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Contracciones de Braxton Hicks: Síntomas y cuándo empiezan

Contracciones de Braxton Hicks: Síntomas y cuándo empiezan

En torno a la semana 25 de embarazo aparecen las que se denominan contracciones de Braxton Hicks, contracciones irregulares y, en algunos casos, imperceptibles. ¿Cuándo empiezan?, ¿cómo reconocerlas?

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    Contracciones de Braxton Hicks: Síntomas y cuándo empiezan

    Las contracciones de Braxton Hicks son contracciones uterinas musculares que comienzan a partir del segundo semestre. Son contracciones irregulares y se producen cuando el útero se contrae y empieza a endurecerse para el futuro parto. Estas contracciones no anuncian un parto inminente, sino que nuestro cuerpo se está preparando para el momento más esperado. Su nombre corresponde al médico inglés que las describió por primera vez en 1872, el doctor John Braxton Hicks. A diferencia de las contracciones reales no son dolorosas, son esporádicas y, en ocasiones pueden ser de intensidad tan baja que ni siquiera las nota la futura madre. Vamos a ver, más detenidamente, cuando comienzan, cómo se manifiestan y cuáles son los síntomas que las distinguen.

    Por lo general, las contracciones de Braxton Hicks no son dolorosas. En la mayoría de las ocasiones, la futura mamá solo nota síntomas leves como el endurecimiento del vientre y dolor en la parte baja de la espalda. Pueden producirse tras un esfuerzo o cuando se produce un desplazamiento del feto.

    A pesar de aumento en la frecuencia e intensidad en el último trimestre, son totalmente inofensivas y son siempre irregulares. No son peligrosas, a menos que vayan acompañadas de un fuerte dolor abdominal y sangrado, en estos casos, debe ponerse en contacto con su médico inmediatamente.

    Aunque por lo general comienzan a partir de la semana 25 del embarazo, también pueden aparecer un poco antes. Se manifiestan por el endurecimiento del músculo del útero, durando entre 30 y 60 segundos. En torno a la semana 38, se pueden volver más frecuentes e, incluso, dolorosas.

    Aunque en la mayor parte de los casos son asintomáticas, a veces pueden causar molestias leves. La mejor manera de mitigarlas es beber mucha agua (para evitar la deshidratación), descansar y relajarse y respirar profundamente.

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