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Embarazo: Qué hacer cuando el bebé tarda en llegar

Embarazo: Qué hacer cuando el bebé tarda en llegar

Embarazo: Qué hacer cuando el bebé tarda en llegar. La edad de la madre, el estrés o los problemas de sobrepeso son algunos de los motivos que están detrás de las causas más comunes que explican los problemas de fertilidad y la demora en la llegada del embarazo. Conocer las causas nos permitirá buscar la solución más eficaz, con tratamientos cada vez más revolucionarios.

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    Se estima, según datos médicos, que en un 15% de parejas que buscan un embarazo, el bebé tarda en llegar. ¿Qué hacer?, ¿cómo actuar? La edad de la madre, el estrés, las dietas incorrectas, son algunos de los factores que influyen en la fertilidad. Se considera que una pareja tiene problemas a la hora de conseguir el embarazo tras intentarlo sin éxito durante un año. Sin embargo, según la edad, el tiempo de espera se reduce (a partir de los 35-40 los problemas para fecundar pueden aumentar). Algunos problemas, como los ciclos irregulares, también hacen necesario adelantar la consulta al especialista si estamos planificando ser padres.


    No siempre el embarazo se produce cuando lo hemos planificado. De hecho, a la hora de decidir el mejor momento para ser padres hay que tener en cuenta los factores que influyen en la fertilidad. Uno de los más importantes es la edad –el retraso en la edad de maternidad es un hecho-, ya que a partir de los 35 años las posibilidades de la mujer de quedarse embarazada durante sus días fértiles se reducen hasta el 15%. A partir de los 40, las probabilidades son del 5%. Pero no es el único factor a tener en cuenta. El estrés, el consumo de tabaco, el consumo de bebidas alcohólicas, una dieta desequilibrada, problemas de sobrepeso o la exposición a ciertas sustancias tóxicas (pesticidas, por ejemplo), también se ha constatado que influyen de manera directa en la fertilidad.


    Para confirmar o descartar si hay un problema de fertilidad en la pareja es necesario realizar una serie de pruebas, diferentes en el caso de la mujer y del hombre. Así, además de un examen ginecológico, se analiza la calidad de los ovocitos de la mujer.

    También es aconsejable realizar una prueba denominada histerosalpingografía, una visualización radiológica del útero y de las trompas de Falopio. Esta prueba permite determinar el tamaño, forma y posición del útero, así como saber si las trompas están bloqueadas. En el caso del hombre, las pruebas son un análisis de la calidad del esperma (movilidad, forma).


    En la gran mayoría de los casos los problemas de fertilidad responden a un trastorno en los ovarios, por ejemplo el síndrome poliquístico. En estos casos, el tratamiento de estimulación ovárica se realiza con fármacos comprimidos e inyección de hormonas.

    Otros problemas como la endometriosis, infecciones como la salpingitis, fibromas o malformaciones congénitas impiden el paso de los espermatozoides para encontrarse con el óvulo. En este caso hay dos opciones de tratamiento: por un lado, cirugía, con distintas técnicas en función del problema a corregir (laparoscopia para eliminar la endometriosis o extraer los miomas, histeroscopia o cirugía abierta). Por otro lado, la fecundación in vitro (extracción de los óvulos para fecundarlos en el laboratorio y posteriormente transferirlos al útero).

    Aproximadamente dos de cada diez casos de infertilidad se corresponden con problemas con los espermatozoides, tanto por su número, forma como poca movilidad. Si el problema se debe a un déficit hormonal se puede administrar un tratamiento específico con fármacos, aunque en la mayoría de los casos la solución es recurrir a una de las técnicas de fecundación (inseminación artificial o fecundación in vitro con inyección intracitoplasmática).


    Independientemente de las posibilidades hay una serie de consejos a seguir, tales como anotar los días fértiles, los días en los que la mujer tiene más probabilidades de quedarse embarazada. Se pueden calcular mediante métodos naturales (calendario, temperatura…), o con un kit especial que se vende en farmacias. La frecuencia de las relaciones íntimas de pareja, tres a la semana, y tanto el hombre como la mujer deben cuidar su dieta, evitar hábitos nocivos como el alcohol o el tabaco, practicar ejercicio de forma regular y evitar el estrés.

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