Navidad 2016

Tabaco pasivo: ¿Cómo afecta a nuestros hijos?

Tabaco pasivo: ¿Cómo afecta a nuestros hijos?

Tabaco pasivo: ¿Cómo afecta a nuestros hijos? Fumar no solo perjudica la salud del fumador, sino de los que están a su alrededor. En el caso de los más pequeños, exponerlos al humo del tabaco constituye un factor de riesgo que aumenta las posibilidades de sufrir enfermedades o infecciones respiratorias, otitis e, incluso, déficit de atención.

    Tabaco pasivo: ¿Cómo afecta a nuestros hijos?

    Tabaco pasivo: ¿Cómo afecta a nuestros hijos? Fumar perjudica seriamente tu salud y la de los que están a tu alrededor. Problemas respiratorios, otitis e, incluso, déficit de atención son algunos de los trastornos o enfermedades que puede conllevar el tabaco o tabaquismo pasivo en los más pequeños, aunque no los únicos, porque respirar el humo del tabaco en la infancia duplica los riesgos de tener EPOC en la edad adulta. La mejor prevención, sin duda, pasa por no exponerlos al humo del tabaco.


    Dejar de fumar no solo le reportará a tu organismo saludables beneficios, sino también a los que te rodean, especialmente a los más pequeños de la familia o de la casa. Y es que el tabaco pasivo puede ser tan perjudicial para la salud como el humo que inspira un fumador con cada cigarrillo. El humo que recibe el fumador pasivo contiene, entre otros, nicotina, toxinas, sustancias oxidantes y cancerígenas, siendo además los niños especialmente vulnerables a los efectos del tabaco ya que sus mecanismos de defensa están menos desarrollados.

    Pese a que el tabaquismo está detrás de problemas de salud tan severos como la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) o el cáncer de pulmón, no debemos olvidar los riesgos que también conlleva el tabaquismo pasivo, es decir, la exposición a los efectos nocivos del tabaco. Problemas que, en el caso de los niños, conviene evitar, ya que el tabaco pasivo puede ser el desecadenante de trastornos de salud y de problemas en el desarrollo y crecimiento del niño. Así, la exposición al tabaco es un factor de riesgo de las enfermedades respiratorias, aumentando las posibilidades, hasta un 15% mayor, de padecer asma y episodios de bronquitis, bronquiolitis o neumonías durante la infancia. Además, estar expuestos al tabaco durante el crecimiento también incrementa las posibilidades de padecer EPOC en la edad adulta, así como problemas de alergias.

    Otras de las enfermedades que puede provocar el tabaquismo pasivo es la otitis, causado por el humo que irrita el oído. Una otitis recurrente o mal diagnosticada puede derivar en problemas de sordera. Asimismo, también se relaciona con un incremento de las posibilidades de padecer tensión arterial alta.


    El déficit de atención es un serio problema que se traduce en problemas cognitivos. Las sustancias nocivas del humo del tabaco pueden afectar al desarrollo del cerebro, aumentando las posibilidades de padecer déficit de atención. De la misma manera, el tabaco pasivo también puede afectar al desarrollo saludable del niño. Fumar durante el embarazo puede afectar al peso del recién nacido, y vivir en un ambiente o espacio donde se fuma puede bloquear el aporte de oxígeno a los tejidos ralentizando su crecimiento. Lógicamente, esto conlleva mayores riesgos de sufrir una enfermedad pulmonar.

    En el caso de las mujeres embarazadas, la exposición al tabaco puede conllevar riesgos para el feto. Asimismo, es importante apuntar que, además de las infecciones o enfermedades respiratorias, el tabaquismo pasivo también puede provocar otros síntomas o molestias como la irritación nasal, tos, irritación de los ojos, molestias en la garganta o estornudos, dolores de cabeza, pérdida del olfato y el gusto. Algunos estudios incluson relacionan la aparición de caries en los niños como un riesgo más de la exposición al tabaco.


    Según la Asociación Española contra el Cáncer, se estima que la mitad de los niños menores de 14 años están expuestos diariamente al humo del tabaco en su entorno, un humo de segunda mano que es incluso más dañiño que el que aspira el fumador entre calada y calada. De hecho, el fumador solo aspira el 15% del humo, el 85% se expulsa. Un ambiente libre de humos, tanto en casa como en los espacios públicos a los que acuden los niños, es la principal causa evitable de problemas respiratorios como el asma infantil.

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