Alerta feminista: Las 10 claves de la violencia machista

Ante la ola de violencia que sigue azotando el planeta, las asociaciones de mujeres de todo el mundo han declarado la alerta feminista. Te contamos las 10 claves de la violencia machista

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    Alerta feminista: Las 10 claves de la violencia machista

    En todo el mundo, las asociaciones de mujeres feministas y de género han declarado alerta feminista ante la ola de violencia machista que afecta a las mujeres de todo el planeta. Como consecuencia, se ha convocado el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, al primer Paro Internacional de Mujeres contra la Violencia Machista. Se espera que millones de mujeres de todo el mundo salgan a las calles para protestar y reivindicasr sus derechos. Si aún no conoces la razón de la llamada Alerta Feminista, te contamos las 10 claves de la violencia machista.

    1. 120 millones de niñas de todo el mundo han sido objeto de violaciones o actos sexuales forzados en algún momento de su vida

    Según los datos de la ONU, alrededor de 120 millones de niñas de todo el mundo han sido objeto de violaciones o actos sexuales forzados en algún momento de su vida, es decir, 1 de cada 10 mujeres. Esta situación se reproduce en todos los países del mundo, laicos o religiosos, europeos, africanos, americanos o asiáticos. Lo cierto es que las mujeres y las niñas están en peligro potencial ante los agresores, que unas veces son extraños y otras pertenecen a su entorno familiar. Según la ONU, existen todavía muchos países que no cuentan con regulaciones específicas sobre violación o violación en el matrimonio. Además, en los juicios de muchos países todavía se criminaliza a la mujer en función de esterotipos como la ropa que usa o si ha consumido alcohol. Una vez terminada su condena, los violadores siguen caminando impunemente por las calles, aún no se conoce cómo hacer que un violador deje de serlo. La vergüenza por el qué dirán, el desconocimiento de nuestros derechos o la falta de apoyo familiar puede hacer que las mujeres y las niñas cayen la situación que han vivido o el abuso sexual al que están siendo sometidas. Las mujeres tenemos derecho a caminar por la calle sin miedo y a vivir una vida libre de violencia.

    2. El número de feminicidios continúa creciendo en todo el mundo

    Los asesinatos perpetrados hacia mujeres por el hecho de ser mujer y por la autoridad machista que los hombres creen que poseen continúan creciendo cada año. Una de las zonas del mundo más afectadas es América Latina y El Caribe, donde 14 de sus países se encuentran en la lista de los 25 países donde se cometen más feminicidios del mundo, según la ONU. En España, los feminicidios y la violencia machista continúa creciendo. Se estima que el año pasado (2016) fueron asesinadas por razón de feminicidio 105 mujeres, la mayoría feminicidios íntimos, es decir, perpetrados por su pareja sentimental masculina. Además, 2017 ha comenzado con una de las peores tasas de feminicidios de la historia, en lo que va de año ya han sido asesinadas 15 mujeres en España, una cifra desorbitante en comparación con la de años pasados en el mismo periodo de tiempo.

    3. La ley de Igualdad en España no se cumple

    Una reciente investigación de Estudios de INFORMA D&B ha revelado que el 74% de las empresas españolas no cumple la Ley de Igualdad. Según indica, “la entrada en vigor de la Ley de Igualdad en España, hace 10 años, no ha mejorado significativamente la participación de las mujeres en los consejos de administración de las empresas, ni siquiera entre las obligadas por el art. 75 (las que no presentan cuentas abreviadas) a las que se daba un plazo de 8 años para alcanzar una composición equilibrada, posiblemente por la falta de un sistema sancionador”. De hecho, sabemos que las mujeres en España ganan 6.000 euros menos al año que los hombres por el mismo trabajo y horas laborales, a pesar de que la ley ampara la discriminación laboral por razones de género.

    4. Las mujeres son objeto de torturas como la ablación

    En España, muchas mujeres de origen africano son sometidas a la ablación del clítoris o multilación genital femenina cuando retornan a sus países de origen por vacaciones. Se estima que 17.000 niñas en España están en riesgo de que sufran mutilación genital. De hecho, muchos padres y madres concienciados, deciden no llevarlas a visitar a su familia, por miedo a que las sometan a este tipo de tortura, que afecta a más de 200 millones de niñas en 30 países de África, Asia y América en los que todavía se practica.

