Epidural: Ventajas y desventajas de esta anestesia

Epidural: Ventajas y desventajas de esta anestesia

La epidural alivia los dolores del parto, pero ¿conoces todas sus ventajas e inconvenientes?

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    Epidural: Ventajas y desventajas de esta anestesia

    La anestesia o analgesia epidural es la técnica más segura y eficaz para aliviar los dolores del parto. Se realiza en la zona baja de la espalda, en la zona lumbar, y actúa bloqueando de manera temporal (con la administración de anestésicos locales y otros fármacos) los nervios que contectan el útero y el canal vaginal con la médula espinal. La administración de la epidural es voluntaria. Cabe señalar que el descubridor de esta anestesia fue un médico español, Fidel Pagés Miravé, en el año 1921, aunque habría que esperar algunas décadas, en concreto hasta el año 1989, para que se aprobara un Real Decreto para su uso en los hospitales españoles.

    Actualmente la anestesia epidural se emplea en un 80% de los partos. Pero, ¿conocemos realmente cuáles son sus ventajas?

    • La epidural se aplica entre dos vértebras de la zona lumbar y reduce el dolor poco a poco al cabo de diez o veinte minutos. Sus efectos se pueden prolongar el tiempo que dure el parto, ya que se pueden ir aplicando diferentes dosis a la mujer hasta que nace el niño.
    • La madre puede asistir al parto despierta y reduciendo el dolor. En otras palabras, no impide su participación activa durante el parto. Para las madres primerizas, la perspectiva de la epidural ayuda a reducir la ansiedad y el miedo que provoca el parto. La analgesia epidural permite descansar durante la fase de dilatación, notando una sensación de adormecimiento, pesadez o presión en el vientre y en las piernas.
    • Una vez que nace el bebé, la madre está descansada y relajada, sin el cansancio físico y psicológico de quien ha sufrido dolor por varias horas. A pesar de esto, hay mujeres que prefieren sufrir los dolores del parto para establecer un lazo con su hijo.
    • Al estar más relajada durante el parto, esta relajación favorece la circulación y la llegada de oxígeno al niño.

    • Una vez colocada la epidural, se puede utilizar para administrar más anestésico en caso de que haya que realizar una cesárea o parto instrumentado, ya que se puede mantener todo el tiempo que sea necesaria.
    • Y hay otra ventaja hasta ahora desconocida. Según un estudio realizado por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, la anestesia epidural reduciría las posibilidades de que la futura madre padezca depresión postparto.

    Como toda técnica anestésica, la epidural no está exenta de posibles complicaciones. Las más frecuentes, y menos graves, son:

    • Bajada de la tensión arterial o hipotensión (la madre debe estar en todo momento hidratada con suero ya que en caso contrario podría perjudicaría a la placenta).
    • Disminución de la frecuencia cardíaca
    • Dolor de cabeza después del parto
    • Náuseas y vómitos
    • Temblores y fiebre
    • Dificultad para orinar tras el parto

    Aunque la anestesia epidural no retarda la dilación, sí puede prolongar ligeramente el periodo expulsivo, pudiendo existir un aumento de maniobras instrumentales (parto instrumento con forceps o ventosa). Lo que no está demostrado es que influya en que el parto termine en cesárea.

    Según datos médicos, entre un 10-20% de las mujeres a las que se les administra la anestesia epidural pueden seguir percibiendo la misma sensación dolorosa previa. En algunos casos, la epidural solo calma el dolor en determinadas zonas. Puede haber diversas causas, desde la propia constitución física de la mujer que dificulta al anestesista localizar el punto correcto para aplicar la analgesia, en el caso de una cadera más alta que otra, cuando la madre presenta sobrepeso u obesidad.

    Otra de las desventajas es que puede producirse una leve pérdida de sensibilidad en las piernas, lo que limitaría la elección de otras posturas en el parte y retrasaría la capacidad de ponerse de pie después del parto.

    Contraindicaciones

    Esta técnica está contraindicada en caso de alergia a anestésicos locales, alteraciones de la coagulación, infección generalizada o en la zona de la punción, así como en caso de que la madre padezca alguna enfermedad que impida utilizar esta técnica anestésica. El médico también valorará la presencia de tatuajes o las alteraciones en la espalda.

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