Niños violentos: Síntomas de un problema latente

Un adulto agresivo es un niño violento al que no se ha corregido cuando aún estábamos a tiempo. Descubre los síntomas de este problema.

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    Niños violentos: Síntomas de un problema latente

    La agresividad es uno de los mayores defectos de la humanidad. No sólo aviva los enfrentamientos y provoca guerras, sino que a pie de calle cualquiera de nosotras podemos ser víctimas a manos de una persona violenta. Este problema resulta muy difícil de corregir en la etapa adulta, por lo que debemos asegurarnos de que nuestros hijos no se conviertan en niños violentos por el bien suyo, el nuestro y el de todas las personas que nos rodean. Te mostramos los síntomas de este problema latente.

    ¿Por qué existen personas violentas?

    Antes de comenzar definiendo los síntomas que apuntan a este problema es importante entender que la agresividad es un estado que se dispara como instinto de supervivencia. Para comprenderlo debemos remontarnos muchos años atrás, al período Cuaternario, cuando surgieron los primeros humanos. Nuestros antepasados más lejanos necesitaban de esa violencia para superar el miedo ante grandes enemigos y ante lo desconocido, y por supuesto también la utilizaban para subir puestos en la escala social, que por aquel entonces se entendía como mejor al más fuerte, ya que era capaz de proteger a su pareja y conseguir comida.

    Aunque este período nos parezca muy lejano a día de hoy, lo cierto es que nunca hemos perdido los instintos que nos asemejan con el resto de animales. Lo que ocurrió fue que nos volvimos más humanos dejando todo eso a un lado y recurriendo más a la razón. Este punto es fundamental para entender que la agresividad puede tratarse, y que la mejor forma de hacerlo es humanizando a la persona y haciéndole ver que hay otros caminos para sacar de dentro la presión y, por supuesto, para lograr sus objetivos.

    Síntomas de los niños violentos

    Rasgos fisiológicos

    El físico no siempre determina que una persona sea propensa a mostrar conductas violentas, pero un estudio realizado por la Universidad de Cambridge identificó una relación entre la agresividad y el ritmo cardíaco. Cuanto más bajo es el ritmo cardíaco de una persona, menor es la sensación de miedo y la comprensión de las graves consecuencias que puede tener una determinada acción. Esto hace que salgan a buscar emociones fuertes, entre las cuales se encuentra la violencia, para sentir ese ‘subidón’.

    Conductas de la infancia

    Los bebés son demasiado pequeños para comprender el por qué no deben ser violentos y, más aún, qué es la violencia. Para ellos pegar es sólo una forma de llamar la atención o de desatar su ira interna, pero es algo que debe corregirse. Evidentemente, pensar que es una conducta que desaparecerá sola es un grave error, aunque no tanto como reír cada vez que la muestre. Por ello, deberás actuar desde el minuto cero si no quieres que vaya a más y se convierta en un niño malcriado o en algo mucho peor, como en un acosador.

    Entorno cercano

    El entorno es quizá el factor más determinante para la educación de nuestro hijo. Desde que nace entenderá que el mundo es tal y como se muestra en la familia o en su colegio, por lo que mantener a un niño en un entorno de negatividad y agresividad va a ser una de las principales causas de su agresividad. Está claro que siempre vamos a toparnos con una persona negativa o agresiva en nuestro camino, pero nuestra recomendación es que escojas un lugar agradable para vivir, busques un buen colegio para tu hijo y mantengas un ambiente cargado de positividad y comprensión en tu hogar. ¡No tendrás que explicárselo más de una vez!