Navidad 2016

Lactancia materna: Consejos para amamantar en verano

Lactancia materna: Consejos para amamantar en verano

Lactancia materna: Consejos para amamantar en verano. El calor propio de esta época trae algunos cambios a la hora de dar de mamar, por ejemplo el hecho de que el bebé lo pedirá con más asiduidad y las tomas serán menos duraderas. Conviene, para asegurar el equilibrio hídrico del bebé, darle de mamar cuando lo pida. De igual manera hay que prestar atención a la hidratación de la madre.

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    lactancia en verano

    Una de las ventajas de la lactancia materna es que las vacaciones son más cómodas. Podéis alimentar a vuestro bebé en cualquier lugar (playa, montaña, terraza, restaurante, parque…), la leche está siempre preparada, a la temperatura justa y le reporta todos los líquidos que necesita, porque no hay que olvidar que cerca del 90% de la leche es agua. Sí es cierto que el calor propio del verano puede afectar tanto a la madre como al bebé –por ejemplo, pidiendo el pecho más veces al día- e interferir en la lactancia. Para evitarlo, veamos algunos sencillos y prácticos consejos.


    La leche materna es la continuación del cuidado y protección que recibe el bebé a través del cordón umbilical. No solo es el alimento más completo, sino una vacuna perfecta para fortalecer sus defensas y evitar enfermedades como infecciones respiratorias, de oído y urinarias. Un efecto que se prolonga hasta mucho después de terminar la lactancia. Los bebés alimentados con leche materna tienen menos riesgo de alergia a los alimentos, bronquitis, neumonía, diarrea, otitis, asma, eczema y diabetes en la infancia.

    Durante los primeros seis meses, la leche materna aporta al bebé todas las necesidades de líquidos, incluso en los días de más calor. Altas temperaturas propias del verano que pueden alterar el horario de las tomas, ya que el bebé pedirá mamar más veces al día para paliar el calor. Tal y como recomienda el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, AEP, en esta época del año (verano), el primer consejo a seguir es el dar de mama al bebé todas las veces que lo pida (leche a la demanda), evitando imponer horarios o tomas de duración determinada. De esta manera no solo garantizamos que está bien alimentado, sino también nos aseguramos de mantener su equilibrio hídrico. Si no atendemos a la demanda del bebé, podemos interferir en su correcta alimentación e hidratación.


    El calor, y con ello las altas temperaturas propias del verano, también afecta al bebé, ya que el cuerpo transpira más y pierde mayor cantidad de agua. Por este motivo, especialmente en verano, el bebé pedirá el pecho con más asiduidad. De igual manera que pide más veces el pecho, también tomará menos cantidad de leche en cada toma. Además, por la propia composición de la leche, la primera parte de la toma siempre más contiene más agua y azúcar, satisfaciendo más la sed.


    ¿Cómo saber cuándo el bebé tiene sed? No solo con el llanto el bebé nos hará saber que tiene calor y sed. Si vemos que cabecea, saca la lengua, se lleva la mano a la boca de manera continuada o hace sonidos de llamada nos está indicando que tiene sed.


    De igual manera que hay que prestar especial atención a la hidratación del bebé, también hay que cuidar la de la madre. La lactancia materna debe ir siempre acompañada de una dieta sana, variada y equilibrada, para asegurar tanto la correcta alimentación como hidratación de la madre. La leche materna, como hemos visto, aporta al bebé cerca de un 90% de agua, independientemente de la cantidad de líquidos que ingiera la madre. Por este motivo, en los días de calor –mayor necesidad de hidratación-, es aconsejable beber entre dos y tres litros diarios, en función de las necesidades fisiológicas. Una incorrecta hidratación puede afectar a la producción de leche.

    La Asociación Española de Pediatría, a través de los expertos en lactancia, nos brinda una serie de consejos para amamantar sin problemas en verano:

    • A la hora de dar el pecho, es mejor buscar un lugar o espacio con una temperatura agradable, evitando que el aire acondicionado (si lo hay) incida de manera directa sobre el bebé. Colocarse en una posición cómoda, tanto para la madre como para el bebé, al dar el pecho.
    • Es aconsejable tener siempre a mano una botella de agua, ya que las necesidades de beber son mayores durante el verano y la madre debe estar correctamente hidratada.
    • Si la leche se extrae antes de que la tome el bebé, hay que vigilar especialmente su conservación, ya que el calor reduce el tiempo que puede estar sin refrigerar.
    • El calor provoca más sudor. Para evitarlo, es aconsejable colocar una gasa o muselina entre la piel de la madre y la del bebé.

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