Reglas de etiqueta para dueños de mascotas

Aprende estas reglas de etiqueta para dueños de mascotas y compórtate correctamente en cualquier situación. ¡Quedaréis como reyes allá donde vayáis!

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    Reglas de etiqueta para dueños de mascotas

    Ser dueña de una mascota no solo implica tener una responsabilidad en casa, sino que a la hora de salir a la calle y relacionarnos con otras personas también deberemos tener muy presentes ciertos aspectos para guardar la cortesía y no molestar. Si quieres quedar como una reina allá donde vayas, no te pierdas estas reglas de etiqueta para dueños de mascotas.

    Dueños de mascotas: Reglas de etiqueta

    1. Entrénalo. Entrenar a un perro desde cachorro no solo va a aumentar vuestra calidad de vida, sino que también te hará ver como una persona responsable y segura de sí misma. Con esto, evidentemente, generarás un ambiente mucho más cálido allá donde vayas y todos tus invitados disfrutarán de una gran tranquilidad.
    2. Ponle la correa. Sabemos que ambos estáis deseando romper todo tipo de barreras para que tu perro corra libre. No obstante, debes tener presente que el resto de personas no lo conocen y pueden sentirse incómodas o en peligro, especialmente si se trata de un perro de gran tamaño. Lo mejor es ponerle la correa siempre que salgas a la calle y soltarlo en lugares controlados.
    3. Recoge los restos. No hay nada más desagradable que ensuciar la calle con los excrementos de tu mascota. No solo por lo evidente, sino también porque con las heces se transmiten muchas enfermedades únicamente olisqueándolas o tocándolas. Así pues, lleva siempre contigo una bolsa especial, átala tras recoger los restos y tíralos en un contenedor específico.
    4. No lo acerques a otros animales. Muchos dueños tienden a acercar a su perro a otros animales de la calle para que socialicen, pero esto es un grave error. En primer lugar, porque no sabes si el otro perro es tan abierto como para permitir que se le acerquen demasiado y, en segundo, porque quizá la persona que lo está paseando no se sienta cómoda. Evidentemente si ambos se acercan de forma natural deberemos dejarlos, pero nunca habrá que forzar la situación.
    5. No sufras por los ladridos. Al igual que las personas hablamos, los perros tienen que ladrar. Está claro que cuando comienzan a hacerlo de manera inapropiada es mejor que nos retiremos del lugar o que tratemos de adiestrarlo para que se comporte correctamente, pero no permitir siquiera un pequeño ladrido nos hará ver como auténticas tiranas. Déjale que ladre un poco y que entrene también sus pulmones, ¡se desahogará de todo estrés!
    6. Esterilízalo. Muchos dueños de mascotas son reacios a castrar a sus animales por lástima, pero es una de las decisiones más acertadas que puedes tomar. Y ya no solo por respeto al resto de los animales y sus dueños, sino porque mejora enormemente la calidad de vida de tu mascota.
    7. Enséñale dónde debe comer. Cuando tenemos visita en casa nuestro perro debe saber cómo debe comportarse y, sobre todo, donde debe comer. ¿O es que no te suena la típica escena en la que pide comida constantemente o se sube a las sillas? Enséñale cómo debe comportarse y demuestra que eres una gran anfitriona.
    8. Vigílalo. Tanto si tienes visita en casa como si estás paseando con tu perro, vigilarlo va a ser crucial para no molestar a otras personas. Sabemos que a veces se torna complicado porque hay muchas distracciones o alguien puede darnos conversación, pero no quitarle el ojo de encima te evitará muchos malentendidos.
    9. Repara lo que rompa. Cuando adoptas un cachorro te das cuenta de la gran energía que tiene y, sobre todo, de su profunda motivación por mordisquearlo todo. Cuando lo que muerde son tus cosas no hay mayor problema que tu consiguiente enfado, pero cuando destroza un objeto de otra persona ya es otro cantar. En estos casos, deberás responsabilizarte de los actos de tu mascota, disculparte y reparar o sustituir el objeto roto por otro nuevo.
    10. Hazlo feliz. La actitud de tu mascota va a ser vital para crear un buen ambiente con otros animales u otras personas. Está claro que en algunos casos nuestro perro puede ser menos sociable por agresividad u otras razones, pero proporcionarle una vida feliz para que se sienta alegre ayuda en gran medida a que se abra a los demás, evitando problemas como peleas, ladridos innecesarios o problemas relacionados con el territorio.