Arritmias cardiacas: Cuando el ritmo deja de ser regular

Cómo saber si las arritmias cardíacas son un síntoma pasajero o la señal de que algo no va bien en nuestro corazón.

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    Arritmias cardiacas: Cuando el ritmo deja de ser regular

    Las arritmias cardíacas son trastornos del ritmo del corazón, o dicho de otra manera, cuando el ritmo del corazón deja de ser regular. Un corazón normal late en torno a 70 veces por minuto. Cuando la frecuencia cardíaca sobrepasa los cien latidos por minuto estamos ante una taquicardia. Si, por el contrario, la frecuencia disminuye y baja a menos de 60 latidos por minutos, estaremos ante una patología que se denomina bradicardia. Ambas forman parte de las arritmias cardíacas.

    Cuando las arritmias aparecen en un corazón completamente sano y no son permanentes, no suelen revestir mayor importancia. No obstante, si se repiten, conviene prevenir y tratar la causa que las motiva.

    Síntomas de las arritmias

    Entre los síntomas de las alteraciones del ritmo cardíaco o arritmias se incluyen:

    • Palpitaciones, cuando notamos que el corazón late demasiado deprisa
    • Pulso acelerado
    • Agitación o dolor en el pecho
    • Mareos
    • Convulsiones o pérdida de conocimiento

    Las palpitaciones pueden durar un momento o unas horas, notando en algunos casos como si el corazón saltara dentro del pecho o latiera a un ritmo mucho más rápido de lo normal.

    Causas de las arritmias

    Las palpitaciones suelen estar causadas por la ansiedad, aunque también se las asocia con otros problemas de salud como la anemia o enfermedad de la tiroides. No todos los trastornos del ritmo cardíaco son tan evidentes, los hay más sutiles y que, aunque sin notar ningún cambio en el ritmo o frecuencia cardíaca, sí pueden manifestarse a través de mareos o debilidad general.

    Aunque las arritmias pueden aparecer a cualquier edad, un tipo bastante frecuente, sobre todo en las personas de más edad, es la fibrilación auricular, una patología que puede ser grave. Se produce cuando un coágulo del corazón pasa a la sangre y obstruye una de las arterias carótidas que sube por el cuello hasta el cerebro, provocando un accidente cerebrovascular. Asimismo, el coágulo también puede desplazarse hasta una arteria de la pierna provocando una obstrucción.

    Cuando la capacidad de nuestro corazón para latir se ve alterada o afectada completamente estamos ante una patología denominada fibrilación ventricular. En estos casos, el corazón no puede bombear sangre correctamente, por lo que se acumula de manera rápida dentro del corazón, requiriendo tratamiento y atención médica de manera urgente.

    Tipos de arritmias

    Las arritmias se dividen en dos tipos generales:

    • Bradiarritmias: Cuando las frecuencias cardíacas son inferiores de lo normal (menos de 60 latidos/minuto). Pueden ser asintomáticas. En ocasiones puede ser necesario implantar un marcapasos.
    • Taquiarritmias: Cuando las frecuencias cardíacas son superiores a los 100 latidos/minuto. Éstas a su vez, en función de donde se originan, pueden ser taquiarritmias supraventriculares o ventriculares.

    Tratamiento

    Cuando realizamos alguna actividad física o por la tensión emocional, nuestro corazón late más deprisa. Cuando dormimos o descansamos, sucede justo lo contrario. Cambios de ritmo que se consideran normales. Sin embargo, cuando estas alteraciones se producen de manera anormal pueden afectar a nuestro corazón, requiriendo tratamiento.

    Para el tratamiento de la arritmia hay varias alternativas:

    • Medicamentos antiarrítmicos
    • Cardioversión eléctrica (una ligera descarga para recuperar el ritmo cardiaco normal)
    • Implantación de marcapasos
    • Desfibrilación (procedimiento urgente en caso de fibrilación ventricular)

    Uno de los factores de riesgo que afecta a nuestro corazón es el estrés o la ansiedad, la cual puede provocar arritmias cardíacas. Si estamos pasando un momento de estrés, conviene consultar al médico para prevenirlo y controlarlo. En estos casos también puede aconsejarnos revisar nuestra dieta y reducir el consumo de bebidas con estimulantes (café, te, bebidas de cola), así como evitar algunos fármacos.

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