Natación para bebés: ejercicios más beneficiosos

Natación para bebés: ejercicios más beneficiosos. El ejercicio físico para los niños desde que nacen favorece su crecimiento y es muy beneficioso para su salud. La natación es el deporte que más ayuda, sobre todo si se convierte en un hábito desde recién nacidos. Aprender a flotar, a sumergirse bajo el agua y a mover las extremidades son los pasos esenciales.

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Natación para bebés: ejercicios más beneficiosos. Los bebés necesitan infinidad de cuidados y bienestar para que crezcan sanos y fuertes. Es sabido que el ejercicio en el agua tiene muchas propiedades beneficiosas para su salud, además de lograr una gran estimulación y mejoría en el estado de ánimo de los más pequeños. Esto ocurre especialmente si comienzan a tener contacto con el agua desde los primeros meses de vida y si se convierte en un hábito por parte de los padres. Para que se sientan seguros y como pez en el agua es preciso realizar con ellos unos sencillos ejercicios de natación.

Muchas madres llevan a sus bebés a natación prácticamente desde que nacen. Este hábito resulta muy recomendable para su desarrollo psicológico, psicomotriz y fisiológico, así como también favorece el aumento de su coeficiente intelectual. El ejercicio físico también forma parte de los cuidados del recién nacido.

  • Antes de iniciar los ejercicios de natación, lo primero y más importante es que los bebés se acostumbren al agua. Para ello, hay que comenzar mojándoles poco a poco todo el cuerpo y luego introducirlos en la piscina. Se puede interactuar con él y dejar que él se moje a sí mismo, a los padres y que salpique.
  • Una vez que el pequeño se ha familiarizado con la piscina, el siguiente paso es introducirle la cabeza en un espacio muy breve de tiempo y siguiendo unas pautas. Para ello, lo primero es sumergirle hasta la barbilla sin que se moje los labios. En posición horizontal, se juega con él y con una pelota intentando que la coja para que se habitúe a esa postura. Luego, se le puede meter poco a poco el cuerpo intentando que coja objetos, colocándoles cada vez más hondo debajo del agua, y que él mismo meta la cara. 
  • Para controlar la respiración y que aprenda a hacerlo debajo del agua, el bebé debe aprender a soplar dentro del agua. También, se puede hacer que pase por dentro de un aro sumergido o que agarre objetos del suelo.
  • Los siguientes pasos son conseguir la horizontalidad y que ellos puedan flotar por sí solos. Primero hay que tumbar al niño boca arriba y lograr que se relaje. Se puede ir con el bebé en esa posición moviéndose por la piscina para que sienta el movimiento del agua.
  • Tras varias sesiones con estos ejercicios y una vez que el bebé es capaz de aguantar cada vez más tiempo flotando en horizontal, se le puede enseñar a girar, a aguantar en posición vertical y a sumergirse bajo el agua. Cuando ya tenga todo esto controlado, el siguiente paso es ayudarle a ir moviendo poco a poco las extremidades dentro de la piscina.

Al principio pueden ponerse nerviosos, por lo que es importante acariciarles mucho, abrazarles y cogerles dentro del agua, hacer que ellos miren a los padres y que les transmitan tranquilidad, con el fin de que sientan el contacto físico a la vez con el agua y con su cuerpo.

Si durante el embarazo las madres hacen gimnasia, tras el parto hay que seguir moviendo el cuerpo y resulta mucho más gratificante si lo haces con tu nuevo hijo.

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miércoles 30/11/2011 escrito por Beatriz García en , ,

 
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