10 formas de ser feliz rodeada de gente tóxica

10 formas de ser feliz rodeada de gente tóxica

Nuestra mente, y nuestra capacidad para mantener una actitud positiva, es la mejor herramienta para ser feliz incluso rodeada de gente tóxica.

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    Hay algunas personas que, por su carácter o modo de actuar, nos provocan emociones negativas y nos hacen sentir incómodos, incluso pueden hacernos perder autoestima o vulnerar nuestra confianza. No se trata de mantener alejadas por sistema a este tipo de personas, sobre todo porque no siempre se puede (pueden ser compañeros de trabajo, vecinos, familiares…), pero sí conviene establecer unos límites y poner en práctica unas sencillas técnicas que nos ayudarán a ser felices aunque estemos rodeados de gente tóxica. Vamos a ver, a continuación, 10 consejos que nos pueden servir de ayuda para no perder los nervios y, sobre todo, no dejarnos arrastrar por la negatividad.

    Adoptar una actitud positiva es la mejor manera de alcanzar los retos y superar los obstáculos. Ante cualquier situación, laboral o personal, no hay que ver solo la parte negativa, sino que hay tratar de buscar los puntos positivos y, sobre todo, pensar que cada problema tiene su solución. Ante un contratiempo, no hay que perder el tiempo en quejas y protestas, sino en buscar soluciones y en pensar de que todo se aprende.

    Las personas pesimistas tienden a ver siempre la cara negativa de la situación, lo que les lleva a dejarse arrastrar por las emociones negativas. Ante una situación irremediable o imposible de cambiar, no hay que derrochar más energía en ello, sino que debemos centrarlas en aquellos que sí podemos cambiar o mejorar para sentirnos mejor.

    Ponerse en el lugar del otro nos ayuda a ser menos críticos y a no emitir juicios de valor precipitados. Las personas pesimitas, en muchas ocasiones, lo que realmente necesitan es ser escuchadas y conocer otro punto de vista sobre las cosas. No se trata de asumir o hacer nuestros sus problemas, sino de ayudar a modificar la energía negativa en positiva.

    Tener una actitud pesimista puede resultar agotador, tanto a nivel físico como emocional. Para evitar que las emociones negativas nos asalten es fundamental cuidarse y quererse, y eso se consigue adoptando unos hábitos saludables tan sencillos como llevar una dieta sana y equilibrada y practicar ejercicio físico de manera regular. El yoga o el mindfulness son aliados perfectos para combatir el estrés y salvaguardarnos de la negatividad.

    No se trata de dejar de hablar o evitar a las personas pesimistas, pero si su negatividad empieza a hacernos mella conviene limitar el tiempo que compartimos. Una persona tóxica no solo puede contagiar sus sentimientos negativos, sino robarnos la energía positiva.

    Desde una noticia a una divertida viñeta o una frase positiva. Una sencilla forma de olvidarnos de la negatividad del entorno es cambiar el punto de atención, dirigiéndolo en este caso hacia algo positivo y que nos haga sentirnos mejor.

    Marcarse objetivos demasiado ambiciosos o imposibles de alcanzar puede hacernos perder la motivación. Es importante conocer nuestras habilidades y fortalezas, pero también nuestras debilidades porque eso nos hará ser más realistas. Para no perder la motivación, hay que marcarse pequeños retos diarios que nos ayuden a lograr un objetivo mayor.

    Afortunadamente también hay personas que irradian positividad y que siempre tienen la frase o sonrisa para hacernos olvidar los problemas. Contar con personas positivas en nuestro entorno más cercano nos ayuda a mejorar nuestro autoestima y seguridad.

    Olvídate de discutir con una persona pesimista. De hecho, en algunas ocasiones, la discusión es para la gente tóxica una vía de escape de su negatividad. Sin embargo, es mejor evitar discutir porque solo conseguiremos contagiarnos de emociones negativas. Una cosa es intercambiar opiniones para resolver un conflicto y otra discutir viendo solo la parte negativa.

    Fuera pensamientos negativos. Si nos asaltan, hay que detenerse un segundo y pensar en algo positivo para evitar emociones como el enfado, enojo o ira. El estar rodeado de gente tóxica puede afectar a nuestra manera de ver las cosas, pero también podemos controlar los pensamientos negativos y no dejarnos llevar por ellos.

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