Pelear con la pareja: Reacciones físicas perjudiciales para la salud

Pelear con tu pareja puede repercutir en tu salud física y emocional, incluso tiempo después de la reconciliación.

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    Pelear con la pareja: Reacciones físicas perjudiciales para la salud

    Los desacuerdos entre las parejas son comunes y parte de una vida de convivencia. Sin embargo, cuando esos desacuerdos se convierten en peleas o discusiones fuertes no sólo tienen consecuencias en la relación, sino en el estado físico y emocional de las partes en cuestión. Enfadarse, enojarse o gritar puede conducir a cambios en nuestro organismo que no siempre son positivos. Hoy te contamos cuáles son las reacciones físicas al pelear con la pareja, la mayoría perjudiciales para la salud.

    Que una pelea con la pareja es emocionalmente agotador es algo que muchas personas tienen claro, pero lo que tal vez no sabes es que afectar tu organismo emocionalmente tiene muchas consecuencias en el funcionamiento del mismo, como picos en la presión arterial, aumento de la frecuencia cardíaca, cambios en la glucosa del organismo y otras reacciones físicas que hoy te contaremos. ¡Toma nota!

    1. Discutir con la pareja altera las hormonas

    La alteración hormonal es uno de los peores efectos de las discusiones, que además afecta mucho más a las mujeres. Cuando nos enfadamos las hormonas como la prolactina, la adrenalina, noradrenalina y el cortisol sufren alteraciones y cambios bruscos, generalmente subiéndose a niveles demasiado altos. Pero además, el problema de la alteración hormonal no es únicamente en el momento de la discusión, sino que, según un estudio de la Universidad Estatal de Ohio, puede prolongarse incluso horas o días después de la discusión. Es decir, cuando tenemos constantes peleas con nuestra pareja estamos convirtiéndonos en una bomba de relojería hormonal que nos afectará emocionalmente pero también físicamente a largo plazo.

    Además, la investigación corroboró que las consecuencias de los picos hormonales tras las discusiones de pareja no son tan significativas en el caso de los hombres como en las mujeres, que son mucho más sensibles hormonalmente a las interacciones hostiles.

    2. Pelear con la pareja puede producir diarrea

    Una discusión de pareja es un momento estresante para nuestro organismo, tanto que afecta directamente a nuestro tracto digestivo pudiendo provocar diarreas o dolores de estómago, siendo estos comunes después de la discusión.

    3. Pelear baja las defensas

    Las peleas de pareja pueden hacer que las defensas de los implicados se alteren negativamente ya que cuando nos exponemos a situaciones de estrés y enojo, como son las discusiones de pareja, el sistema inmunológico se debilita. Las discusiones de pareja suelen ocasionar un estrés mucho mayor que otros tipos de estrés lo que provoca un desempeño inadecuado de las células que protegen de enfermedades al organismo.

    4. Discutir con la pareja puede ocasionar bruxismo

    El bruxismo es un hábito negativo que normalmente es conocido como ‘rechinar los dientes’. Cuando nos sometemos al estrés de una discusión, la mandíbula se torna rígida, siendo mucho menos flexible y como consecuencia tendemos a apretar los dientes, ya sea durante el día o mientras dormimos. El bruxismo puede provocar importantes dolores musculares en el rostro, favorecer migrañas y dañar los dientes a largo plazo.

    5. Las pupilas se dilatan cuando nos alteramos

    La dilatación de las pupilas es uno de los indicativos de que estamos alterados, enfadados o enojados y en las discusiones de pareja es muy habitual que suceda. La razón es que el cuerpo se siente en peligro de alguna manera, por lo que los sentidos se agudizan y las pupilas se abren para ver mejor lo que está sucediendo.

    Si en una pelea de pareja vuestras pupilas comienzan a dilatarse, significa que os estáis alterando demasiado, lo que puede tener consecuencias en vuestra salud física, así que lo mejor es que paréis y podáis sentaros as hablar cuando estéis más calmados. No merece la pena arriesgar vuestra salud física y emocional por un problema que seguro tiene solución.

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