Secuelas psicológicas por falta de contacto físico hacia los bebés

Inseguridad, miedos y problemas para expresar sentimientos, son solo algunas de las secuelas psicológicas por falta de contacto físico hacia los bebés.

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    Secuelas psicológicas por falta de contacto físico hacia los bebés

    Te damos a conocer las secuelas psicológicas por falta de contacto físico hacia los bebés, respaldadas además por un reciente estudio científico.

    Falta de contacto físico hacia los bebés

    Seguro que en más de una ocasión has oído frases como: “no cojas en brazos al bebé que lo vas a mal acostumbrar“. Pues bien, ahora hay un reciente estudio científico que rebate frases y creencias como esta y que pone sobre la mesa las secuelas que quedan en los bebés por la falta de contacto físico.

    Un reciente estudio llevado a cabo por la Universidad British Columbia y el British Columbia Children´s Hospital Research Institute, revela que las muestras de afecto hacia los bebés como abrazarles y besarles, tienen consecuencias beneficiosas de por vida. Es más, dicho contacto físico entre los bebés y sus padres, afecta a los pequeños a nivel molecular.

    El estudio determina que los bebés que no reciben todo el contacto físico y todo el cariño que necesitan, tienen muchas probabilidades de ser niños e incluso adultos con inseguridades y baja autoestima. La investigación da un paso más allá y observa diferencias en el ADN entre los bebés y niños que habían recibido afecto y los que no.

    Recuerda que de ese contacto físico depende en gran medida la relación que se tendrá entre madre e hijo durante toda la infancia. El 75% del cerebro del niño se va a desarrollar entre los 2-3 primeros años de su vida y para que lo haga de lo mejor forma posible, hay que brindarle todo el cariño que necesita.

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    Los beneficios del contacto físico hacia los bebés

    Se establece un vínculo de lo más especial entre padres, madres y bebés al estar en contacto piel con piel todo el tiempo que el pequeño necesite; se liberan además endorfinas, aumentando así la sensación de bienestar y felicidad.

    A su vez, el contacto físico hacia los bebés, favorece la seguridad y la autoestima tan necesarias en los primeros años de vida.

    Los abrazos, los besos, las caricias y los mimos, ayudan y mucho a calmar el llanto y la inquietud de los bebés. Una relación de apego entre los padres y sus hijos, logra que el pequeño pueda aprender a expresar sus sentimientos de forma natural y cercana.

    Para terminar, ya solo queda decir que si tu hijo ha disfrutado plenamente del contacto físico en su infancia, será con total seguridad un adulto equilibrado emocionalmente a la vez que una persona cálida y positiva.

    El ritmo de vida actual, el estrés, la falta de tiempo, la influencia de los pensamientos de familiares cercanos… Puede hacer que nos olvidemos de dar el cariño necesario a ese ser tan especial que forma parte de nosotras desde que está en el vientre materno.

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