Navidad 2016

Mastitis en la lactancia materna: ¿Qué es y cómo se trata?

Mastitis en la lactancia materna: ¿Qué es y cómo se trata?

Mastitis en la lactancia materna: ¿Qué es y cómo se trata? La mastitis es una inflamación del pecho que puede derivar en infección y venir acompañada de síntomas o molestias como fiebre, sensación de calor y enrojecimiento de la zona del pecho, cansancio y fatiga. Cuando se empieza a dar de mamar al bebé, es normal sentir un dolor inicial, aunque ya no es lo tanto cuando el dolor y los molestos síntomas persisten. Diagnosticar la aparición de mastitis, así como seguir unos cuidados y consejos, es importante para que el tratamiento sea rápido y eficaz. Seguir dando de mamar al niño, aunque resulte doloroso para la madre, es aconsejable ya que no entraña ningún riesgo para el bebé.

    Mastitis en la lactancia materna: ¿Qué es y cómo se trata?

    Mastitis en la lactancia materna: ¿Qué es y cómo se trata? Aproximadamente un 10% de las mujeres sufre mastitis durante la lactancia, una inflamación del pecho que puede causar infección y cursar, entre otros síntomas, mayor sensibilidad mamaria, fatiga, cansancio, dolores de cabeza o fiebre. Las causas de la aparición de la mastitis infecciosa pueden ser varias y en su tratamiento es aconsejable seguir una serie de recomendaciones para aliviar los síntomas. La mastitis no conlleva riesgos para el bebé al que puedes seguir dando de mamar.


    La mastitis es una inflamación de la mama que puede desembocar en infección. Puede causar una mayor sensibilidad mamaria, acompañada de fiebre (superior a 38,5 grados), cansancio y agotamiento, sensacion de calor y enrojecimiento en la zona del pecho, incluso cefaleas y escalofríos. Molestias provocadas no tanto por la infección en sí, sino por la leche que penetra en los vasos sanguíneos del pecho y ante la cual el organismo reacciona.

    Las causas de la aparición de mastitis en la lactancia materna pueden ser varias. Así, puede estar provocada por el contacto con los gérmenes de la nariz o de la boca del bebé, a la hora de darle de mamar, o debido a la aparición de grietas en los pezones. Ante cualquiera de estos síntomas o señales, debemos consultar al médico, para determinar de manera certera la causa de la mastitis. Seguir dándole el pecho al bebé, aunque resulte doloroso para la madre, no implica ningún riesgo para el bebé y no podemos olvidar que la leche precisamente contiene propiedades que le protegen de contraer enfermedades. Además, algunos de los síntomas de la mastitis pueden confundirse con otro problema que puede aparecer durante la lactancia materna, la obstrucción de los conductos, en ocasiones provocada simplemente por una colocación incorrecta del bebé a la hora de darle de mamar o por aplazar las tomas demasiado tiempo.

    Los pezones doloridos y agrietados son muy comunes cuando se le empieza a dar el pecho al recién nacido. Aunque es normal sentir un dolor inicial cuando el bebé se aferra al pecho, ya no lo es tanto que las molestias y síntomas persistan durante toda el tiempo que dura la toma.


    Para aliviar los síntomas de la mastitis se puede probar un remedio natural como el aplicar paños calientes o fríos (a algunas madres les funciona mejor el frío) durante unos minutos antes de cada toma para ayudar al descenso de la leche.

    Masajear el pecho suavemente mientras alimenta a su bebé también puede proporcionar alivio. Si el bebé no vacía el pecho, es recomendable extraer el resto con un sacaleches. Tomar una ducha y descansar también ayuda a mejorar los molestos síntomas.

    Un diagnóstico rápido de la mastitis ayuda a que el tratamiento sea más eficaz e inmediato, aunque en ocasiones puede requerir tomar antibióticos. Cuando aparece la mastitis, es importante controlar su evolución, ya que si los síntomas no remiten se corre el riesgo de que aparezca un absceso en el pecho que puede requerir cirugía para drenarlo.

    Hay otros factores que debemos tener en cuenta, tal y como señalan los especialistas y ginecólogos, para prevenir la aparición de mastitis. Una alimentación e hidratación desequilibrada, el cansancio y la ansiedad, el dormir boca abajo o utilizar prendas demasiado ajustadas sobre el pecho también pueden provocar mastitis. Antes y después de cada toma es importante lavarse bien los pezones, lo que unido a las fisuras de la piel son puerta de entrada de las bacterias en los conductos de la mama, provocando que la salida de la leche resulte dolorosa.

    Y para concluir, un remedio natural para aliviar las molestias de los pezones agrietados. Un remedio a base de aceite de vitamina E, aceite de almendras y dos gotas de tintura de caléndula. Un remedio que puede ayudar a combatir las molestias de los pezones agrietados y doloridos. Debe aplicarse después de cada toma, retirando los restos con una adecuada higiene antes de la siguiente toma del bebé.

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