Navidad 2016

Tiroides: Cuándo y por qué somos más vulnerables

Tiroides: Cuándo y por qué somos más vulnerables

Tiroides: Cuándo y por qué somos más vulnerables. El embarazo es una de las etapas, junto a la menopausia precoz, en la que conviene prestar especial atención a la tiroides, ya que es un trastorno asociado frecuente. Los problemas de tiroides, glándula que se encarga de regular el metabolismo, se deben diagnosticar y tratar para evitar complicaciones de la salud.

    Tiroides: Cuándo y por qué somos más vulnerables

    Tiroides: Cuándo y por qué somos más vulnerables. Los problemas de tiroides, debido en este caso a la propia alteración de las hormonas tiroideas, son uno de los trastornos asociados al embarazo. Pero no es la única etapa en la que la mujer es más vulnerable a padecer problemas de tiroides, la glándula cuya función es regular el metabolismo, y cuyos síntomas suelen aparecer a partir de los 40. Los síntomas no siempre son reveladores, sino que pueden ocultarse detrás de otro problema de salud. ¿Cómo detectarlo a tiempo?


    Entre los problemas de salud más frecuentes entre las mujeres podemos incluir los relacionados con la tiroides. El más frecuente, el hipotiroidismo, cuya prevalencia puede aumentar con la edad. Además hay otros factores de riesgo, como el padecer diabetes, la menopausia precoz, alteraciones de la menstruación, problemas de fertilidad o episodios de depresión. Hay otros trastornos de tiroides, menos frecuentes, como la tiroides subaguda (la causa es una infección del aparato respiratorio), la tiroides postparto y la enfermedad tiroidea nodular.

    El embarazo es una de las etapas en las que conviene prestar especial a la tiroides, tanto por la salud de la madre como del futuro bebé. Los problemas de tiroides son uno de los trastornos más frecuentes asociados al embarazo. La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición cifra en un 2-3% el número de mujeres embarazadas que presentan hipotiroidismo leve. En la mayoría de los casos, hasta en un 85%, producida por la denominada patología de Hashimoto (el sistema inmune, por error, ataca y destruye la glándula tiroides). Un problema que, si no se controla durante el embarazo, puede provocar aborto espontáneo, preeclampsia, problemas de anemia o desprendimiento de placenta, entre otros. Para el futuro bebé las consecuencias pueden ser un parto prematuro, problemas respiratorios o bajo peso al nacer.

    El embarazo, en concreto sus síntomas, pueden disimular u ocultar un problema de tiroides.

    Así, síntomas como cansancio, tener más sueño, náuseas o dolores articulares, pueden atribuirse al propio embarazo sin pensar que pueda haber algo más detrás.

    Hay otro problema de salud más severo relacionado con la tiroides, el cáncer de tiroides, muy poco frecuente (en torno al 1-2% del total de los tumores diagnosticados), pero al que las mujeres también somos más vulnerables. Según datos de la Sociedad Española de Endocrinologia y Nutrición, SEEN, las mujeres tenemos hasta tres veces más riesgos de padecerlo. En la mayoría de los casos es un tumor con buen pronóstico. Entre los factores de riesgo de padecer este tipo de tumores los especialistas apuntan dos: la exposición a radiaciones ionizantes durante la infancia (tratamientos con radioterapia o por accidentes industriales o nucleares) y la carencia de yodo.


    Cansancio, aumento de peso sin causa aparente, episodios de depresión, alteraciones de la piel (pies seca, picor), pérdida de cabello, problemas de estreñimiento, alteraciones del ciclo menstrual (reglas más abundantes y largas) o calambres son algunos de los síntomas que pueden acompañar al hipotiroidismo o tiroides poco activa. El hipotiroidismo puede estar detrás de los problemas de fertilidad y de abortos espontáneos.

    En el caso contrario, es decir, en los casos de hipertiroidismo –tiroides excesivamente activa-, los síntomas varían y pueden ir desde nerviosismo, temblores, insomnio, pérdida de peso, pulso acelerado, presión arterial alta y alteraciones en el ciclo menstrual (menos abundantes y cada más tiempo).


    Los especialistas aconsejan realizar controlar, al menos, cada cinco años a partir de los 40, así como en el caso de mujeres embarazadas o que estén planificando ser madres.

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