Los 5 mejores juegos eróticos para no parar de disfrutar

Te mostramos los 5 mejores juegos eróticos para no parar de disfrutar con tu chico. Porque dejar atrás la rutina es lo mejor que se puede hacer.

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    Si tienes pareja, atenta a los 5 mejores juegos eróticos para no parar de disfrutar. Y es que, de vez en cuando, es bueno abandonarse a la aventura y pasar un buen rato con tu chico, olvidándoos así de la rutina y los problemas cotidianos.

    Así que, olvídate de los prejuicios y ponte manos a la obra. Investiga las mejores posturas para los hombres y para las mujeres y dale rienda suelta a tu imaginación. Sigue leyendo…

    1.- Strip Poker

    Es uno de los juegos más famosos de todos los tiempos pero… ¿lo has probado? Bien es cierto que el póker implica que jueguen más de dos personas, por lo que puede resultar un poco cortante. Sin embargo, puedes jugar a cualquier juego de cartas e iros quitando prendas cuando se pierda. Y cuando ya no queden prendas… una prueba.

    2.- El juego del antifaz

    No hay nada mejor para estimular los sentidos que privar al organismo de uno de ellos, por ejemplo, la vista. Da a tu pareja un antifaz para que no vea nada y estimulad vuestra imaginación. Podéis utilizar nata, mermelada y lo que se os ocurra para que el encuentro sea mucho más divertido y picante.

    3.- Cibersexo

    Si tenéis la mala suerte de vivir en lugares separados, lo mejor que podéis hacer es cibersexo. Sólo necesitáis intimidad, internet y una cámara web. El resto ya es cosa vuestra… ¡imaginación al poder y nada de prejuicios!

    4.- Sitios prohibidos

    ¿Estás harta de seguir siempre la misma rutina en la cama? Pues uno de los juegos más interesantes es dar a elegir al otro un lugar donde le gustaría hacer el amor y aceptar sin más. La próxima vez te tocará a ti. ¿Qué tal un poco de diversión y miedo a ser pillados? ¿Hay algo más excitante?

    5.- Cincuenta sombras de Grey

    Una de las historias eróticas que más ha enloquecido a las mujeres. EL juego consiste en dejarte hacer y ser, por una vez, totalmente sumisa, dejando a tu chico que haga contigo todo lo que quiera (sin sobrepasar los límites, claro está). Puedes probar también con el fetichismo.