Glándulas Skene: Cómo estimular la zona G

Descubre cómo estimular la zona G a través de las glándulas Skene, ¿te atreves?

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    Glándulas Skene: Cómo estimular la zona G

    Hoy en día son muchas las mujeres que aún se preguntan si de verdad existe el conocido como punto G; sí, es una zona real que si se estimula correctamente proporciona mucho placer, ¿quieres saber cómo? Hablamos de las glándulas Skene y cómo estimular la zona G, no pierdas detalle que es de lo más interesante.

    Dónde está y cómo estimular la zona G

    Según Cristina Callao, experta sexóloga, “El punto G colinda con las que son conocidas como glándulas de Skene de tal forma que, al ejercerse presión intensa en esa zona, tocaría las estructuras internas del clítoris”, y añade: “Cuando estamos excitadas, esas glándulas se llenan de líquido transparente, dando una sensación parecida a las ganas de orinar”. He aquí la cuestión de por qué a veces tenemos ganas de orinar al hacer el amor.

    Veamos una explicación algo más técnica, el conocido como squirt, es un desajuste de la hormona vasopresina, la cual se encarga de que la orina se mantenga en los riñones hasta el momento de salir. Hay que citar también que otros estudios afirman que el squirt contiene PSA, una especie de líquido próstatico. Las glándulas de Skene son por lo tanto, una forma de llamar a ese órgano tan peculiar y desconocido para muchas.

    Para estimular la zona G de manera adecuada, lo mejor es explorar cada una por su cuenta, con movimientos suaves y continuos en un ambiente relajado y confiado. De es esta forma se consiguen orgasmos más profundos, lentos y duraderos.

    Explora tu zona íntima hasta dar con ese lugar donde el tacto es distinto. Introduce uno o dos dedos en tu vagina y muévelos hacia el centro superior de la pared vaginal. Prueba a estimular tu clítoris a la vez o cualquier otra de tus zonas erógenas, cuanto más excitada estés, más pronto darás con el punto G ya que se irá hinchando.

    La vagina es un tejido activo que tiene que respetarse; su funcionamiento y sus estructuras son muy sensibles y hacen que sea algo más complejo que centrarse sólo en la zona G. Esto quiere decir que hay que explorar todas las zonas posibles para conocer del todo nuestro interior.

    Recuerda lo que dice Lara Castro, sexóloga e investigadora del Institut Gomá: “Al margen de teorías, lo importante es no obsesionarse con el tema y vivirlo, simplemente, como una opción más. Practiquemos el squirt como una nueva experiencia, no como una necesidad”

    ¿Lista para empezar?

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