Sonambulismo en niños: qué es y por qué se produce

Sonambulismo en niños: qué es y por qué se produce

Es uno de los trastornos del sueño más frecuentes entre los más pequeños, en EllaHoy te contamos todo lo que tienes que saber sobre el sonambulismo en los niños.

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    Sonambulismo en niños: qué es y por qué se produce

    El sonambulismo es un trastorno del sueño que afecta aproximadamente al 30% de los más pequeños. Sin embargo, este trastorno suele desaparecer cuando llegan a la adolescencia. Es más frecuente en los varones, sobre todo cuando éstos presentan episodios de fiebres altas. Hay una cosa muy importante cuando hablamos de sonambulismo y es que bajo ningún concepto se ha de despertar al sonámbulo. Hacerlo puede afectar al niño. ¿Quieres conocer más sobre este trastorno? En EllaHoy te hablamos de Sonambulismo en niños: qué es y por qué se produce, presta atención que te va a ser muy útil.

    Los niños pueden sufrir diferentes trastornos, enfermedades o problemas como la ansiedad o el estrés, cosas que pensamos son solamente de adultos. Sin embargo, el sonambulismo es un trastorno que prácticamente afecta a los niños. Es uno de los trastornos más frecuentes en los niños pero sus consecuencias no son graves, salvo que sufran algún accidente debido a la pérdida de control o golpes derivados del sonambulismo en sí.

    ¿Qué es el sonambulismo?

    El sonambulismo es un estado mental en el que un niño, o persona adulta, se levanta durante su momento de sueño para realizar actividades motoras conscientes aunque realmente no lo sean. Pese a que está dormido, sus ojos están abiertos. Esto nos puede llevar a confusión, sin embargo no harán caso a nuestras palabras ni gestos.

    Suele ser frecuente en niños de entre 5 y 12 años. De hecho el 30% de los niños de estas edades lo sufren o lo han sufrido en algún momento de sus vidas.

    ¿Cómo sé si mi hijo tiene sonambulismo?

    Hay diferentes manifestaciones de este trastorno. Principalmente el niño se sienta en la cama, aunque está dormido. En otras ocasiones después de sentarse se levanta, camina, habla con frases confusas o incluso corren. Es aquí cuando hay que tener especial cuidado para evitar que se golpeen con algún objeto de la casa sin querer. Durante todo el proceso mantiene los ojos abiertos con lo que parece estar despierto, sin embargo siguen dormidos. Al día siguiente el niño no recordará nada de lo sucedido.

    En todos los casos hay que estar alerta sobre las manifestaciones del sonambulismo ya que debido a que realmente no están despiertos, pueden salir a la calle (en los casos más extremos), tropezar con muebles y provocarse heridas por los diferentes golpes.

    Por regla general es mucho más frecuente que se dé este tipo de trastorno del sueño, en niños cuyos padres lo hayan padecido en algún momento de su vida. Hay otra teoría que indica que el sonambulismo se produce por la inmadurez del sistema nervioso, que al no desarrollarse completamente produce desordenes en el sistema neurálgico de alerta.

    Aunque el sonambulismo tiene una incidencia parecida en ambos sexos, es más frecuente que se produzca en varones.

    Puesto que es un trastorno del sueño, es muy probable que el niño se levante cansado y confuso. Por lo que es bueno dejarles descansar. Una de las tácticas empleadas es el control sobre las horas en la que se producen los episodios de sonambulismo. La noche en que nos demos cuenta que nuestro hijo o hija se levanta de la cama y anda, o realiza alguna actividad, debemos anotarlo en un cuaderno. Apuntaremos la hora en la que sucede y el tiempo que dura. A la noche siguiente sería conveniente despertarlo entre 10 y 15 minutos antes de la hora en la que la noche anterior se levantó. Durante unos minutos mantengámosle despierto para que luego pueda dormir. Esto lo podríamos realizar durante unas cuantas noches. En caso de que no funcionara lo más adecuado sería ir al pediatra para que nos recomendaran la forma más específica para solventarlo. Los expertos aseguran que es un trastorno que usualmente desaparece con el tiempo, especialmente cuando disminuye la cantidad de sueño profundo.
    También es conveniente que la habitación del niño se encuentre lo más recogida y ordenada posible, sin obstáculos que le puedan hacer perder el equilibrio, caerse o sufrir algún accidente. Todas las precauciones son pocas.

    Lo más importante es que cuando el niño sufra un episodio de sonambulismo no hay que despertarlo. Lo mejor en este caso es dirigirlo con movimientos suaves y lentos hacia la cama.

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