Mandatos Familiares: Cómo afectan a los niños las expectativas de los padres

Descubre cómo los mandatos familiares pueden interferir en el desarrollo emocional y en la autoestima de los hijos.

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    Mandatos Familiares: Cómo afectan a los niños las expectativas de los padres

    Los mandatos familiares son el conjunto de decisiones que los padres adoptan y tratan de imponer a los hijos con el objetivo de cumplir unas expectativas. Mandatos familiares pueden convertirse en un obstáculo para el crecimiento personal y la libertad en la toma de decisiones de los hijos. Las expectativas como padres no deben traspasar el umbral de imponer lo que deben hacer y cómo construir su vida.

    Los mandatos familiares son obligaciones que durante la infancia pueden asumirse sin cuestionarse, pero no en la edad adulta. Pueden incluso pasar de una generación a otra. Mandatos tan cotidianos que van desde cuestionar a los amigos elegidos, a cuestionar sus aficiones o imponer lo que los hijos deben estudiar. Pero aunque los padres quieren lo mejor para sus hijos, los mandatos familiares pueden afectar a la salud emocional y la felicidad de los hijos.

    Los mandatos de los padres

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    Lógicamente todos los padres quieren lo mejor para sus hijos, expectativas de felicidad que influyen de manera positiva en su desarrollo emocional. Sin embargo, cuando los padres ejercen demasiada presión o cuando los deseos de los progenitores se convierten en obligaciones o en expectativas irreales, estos mandatos negativos pueden derivar en frustración y una pesada carga emocional. Los mandatos negativos son un ejemplo de padres tóxicos.

    Frases del tipo “tienes que ser el mejor”, “estudia mucho para ser como tu padre/madre en el futuro”, por ejemplo, pueden generar en los hijos una tensión continua y una enorme sensación de fracaso si no logra estar a la altura de las expectativas familiares. Pero seguir los mandatos no es la solución si los hijos no lo desean, y esto solo hará que no sean felices.

    Los mandatos familiares pueden ser un obstáculo para que los hijos construyan su propia identidad y tomen libremente sus decisiones. Los mandatos no tienen en cuenta las emociones, los sentimientos, la vocación de los hijos, algo esencial para forjar su autoestima desde la infancia.

    Como padres, antes de tomar una decisión por los hijos, conviene detenerse a pensar en cómo puede afectar a su confianza y autoestima. Si los hijos sienten la presión constante, manifestada de forma verbal o no verbal, y la posible recriminación cuando no han cumplido con las expectativas de los padres, repercutirá directamente en la relación entre padres e hijos. La confianza y el respeto hacia sus decisiones es fundamental para una buena comunicación con los hijos, especialmente durante la infancia y la adolescencia.