Cuando la mujer penetra al hombre: Así es el pegging

El juego de la penetración ya no es sólo cosa de hombres. El pegging cambia por completo los roles tradicionales en el sexo.

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    Cuando la mujer penetra al hombre: Así es el pegging

    Quizás hace unos años hubiera sonado a escándalo, pero el sexo hoy ya no tiene géneros y por ello las formas de placer cambian los roles en la cama. Ahora las mujeres heterosexuales también penetran a los hombres, los hombres hetero no se sienten intimidados por una forma de placer sexual que disfrutan y las mujeres lesbianas también se penetran si les apetece. Se trata del pegging, una práctica cada vez más extendida de la que no se habla abiertamente pero que está cobrando mucho protagonismo en la sexualidad de parejas.

    ¿Qué es el pegging?

    Se trata del acto de penetración, pero en vez de hacerlo un hombre a una mujer o a otro hombre, ahora quien disfruta penetrando es la mujer. ¿Y cómo? Con un consolador falo que tiene unas correas para atarlas a la cintura y simular un pene de verdad con el que realizar una penetración.

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    El pegging es una práctica sexual que disfrutan especialmente los hombres. Todo el mundo conoce el famoso punto G masculino, en la glándula prostáica a la que se puede llegar desde la penetración por el ano. Así que, si abrimos la mente, no tiene nada de malo que un hombre, tanto homosexual como heterosexual, desee disfrutar al máximo del sexo sin prejuicios autoimpuestos sobre los significados del placer.

    Pero no sólo es una práctica sexual de placer masculino, también muchas mujeres disfrutan ampliamente con la práctica del pegging. Las connotaciones sociales del acto de la penetración son transgredidas cuando una mujer se pone un cinturón falo y siente que ella puede penetrar, no sólo ser penetrada. En realidad, no cambia por completo la idea de poder-penetración, idea que tal vez deberíamos empezar a cambiar, pero al menos el cambio de roles significa un cambio de mentalidad acerca de los significados sexuales, especialmente en las parejas heterosexuales.

    Atrás queda el concepto de hombre penetrador y mujer penetrada, porque ahora mujeres y hombres pueden disfrutar de ambas prácticas independientemente de su orientación sexual.

    El pegging puede practicarse en las mismas posiciones del kamasutra que conocemos entre hombres y mujeres, pero invirtiendo los papeles en el caso de parejas heterosexuales. La mujer puede ponerse encima, por detrás, sentada… y el hombre puede sentir lo que se siente ponerse en posición de perrito, bajo la mujer o sobre ella. En realidad es la misma forma tradicional de practicar sexo nada más que invirtiendo los papeles.

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