Diferencias entre un hogar positivo y un hogar negativo

Un hogar positivo es el sueño de toda persona. Descubre qué es lo que no debes hacer para eliminar toda la negatividad.

por , il - Última actualización

    Diferencias entre un hogar positivo y un hogar negativo

    Hogar, dulce hogar. Nuestra casa es el refugio de todo lo malo que podemos encontrar en el mundo y un lugar donde ser nosotras mismas sin presión alguna. Por ello, es fundamental contar con un entorno cargado de energía, ya que en caso de tener un clima tenso no podremos llegar a ser tan felices como nos gustaría. ¿Te gustaría que en tu casa te respirase alegría? Te contamos las diferencias entre un hogar positivo y un hogar negativo para que adoptes la mejor conducta para lograrlo.

    Hogar positivo vs hogar negativo

    1. Comunicación

    La comunicación es la base de la felicidad, y es que simplemente contando lo que nos preocupa o indicándole a alguien que lo que ha hecho no te parece correcto podemos ahorrar muchos problemas. En un hogar negativo, por el contrario, reinan los gritos y las quejas, lo cual se contagia al resto de individuos y surgen las peleas.

    2. Comodidad

    Cuando hablamos de comodidad nos referimos al bienestar que sentimos cuando entramos en casa. En un hogar positivo nos sentimos a gusto y a salvo, por lo que estaremos más dispuestas a dar nuestro punto de vista sin temor a que lo desprecien o, peor, lo ignoren. Esto último ocurre precisamente en un hogar negativo, donde se suelen dar riñas por pequeños fallos sin importancia que derivan en distanciamiento. ¡Tenemos que aprender a ser más empáticas!

    3. Comprensión

    La comprensión va de la mano de la comodidad, y es que en un hogar positivo siempre estaremos dispuestas a tratar de entender al otro y de buscar la solución más apropiada para el problema que se nos presente. Por supuesto, en un hogar negativo esto no estará permitido, y es que cada vez que un integrante de la familia haga algo que nos parezca erróneo tenderemos a criticarlo en lugar de a comprenderlo.

    4. Cariño

    Algunas personas son reacias a las muestras de cariño, pero está demostrado científicamente que abrazar y besar a tus seres queridos es bueno para la salud y, por supuesto, para crear un ambiente cálido y agradable. En los hogares negativos estas muestras están siempre ocultas, lo que hace pensar al resto de componentes de la familia que realmente no sienten cariño por ellos, desplazando el sentimiento de pertenencia.

    5. Interacción

    Unido a la comunicación y al cariño, la interacción es fundamental para estrechar lazos entre todos los componentes. Salir de excursión y tomar tiempo para vosotros será ideal para vuestro clima interno, mientras que no interaccionar únicamente lleva al aislamiento y a la ausencia de confianza en el resto.

    6. Ejemplo

    “Haz lo que yo diga pero no lo que yo haga” es el lema de los hogares negativos, donde los comportamientos son ordenados de mayores a pequeños por principios morales. Sin embargo, la opción correcta es precisamente la que se sigue en hogares positivos: hacer siempre lo que te gustaría que hiciera el otro.

    7. Emociones

    Digan lo que digan, todas las personas lloramos alguna vez en nuestra vida porque necesitamos sacar todo el malestar que se encuentra en nuestro interior. Esto es exactamente lo que ocurre con el resto de emociones que sentimos, y es que contar algo que nos ha pasado y que nos pone tristes o felices es fundamental para mejorar nuestra salud y autoestima. Por el contrario, en un clima negativo todos estos sentimientos estarán ocultos por miedo al qué dirán y por una grave falta de confianza.

    8. Energía

    El ánimo siempre debería ser la fuerza motor de cualquier hogar, y es que alentar a nuestros hijos o a cualquier otro componente de la familia es la mejor forma de crecer como personas y alcanzar nuestros sueños. El castigo siempre está presente en ambientes negativos, pero los resultados son contraproducentes. Lo mejor, sin duda, es dejarse llevar por la felicidad interior, descargar toda nuestra frustración en actividades que nos llenen y, por supuesto, despertar cada día con una sonrisa.