Cuando voy de compras nada me queda bien: Razones y tips

Te contamos cómo ir de compras y a la vez hacer un ejercicio de autoestima personal.

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    Cuando voy de compras nada me queda bien: Razones y tips

    “¿Por qué cuando voy de compras nada me queda bien? ¿Por qué no encuentro mi talla? Será que la moda no está hecha par mi”… Todas nos hemos sentido así en más de una ocasión, sobretodo cuando queremos encontrar esa prenda que nos quede perfecta y que nos haga sentir bien. Tranquila, es normal y tiene solución. A continuación te damos los mejores tips para ir de shopping.

    ¿Por qué nada me queda bien cuando voy de tiendas?

    Es una pregunta que nos hacemos todas. En el maniquí se ve tan bonito, pero cuando te lo pruebas tú, la cosa parece bien distinta. Y es que no todo sienta igual a todas. Salir de shopping es una de las actividades favoritas de muchas de nosotras: nos permite pasar tiempo con amigas, descubrir las nuevas tendencias de moda, darnos ese capricho que bien nos merecemos… El shopping es una de las actividades que dejan que la dopamina, la hormona de la felicidad, se libere; pero muchas veces ir de tiendas tiene el efecto contrario en nosotras y terminamos por volver a casa de mal humor. Es por ello que vamos a darte unos consejos que te ayudarán a verlo desde otra perspectiva.

    • La luz del probador. Suele pasar que la luz del probador no nos hace justicia. No es lo mismo probarte ese vestido en un probador de una tienda que verte el efecto en la calle o en un bonito restaurante. El contexto influye y mucho. Tenlo presente a partir de ahora y no te dejes llevar por esa celulitis que se ve más de lo normal con la luz del probador.
    • Un look completo. Acabas de ver una blusa preciosa y te entran ganas de ponértela enseguida. Y cuando lo haces ya no es tan bonita… Lógico, si te das cuenta que esa blusa no pega con tu pantalón de chándal y tus zapatillas deportivas. Para ver de verdad cómo nos sentaría una prenda hay que ponerse el look completo. Así que no tengas reparo en probarte también un falda, unos tacones a juego y unos accesorios. O, si no quieres tomarte todo ese tiempo, llévate la prenda y luego te la pruebas en casa con el look completo; si no te convence, siempre puedes devolver la prenda comprada.
    • Ir con una amiga. Ir de shopping con tu novio está bien, pero siempre suelen dar la misma respuesta “todo te queda bien”, con la mejor de sus intenciones. Pero no, no es así, no todo nos queda bien. Lo mejor: ir de tiendas con tu amiga y tratar de ser sinceras las dos, si algo no queda bien, no pasa nada, probemos con otra prenda que seguro que realza mejor nuestra figura.
    • Las tallas. Seguro que ya lo sabes pero lo recordamos por si acaso. Las tallas de todas las tiendas no son las mismas, pueden variar mucho de una a otra. Esto quiere decir que si estás en el probador y necesitas pedir una talla más de esos jeans que te han gustado, hazlo. No quiere decir que hayas engordado, lo más probable es que tenga una talla diferente de la anterior tienda a la que entraste. Empezamos a dejar de lado ideas como estas acerca de nuestro físico, quererse una misma es muy importante.
    • Lo que mejor te sienta. Típico es también ver los defectos de la ropa y los complementos que nos ponemos o peor aún, más que de la ropa en sí, vemos los puntos menos “perfectos” de nosotras mismas. Que si esto no me favorece, que si esto marca de más mi caderas… En lugar de eso, empecemos a ver el lado positivo, alabemos nuestra figura y digamos esa prenda en qué nos favorece: contrasta bien con nuestro tono de piel, nos hace lucir nuestra linda cintura… Algo que bien podemos extrapolar al resto de nuestra vida.
    • Las combinaciones. El punto anterior es más fácil de lograr si cada vez que te pruebas algo, piensas en las combinaciones que podrías hacer y lo bien que te verías en ellas. No se trata de ser egocéntricas, sino de hacer un ejercicio por reforzar la autoestima de cada una cuando vamos de shopping. No te dejes llevar por los pensamientos negativos cuando vayas de compras, cambia el chip y ponte en modo “me amo completamente” cuando vayas de compras. Notarás una gran diferencia.

    Seguro que estos consejos te han dado algunas ideas para sacar el máximo partido a tus tardes de compras y no volver hecha un mar de lágrimas si no has encontrado nada de tu gusto. Todo es cuestión de actitud.

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