ser el cambio para una mujer independiente, y acostumbrada a vivir sola, por ejemplo, como para los hijos de la pareja.

    Lo primero es no adelantarse y esperar a conocer a los hijos de tu pareja cuando la relación sea estable y ambos estén seguros del siguiente paso. La entrada en la vida de los hijos de la pareja debe ser gradual, sin forzar las situaciones ni los sentimientos, y por supuesto sin tratar de imponer tu opinión.

    Como en todas las relaciones, la paciencia es clave, por lo que para inicar un acercamiento con los hijos de tu pareja es importante encontrar elementos en común, y sobre todo tratarlos como lo harías con cualquier otro niño o adolescente de su edad. Con la sinceridad, el diálogo y la comprensión será mucho más fácil que los niños acepten los cambios.

    De igual manera que no hay que tratar de sustituir a su madre, muestra en todo momento respeto hacia ella, sobre todo delante de los hijos y para quien su figura siempre estará muy presente, y no interfieras en la relación entre los padres ni en las decisiones que adopten sobre su custodia o educación. Si los hijos perciben que hay una relación cordial y dialogante entre la madre y la madrastra seguirán el ejemplo.