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Parto en el agua en casa: ¿cómo funciona?

Parto en el agua en casa: ¿cómo funciona?

Conseguir una mayor relajación y reducir las tensiones del proceso en sí del parto son dos de las ventajas que hacen que el parto en el agua sea una alternativa tenida en cuenta por las mujeres a la hora de dar a luz. ¿Cómo funciona el parto en el agua en casa? Lo vemos detenidamente.

por en Embarazo, Mamá, Parto y posparto
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    Parto en el agua en casa: ¿cómo funciona?

    Una epidural natural. Así definen el parto en el agua las mujeres que han optado por dar de esta manera a luz, con la posibilidad de hacerlo además en casa, aunque algunos hospitales públicos y clínicas privadas ya ofrecen esta posibilidad contando con bañeras especiales. El agua ya de por sí es un medio que ayuda al cuerpo a relajarse, lo que ayuda a soportar mejor las tensiones y dolores propios del parto. No son las únicas ventajas que reporta tanto para la madre como para el futuro bebé. Aunque se trata de un método sencillo, no está recomendado en todos los casos. Así, por ejemplo, los médicos aconsejan evitarlo en los casos de riesgo, siendo necesario además que el parto en el agua en casa se realice siempre bajo la supervisión de una matrona o ginecólogo para evitar posibles riesgos inesperados. Es decir, hay que tener muy en cuenta las circunstancias médicas antes de optar por esta forma de dar a luz que eligen mujeres de todo el mundo, entre ellas famosas como Raquel del Rosario.

    El parto es, sin duda, el momento más esperado, pero también más temido, sobre todo entre las madres primerizas. Precisamente, para favorecer la relajación, el parto en el agua se presenta como una buena alternativa. Además, permite crear un entorno más cálido que el tradicional paritorio. Las opiniones que defienden esta forma de dar a luz aseguran que es una de las formas más naturales de nacer. Eso sí, por encima de todo hay que garantizar la seguridad tanto de la madre como del futuro bebé. Por ejemplo, ante la más mínima complicación, hay que estar preparado para trasladar a la madre al hospital.

    La forma más común de parto en el agua es en una bañera, siendo aconsejable disponer de un entorno que permita a la mujer salir y entrar del agua. Es fundamental que la mujer pueda moverse y cambiar de postura sin problemas dentro de la bañera.

    La temperatura del agua debe ser de 37 grados, similar a la temperatura de nuestro organismo. Esto reduce la producción de adrenalina, ayudando a relajar los músculos y favoreciendo, con menos dolores, la dilatación. Una de las ventajas más tenidas en cuenta es que evita la episiotomía (corté en el periné) en el parto.

    La postura vertical en el agua ayuda a la salida del bebé con más facilidad.

    Al igual que para la madre, el parto en el agua también tiene ventajas para el recién nacido. Así, por ejemplo, su salida al exterior se realiza de forma más relajada, y las sensaciones de llegan de manera más gradual, no de golpe (sonidos, luces, contactos, cambios de temperatura…). El parto en el agua facilita el paso del líquido amniótico al mundo exterior sin estrés. Inmediatamente al nacer, se coloca al bebé en el vientre de la madre, aún debajo del agua, realizándole suaves masajes durante unos minutos (15-20). Transcurrido este tiempo, y al sacar al bebé del agua, será cuando comience a respirar por sí mismo, procediendo a cortar el cordón umbilical.

    Aunque es cierto que el parto en el agua es una de las técnicas que ha ido recabando apoyos en los últimos años -incluso entre las mamás más famosas, la última de ellas, Raquel del Rosario, que ha dado a luz en el agua y en casa a su primer hijo-, antes de tomar la decisión conviene valorar muy bien tanto las ventajas como los posibles riesgos. Entre ellos, los especialistas insisten en que la seguridad de ambos (madre e hijo) es fundamental. Además no todos coinciden en que sea bueno que la mujer esté demasiado relajada, ya que puede retrasar la llegada del recién nacido. Si no se ha colocado un enema a la mujer, puede haber riesgo de evacuar al empujar y, con ello, aumentar el riesgo de infección del agua.

    Ante cualquier tipo de complicación, los riesgos son mayores, sobre todo cuando es necesario trasladar con urgencia a la madre al hospital. Otro aspecto a tener en cuenta es la importancia de que, durante todo el proceso del parto, el bebé esté monitorizado, y no todos los centros hospitalarios disponen de monitores diseñados para usar debajo del agua. Esto obliga a la mujer a salir del agua para verificar que toda marcha bien.

    De igual manera, no es aconsejable introducirse en el agua desde el principio, solo cuando se haya dilatado al menos 5 centímetros. El parto en el agua, como hemos señalado, solo está indicado en embarazos de bajo riesgo, y siempre cuando la madre no padezca problemas de hipertensión arterial, cardiopatías o cualquier otra afección que el médico considere que puede ser un factor de riesgo para el parto.

    También te puede interesar: Cómo saber cuándo estás de parto: Señales inconfundibles y la mejor preparación al parto en vacaciones: consejos para relajarse y evitar riesgos.

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