Navidad 2016

Primeros auxilios para las lesiones más comunes

Primeros auxilios para las lesiones más comunes

Raspaduras, cortes, torceduras... son algunas de las lesiones más comunes, tanto en los adultos como en los niños. Cuando se trata de accidentes domésticos o lesiones leves, podemos recurrir a los primeros auxilios básicos.

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    Primeros auxilios para las lesiones más comunes

    Especialmente en los meses de verano, en los que pasamos más tiempo al aire libre, hay algunos tipos de lesiones a los que estamos más expuestos. Generalmente se trata de pequeñas heridas, cortes, golpes o quemaduras, entre otros accidentes. ¿Qué podemos hacer? Vamos a ver algunas de las lesiones más comunes, tanto en adultos como en niños, y cómo actuar en cada caso:

    1. Torcedura de tobillo: Un tropiezo puede derivar en un esguince. A diferencia de una fractura, con un esguince, aunque resulta un poco incómodo, se puede caminar. De hecho, es la lesión de tobillo más frecuente. Para reducir la hinchazón lo más aconsejable es aplicar, lo antes posible, hielo y colocar en posición elevada el tobillo. Colocar el hielo sobre la zona afectada durante 10 minutos, descansando otros 10. Este remedio también se puede aplicar en los días siguientes, mientras persista el dolor. Si en la hora siguiente a producirse la lesión, el tobillo se hincha mucho (la zona puede aparecer amoratada) y caminar se hace casi imposible, conviene consultar al médico lo antes posible ya que puede tratarse de un esguince más grave o de una fractura.
    2. Picadura de mosquito infectada: Si la zona de la picadura aparece enrojecida y dolorida, lo más probable es que hayamos estado rascando. Esto no solo puede romper la piel, sino también causar una infección (por las bacterias de las uñas, por ejemplo). Es aconsejable lavar la zona de la picadura 1-2 veces al día con agua y jabón. Si el enrojecimiento de la piel no desaparece, hay que consultar al médico porque puede tratarse de una infección más grave de la piel y puede requerir tratamiento con antibióticos.
    3. Cortadura con un cuchillo: Nada más producirse el corte, lo mejor es lavar la herida directamente con agua. A continuación, aplicar una gasa o paño de cocina limpio y presionar la herida durante 10 minutos, tiempo que debería ser suficiente para cortar la hemorragia. Acto seguido, colocar de nuevo la herida debajo del agua durante unos minutos. Mantener la herida vendada hasta que cure. Si el sangrado es difícil de controlar, o el corte es profundo, conviene acudir a urgencias ya que puede ser necesario aplicar unos puntos de sutura.
    4. Golpe en la cabeza con un balón: Un balón de fútbol, una pelota de tenis… Si el golpe es importante puede incluso producir mareos, vómitos o pérdida momentánea de la consciencia. En estos casos, es fundamental acudir a urgencias para comprobar si existe algún tipo de hemorragia interna u otras lesiones. Aunque no se presenten síntomas de manera inmediata, antes de reanudar la actividad, conviene sentarse y estar atento a señales como dolor de cabeza, confusión, irritabilidad, visión borrosa, pérdida de memoria o sensibilidad a la luz y el sonido.

    5. Quemadura en la palma de la mano: No conviene aplicar hielo, porque la piel quemada es más frágil y el frío del hielo puede empeorar la lesión. Lo mejor es colocar la mano debajo del chorro de agua durante 15-20 minutos para reducir el dolor y la inflamación. Si la quemadura afecta a toda la palma de la mano, o aparecen otros síntomas como ampollas, hinchazón, conviene acudir al médico. Si la quemadura es leve, secar suavemente la piel y cubrir la zona con un vendaje de gasa estéril. No utilizar algodón porque la pelusa se puede adherir a la herida. Para limpiar la herida en días sucesivas, basta con aplicar agua y jabón y cambiar el vendaje.
    6. Mordisco de un gato: Si niños y mascotas conviven es posible que, jugando, el gato arañe o muerda. Si aparece una herida, lavar con agua y jabón y vigilar si, en las horas siguientes, aparece dolor, enrojecimiento o hinchazón, ya que podría indicar una infección.
    7. Quemadura por el sol: Exponerse al sol sin la debida protección conlleva riesgos, como las quemaduras. Riesgos que hay que vigilar especialmente en el caso de los niños. Si aparecen mareos, malestar de estómago o episodios de fiebre, o las ampollas supuran, hay que acudir a urgencias. Si los síntomas únicamente son dolor y enrojecimiento de la zona quemada, se pueden aplicar compresas frías (entre 10-15 minutos, dos veces al día) y una loción de aloe vera.
    8. Raspadura con un hierro o metal: Lo primero es limpiar la zona con jabón y agua. Si no estamos vacunados contra el tétanos, lo mejor es acudir a urgencias. El tétanos no está causado por el metal en sí, sino por las bacterias que, por el polvo o la saliva, se adhieren, bacterias que se pueden encontrar en muchas superficies.
    9. Cortadura en el pie con un trozo de cristal: Al igual que en el caso anterior, lo mejor es acudir a urgencias para evitar que la herida se infecte. Si el cristal sale con facilidad, basta con limpiar la herida con agua y jabón y colocar un vendaje para detener el sangrado. Si no se puede quitar el cristal, o la hemorragia no se detiene, hay que acudir inmediatamente a urgencias.

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