Mediación Familiar en un divorcio: Beneficios y consejos

En ocasiones, los divorcios se convierten en una lucha encarnizada sobre la custodia de los hijos. Para que los niños sufran lo menos posible, lo mejor es que se acuda a un mediador familiar.

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    Mediación Familiar en un divorcio: Beneficios y consejos

    Atravesar el proceso del divorcio es uno de los tragos más amargos que te toca pasar y esto se acentúa enormemente si hay hijos fruto de ese matrimonio. Por ello, toda ayuda es poca para ayudar a que este período sea lo más llevadero posible y no sea traumático para ninguna de las personas que se vean envueltas en él. La mediación familiar es un instrumento muy valioso para ayudar a hacer menos dramáticos los peores aspectos del divorcio y hacer que las negociaciones que este implica se hagan de la manera más amigable posible y sin entrar en disputas que rompan aún más la familia. Pero, ¿cuál es exactamente el papel del mediador familiar?

    Una vez empezados los trámites del divorcio, el mundo de cada uno de los miembros de la familia cambia completamente, lo que puede, en ocasiones, dar lugar a algunos problemas graves. Para intentar, en la mayor medida posible que eso no ocurra, se puede acudir a un mediador familiar.

    Funciones del mediador familiar

    Aunque os divorciéis, sois padres por encima de todo, por lo que, además de explicarles las causas a los niños de una manera adecuada, lo normal es que durante el divorcio pongáis todo de vuestra parte para que lo pasen lo menos mal posible. Para ello, podéis contar con la ayuda del mediador, que tiene las siguientes funciones.

    • Se acude a un mediador familiar en el caso de que los padres no se pongan de acuerdo sobre los diferentes aspectos que hay que acordar durante un divorcio.
    • El mediador facilitará el diálogo cordial para que ambos lleguen a un acuerdo mediante una negociación en la que se tengan en cuenta los intereses de ambas partes.
    • Su finalidad última es que todo el proceso vaya por la vía del diálogo y que no se termine en conflicto. Para ello, propicia el clima idóneo para la negociación, ayuda a las partes a reconocer sus conflictos para conducirlos a un cambio de percepción donde el objetivo sea una resolución en la que ambas partes se vean favorecidas.
    • Se vale del conocimiento que va adquiriendo de la familia, por lo que sus actuaciones siempre beneficiarán más a todas las partes que un juez, cuya decisión es totalmente impersonal.
    • Este profesional se ha formado en los campos del derecho, técnicas de mediación y psicología y en un conjunto de cuatro hasta ocho sesiones aproximadamente intenta que los padres lleguen a acuerdos sobre los temas relacionados con los hijos.
    • El resultado es la presentación ante el Juzgado de un Convenio regulador de mutuo acuerdo que aprobará esta institución, el Ministerio Fiscal y el propio juez.
    • Los mediadores familiares son muy recomendados en el caso de conflictos por la custodia de los hijos, ya que ayudan a los cónyuges a buscar el mejor acuerdo para sus hijos más allá de sus diferencias como pareja.

    Además de todas estas ventajas, no debemos olvidar que un mediador familiar siempre supondrá mucho menos dinero en gastos que un divorcio muy disputado que se lleve a cabo en el juzgado. También, por lo general, ayudan a crear acuerdos de manera mucho más rápida y eficaz en un proceso de divorcio.

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