Coaching para dejar de ser homosexual: El escándalo de la terapia reparativa

El colectivo Arcópoli denunció en 2016 a Elena Lorenzo, la coach que asegura ayudar a 'dejar atrás la homosexualidad', pero su página web continúa en funcionamiento.

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    Coaching para dejar de ser homosexual: El escándalo de la terapia reparativa

    Nada más pensar en la terapia reparativa o ‘terapia de re-afirmación heterosexual’ (como lo llama la auto-denominada ‘coach’ Elena Lorenzo, que considera la homosexualidad como algo que se puede superar) nos viene a la mente la escena de la segunda temporada de Las Chicas del Cable (¡Atención, Spoiler!), cuando Sara, la compañera sentimental de Carlota revela que se siente hombre y acude a una clínica en la que le ofrecen ‘ayuda’ con un tema desconocido y tabú en la España de los 20′s. Sara, ilusionada por ver cómo irá todo, acaba confinada en una institución psiquiátrica que pretende ‘curar su enfermedad’ mediante drogas y descargas eléctricas.

    “En ningún momento empleo técnicas que susciten rechazo o repugnancia a su orientación sexual, ¡pues te aseguro que eso no funciona!”, decía Elena Lorenzo en su página web como contestación a la demanda impuesta por el colectivo Arcópoli en 2016, unos días después de la aprobación de la normativa contra la LGTBIfobia de la Comunidad de Madrid el 11 de agosto del mismo año.

    Claro, los electrodos y las drogas no funcionan en el siglo XXI, pero quizás un lenguaje sutil que aluda a la homosexualidad como “tendencia”, afirme que “nacemos heterosexuales” y que “las personas que experimentan AMS (‘atracción hacia personas del mismo sexo’, según la coach) no lo eligen”, sea mucho más persuasivo en los tiempos que corren. Quizás funcione mejor que el ‘rechazo’ o la ‘repugnancia’, si pensamos en sus palabras anteriores, aunque mantienen el mismo trasfondo: una homofobia fingida en la invención de una terapia no avalada por la comunidad científica.

    Su principal argumento es que puede ayudar a las personas homosexuales a “detectar (las) causas que los llevaron a una determinada orientación”. Incluso en los testimonios que aparecen en su página web y que nadie puede atestiguar si son reales se habla desde esta perspectiva:

    “La AMS no es un problema sexual, es el resultado de heridas profundas que hay que identificar y trabajar para que dejen de ser heridas” (…) “Creo que la AMS era una excusa mental que yo tenía para ciertos tipos de pensamientos auto-destructivos o ciertos comportamientos”, dice uno de los testimonios que supuestamente consiguió ‘dejar atrás la homosexualidad’ gracias a la guía omnipresente de la coach (a la que llaman mentora), como si la heterosexualidad fuera el único camino correcto en la vida.

    Y la llamamos coach, porque al menos así se presenta a ella misma: “Coach Profesional Certificada por la escuela Lider-Haz-Go en Madrid, España y por AECOP y Coach Certificada en orientación sexual por PATH – (Positive Approaches to Healthy Sexuality) USA”. ¿Si es verdad o no? No lo sabemos, porque la ‘curandera de la homosexualidad’ (como algunos la llaman para mofarse) no tiene una dirección física donde encontrarla (nos preguntamos si pagará impuestos). De hecho, ya en el 2016 el periódico El País trató de contactar con ella sin éxito. Es más, Acrópoli contó al diario que fue un reportero de la televisión quien les informó de que podía ser una estafa y que esta persona cambiaba constantemente de domicilio.

    En este artículo se decía que la página web había dejado de funcionar, pero lo cierto es que vuelve a estar operativa y aunque la mayoría de las publicaciones son antiguas (muchas de 2014), existen varias publicaciones recientes. La última de diciembre de 2017.

    En los medios no hay ninguna información sobre qué pasó con esta denuncia ni por qué Elena Lorenzo continúa difundiendo un mensaje que atenta contra los derechos de la comunidad LGTB y de todos los seres humanos.

    Y si no tienes problemas con tu orientación sexual (sea cual sea) , quizás te pueda interesar conocer los países menos homofóbicos del mundo según el Gay Travel Index y las ciudades más abiertas del mundo.