Cáncer de cuello uterino: El primer síntoma es el dolor durante el coito

Cáncer de cuello uterino: El primer síntoma es el dolor durante el coito

Uno de los grandes enemigos de la salud femenina, el cáncer de cuello de útero. Adelantarse al diagnóstico es fundamental para ganar la batalla al tumor. El síntomas más característico, el dolor durante el coito.

por en Cáncer, Ginecología, Prevención, Salud de Mujer, Consejos Salud
Última actualización: Jueves 02/06/2016 07:17

    cancer cuello utero 48x48 La prevención y el diagnóstico precoz son dos armas esenciales para plantar cara a uno de los tumores más agresivos para la mujer, el cáncer de cuello uterino. Gracias a los avances médicos, y a la mayor concienciación, la tasa de supervivencia ha aumentado considerablemente en los últimos años, pero nunca hay que bajar la guardia. El cuello uterino es la zona baja del útero, desembocando en la vagina, de la que se toman muestras para realizar la denominada prueba de Papanicolaou o examen de citología.

    El cáncer de cuello uterino se produce cuando las células cancerosas comienzan a crecer de forma anormal y sin control. Hoy sabemos que una de las principales causas reside en la presencia del virus del papiloma humano o VPH, cuyo contagio puede producirse por mantener relaciones sexuales sin protección. No todos los tipos de VPH pueden derivar en cáncer. A menudo, la presencia de este virus es asintomática, permaneciendo en el cuerpo durante años hasta manifestarse en forma de tumor. Las pruebas de detección de Papanicolaou permiten identificar las células antes de que se desarrollen en forma de tumor.

    Casi todos los casos de cáncer de cuello uterino están causados por el VPH, si bien hay que señalar que hay hasta cien tipos distintos y la mayoríason inofensivos e incluso asintomáticos. Los responsables más frecuentes de este tipo de cáncer son el VPH16 y el VPH 18, si bien los expertos señalan que hay otras causas todavía sin identificar.

    En la fase inicial, cuando se empiezan a alterar las células el cuello uterino, no suele haber síntomas específicos. Sólo en una fase posterior aparecen síntomas como sangrado vaginal anormal, alteración del ciclo menstrual, flujo vaginal con manchas de sangre y dolor durante el coito.

    Visitar al ginecólogo al menos una vez al año es un consejo básico de prevención para la salud de la mujer. La denominada prueba de Papanicolaou, nombre del científico que la desarrolló, consiste en retirar algunas células del cuello uterino para analizarlas con el microscopio. Si se identifican alteraciones celulares de algún tipo, se realizarán otras pruebas diagnósticas para un examen más en profundidad (una biopsia con una pequeña muestra de tejido).

    Este tipo de cáncer, si se detecta a tiempo, puede tratarse con éxito. El tratamiento, sin embargo, implica generalmente la extirpación del útero (histerectomía). También hay que tener en cuenta si el tumor se ha extendido hasta los ovarios o las trompas de Falopio. El diagnóstico precoz puede evitar la total extirpación del útero manteniendo la capacidad de tener hijos.

    La radioterapia y la quimioterapia también se pueden utilizar para su tratamiento, solos o combinados con cirugía. La radioterapia suele ser la terapia recomendación como alternativa a la sala de operaciones cuando se detecta en una fase temprana. Ambos tratamientos pueden provocar infertilidad. En todas sus fases, es importante también el apoyo psicológico, especialmente en el caso de practicar una histerectomía en mujeres jóvenes, casos en los que además de luchar contra el cáncer hay que asumir la pérdida de la capacidad de tener hijos. Las emociones juegan un papel muy importante en la lucha contra todas las formas de cáncer.

    Cuando antes se detecta el tumor, mayores son las posibilidades de supervivencia. Actualmente la tasa de supervivencia a los 5 años del diagnóstico es del 90%. El factor edad también es fundamental, ya que el pronóstico suele ser más positivo en el caso de las mujeres jóvenes.

    La prevención es una arma esencial, una poderosa herramienta que las mujeres tienen a su alcance para defenderse de este tipo de tumor. Así, entre las medidas básicas de prevención se incluye el usar protección en las relaciones sexuales, especialmente si no se tiene pareja estable. La protección ayuda no solo a evitar el contagio de VPH, sino de otros trastornos que también afectan a la calidad de vida de las mujeres, como las infección por cándida.

    Hay otra herramienta preventiva que no podemos olvidar, y es la vacunación contra el VPH16 y el VPH 18, las cepas más responsables del cáncer de cuello de útero. Desde hace ya algunos años se administran a las jóvenes de entre 12 y 13 años, estando considerada la vacuna como muy eficaz si se administra a edades tempranas, antes del inicio de las relaciones sexuales.

    Actualmente en el mercado hay 2 tipos de vacunas contra el VPH: Gardasil y Cervarix. La primera también ayuda a prevenir las verrugas genitales, además del cáncer de cuello uterino. La vacuna, como hemos señalado, es efectivo contra dos tipos de virus (VPH 16 y VPH 18), pero no protege contra otros factores de riesgo, por lo que sigue siendo recomendable realizarse la prueba de Papanicolaou de manera regular.

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