5 reglas de prevención para bañarse seguros en la playa

El mar también puede resultar traicionero si nos saltamos algunas reglas básicas de prevención para disfrutar sin riesgos del baño.

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    Disfrutar de las olas y de la arena de la playa es, sin duda, una invitación a relajarse en verano. Sin embargo, esa relajación no la debemos hacer extensiva al capítulo de la prevención. Y es que para disfrutar de un baño en el mar sin riesgos, y evitar que el sueño de las vacaciones se convierta en una pesadilla, es importante seguir unas sencillas reglas. Tomamos nota de estos 5 consejos.

    1. Inmersión gradual

    A la hora de entrar en el agua lo aconsejable es hacerlo de manera gradual, especialmente si hemos estado expuestos al sol durante un rato largo, para evitar el cambio brusco de temperatura. Se debe comenzar mojando la cabeza, luego el abdomen y, finalmente, el pecho.

    2. Evitar bañarse después de comer

    Hay lecciones de las madres que conviene no olvidar, y una de ellas es no meterse en el agua justo después de comer. Es aconsejable esperar al menos 2 horas para evitar el denominado corte de digestión, y que tiene entre sus síntomas malestar general, visión borrosa, dolor en el pecho y sudor frío.

    3. Evitar los excesos en el mar

    El mar es un lugar ideal para relajarse y olvidar las tensiones, pero con moderación. Si no estamos en buena forma, o nos notamos más cansados, conviene no excederse con el tiempo de ejercicio o natación, ya que los músculos no estarán acostumbrados y podemos sufrir una lesión.

    4. Precaución para los nadadores poco experimentados

    Incluso el más experimentado nadador debe tomar precauciones a la hora de bañarse. Si nos sentimos inseguros, hay que buscar una zona para bañarse poco profunda y en la que podamos hacer pie. Respetar siempre los límites de las zonas de baño y las banderas que indican el estado del mar.

    5. Cuidado con los saltos

    Antes de lanzarse al agua, hay que elegir con cuidado el lugar en el que sumergirse porque una mala caída puede conllevar riesgos. Evitar el buceo en las zonas rocosas que podrían ocultar fondos insidiosos. Conocer el punto de entrada en el agua, el fondo o profundidad, nos evitarán peligros.

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