    En las cárceles de muchos países del mundo las mujeres sufren torturas y violaciones. Por ejemplo, el último informe de Amnistía Internacional sobre las cárceles en México reveló que la mayor parte de las mujeres encarceladas encuestadas fueron sometidas a algún tipo de abuso de poder y violencia por parte de las fuerzas policiales, como golpes en el estómago, la cabeza y los oídos, amenazas de violación contra las mujeres y sus familias, semiasfixia, descargas eléctricas en los genitales, manoseo de los pechos y pellizcos en los pezones, violación con objetos, con los dedos, con armas de fuego y con el pene.

    5. La esclavitud no ha terminado para las mujeres en el siglo XXI

    La forma actual de esclavitud es la trata de personas, en su mayoría mujeres, niñas y niños que son raptados y engañados para esclavizarse con fines sexuales o trabajo forzoso. El Informe Mundial sobre la Trata de Personas en la ONU advierte de que este delito es perpetrado en todos los países de todas las regiones del mundo, y desembolsa cada año más de 30 mil millones de dólares. En España, se estima que unas 45.000 mujeres y niñas son víctimas de trata.

    6. La pobreza está feminizada

    Las mujeres conformamos la mitad de la población del mundo, pero somos las que sufrimos la pobreza en mayor grado. Algunas de las causas de esta situación a nivel mundial es la imposibilidad de acceso a la tierra (o a propiedades), la baja escolarización (se estima que 130 millones de niñas no están escolarizadas en todo el mundo), la discriminación laboral y su situación dentro de la economía de los cuidados, es decir, en la mayoría de los países las mujeres son las encargadas de la responsabilidad de los cuidados familiares, no sólo de los hijos, sino también de otros familiares enfermos o de avanzada edad.

    7. El consumo es más caro para las mujeres

    A pesar de que las mujeres ganan menos y el porcentaje en situación de pobreza de las mujeres es mayor, los productos de consumo de las mujeres son mucho más caros que los de los hombres. Por ejemplo, los productos de higiene femenina se consideran en muchos países como productos de lujo, incluso incrementando su valor con un impuesto, como sucede en Italia.

    8. Los estereotipos no cesan

    A pesar de que desde hace décadas se lucha contra los estereotipos sexistas en los medios de comunicación, continuamos viendo y aceptando una y otra vez imposiciones de belleza hacia las mujeres. Nos imponen ideales de belleza inalcanzables y nos ofrecen productos de alto costo con los que lograrlos, sin fomentar modelos variados de belleza relacionados con la multiplicidad de los cuerpos de mujeres reales. Es por ello, que desde nuestras casas es importante fomentar la belleza como una forma de cuidado personal y autoconocimiento y desde la convicción de nuestra libertad y nuestra seguridad, sin que nos impongan cómo debemos ser.

    9. Las mujeres sufren más discriminación en el ámbito de salud

    La investigación médica discrimina a las mujeres. De hecho, algunas asociaciones denuncian que existe menos investigación médica en enfermedades de mujeres que en las que afectan a ambos sexos o al sexo masculino. Un ejemplo es la enfermedad de la endometriosis, que afecta a 1 de cada 10 mujeres en el mundo, y en la que se invierte 100 veces menos que en la diabetes. Además, los fármacos no siempre cuentan con pruebas diferenciadas por sexos, en muchas ocasiones se prueban únicamente en varones, sin tener en cuenta las necesidades específicas de las mujeres y su interacción hormonal.

    10. El acoso sexual no se tiene en cuenta

    El acoso sexual está tan normalizado que las mujeres lo sifrimos a diario sin que podamos acudir a ningún organismo que nos proteja. En las calles, incluso a veces debemos callarnos por miedo a que nos violenten física o sexualmente. En los trabajos y escuelas las mujeres sufren acoso sexual de diversos modos al menos una vez en la vida, desde bromas sexistas continuadas hasta acosos físicos directos. Aunque en España hay regulación contra el acoso sexual en el trabajo, lo cierto es que es incompleta y no cuenta con los organismos de protección adecuados. Las mujeres no se atreven a denunciar a sus acosadores no sólo por miedo a perder su trabajo, sino por la falta de apoyo institucional, el señalamiento social y la propia aceptación del mismo. Desde niñas sufrimos acosos de tantas maneras que normalizamos esas situaciones, sin aprender a defender nuestros derechos a vivir una vida libre de violencia.

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