Tabaco pasivo: ¿Cómo afecta a nuestros hijos?

¿Cómo afecta el tabaco pasivo a nuestros hijos? En el caso de los más pequeños, exponerlos al humo del tabaco constituye un factor de riesgo que aumenta las posibilidades de sufrir enfermedades o infecciones respiratorias, otitis e, incluso, déficit de atención.

por , il - Última actualización

    Tabaco pasivo: ¿Cómo afecta a nuestros hijos?

    Hoy hablamos de cómo afecta el tabaco pasivo a nuestros hijos. Fumar perjudica seriamente tu salud y la de los que están a tu alrededor, causando problemas graves. La mejor prevención, sin duda, pasa por no exponerlos al humo del tabaco.

    Cómo afecta el tabaco pasivo a los niños

    Los niños se convierten en fumadores pasivos cuando se ven expuestos al humo de un cigarrillo, más aún si este humo es recibido en un espacio cerrado.

    Dejar de fumar no solo le reportará a tu organismo saludables beneficios, sino también a los que te rodean, especialmente a los más pequeños de la familia o de la casa. Y es que el tabaco pasivo puede ser tan perjudicial para la salud como el humo que inspira un fumador con cada cigarrillo. El humo que recibe el fumador pasivo contiene, entre otros, nicotina, toxinas, sustancias oxidantes y cancerígenas, siendo además los niños especialmente vulnerables a los efectos del tabaco ya que sus mecanismos de defensa están menos desarrollados.

    Pese a que el tabaquismo está detrás de problemas de salud tan severos como la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), o el cáncer de pulmón, no debemos olvidar los riesgos que también conlleva el tabaquismo pasivo, es decir, la exposición a los efectos nocivos del tabaco. Problemas que, en el caso de los niños, conviene evitar, ya que el tabaco pasivo puede ser el desecadenante de trastornos de salud y de problemas en el desarrollo y crecimiento del niño. Así, la exposición al tabaco es un factor de riesgo de las enfermedades respiratorias, aumentando las posibilidades hasta en un 15% de padecer asma y episodios de bronquitis, bronquiolitis o neumonías durante la infancia.

    Además, estar expuestos al tabaco durante el crecimiento, también incrementa las posibilidades de padecer EPOC en la edad adulta, así como diversos problemas de alergias.

    Tabaco pasivo en los menores

    Otras de las enfermedades que puede provocar el tabaquismo pasivo es la otitis, causado por el humo que irrita el oído. Una otitis recurrente o mal diagnosticada puede derivar en problemas de sordera. Asimismo, también se relaciona con un incremento de las posibilidades de padecer tensión arterial alta.

    El déficit de atención es un serio problema que se traduce en problemas cognitivos. Las sustancias nocivas del humo del tabaco pueden afectar al desarrollo del cerebro de los niños, aumentando las posibilidades de padecer déficit de atención. De la misma manera, el tabaco pasivo también puede afectar al desarrollo saludable del niño. Fumar durante el embarazo puede afectar al peso del bebé, y vivir en un ambiente o espacio donde se fuma puede bloquear el aporte de oxígeno a los tejidos ralentizando su crecimiento. Lógicamente, esto conlleva mayores riesgos de sufrir una enfermedad pulmonar.

    En el caso de las mujeres embarazadas, la exposición al tabaco puede conllevar riesgos para el feto. Asimismo, es importante apuntar que, además de las infecciones o enfermedades respiratorias, el tabaquismo pasivo también puede provocar otros síntomas o molestias como la irritación nasal, tos, irritación de los ojos, molestias en la garganta o estornudos, dolores de cabeza y pérdida del olfato gusto.

    Algunos estudios incluson relacionan la aparición de caries en los niños como un riesgo más de la exposición al tabaco.

    Según la Asociación Española contra el Cáncer, se estima que la mitad de los niños menores de 14 años están expuestos diariamente al humo del tabaco en su entorno, un humo de segunda mano que es incluso más dañino que el que aspira el fumador entre calada y calada. De hecho, el fumador solo aspira el 15% del humo, el 85% se expulsa. Un ambiente libre de humos, tanto en casa como en los espacios públicos a los que acuden los niños, es la principal causa evitable de problemas respiratorios como el asma infantil.

    Fumadores pasivos en el coche

    Los médicos advierten, el humo de un cigarrillo afecta tres veces más si es recibido en un coche o espacio cerrado que si se está al aire libre, es por ello que la Organización Médica Colegial de España (OMC), insiste al Gobierno para que prohíba fumar en coches donde viajen niños y mujeres embarazadas, y añade que no hacerlo sería un “agravio y una forma de maltrato hacia los menores y su salud”.

    En cuanto al resto de los espacios libres de humo, se solicita también que dicha prohibición se extienda a otros recintos como campos de fútbol y paradas de servicios públicos de transportes.

    Con esta petición, la OMC se suma a las ya hechas por el Comité nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT). Se pide de forma rotunda que se modifique el artículo 7 de la actual Ley del Tabaco y que se incorpore un nuevo apartado que deje clara “la prohibición de fumar en el interior de los vehículos privados, especialmente en presencia de menores y de embarazadas”.

    Recuerda por último que tus hijos deciden no fumar, no les obligues a ello.

    También te puede interesar: Ciencia: Los niños aprenden a través de las emociones y Celos infantiles: cómo tratarlos

    Viajes y vacaciones