Cáncer de mama: Beneficios del pilates en el postoperatorio

Descubre por qué el pilates es un buen ejercicio para la recuperación física y emocional tras una intervención quirúrgica por cáncer de mama.

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    Cáncer de mama: Beneficios del pilates en el postoperatorio

    El pilates es uno de los ejercicios que tras el postoperatorio por cáncer de mama puede complementar el tratamiento y ayudar a la recuperación física. Una actividad física avalada por el Grupo de Investigación en Cáncer de Mama para mejorar la calidad de vida de las pacientes tras someterse a una intervención.

    El pilates, o método Pilates, está considerado como una actividad fácil de practicar y que reporta beneficios físicos y emocionales. Beneficios entre los que se incluye el ser un buen aliado tras una cirugía de cáncer de mama, uno de los tumores femeninos más frecuentes.

    ¿Cuándo empezar a hacer ejercicio después de una cirugía?

    Después de una operación, conviene dejar pasar un tiempo prudencial después de la retirada de los puntos, sobre todo si la zona está dolorida e inflamada. Los especialistas recomiendan dejar pasar un mes, aunque depende de cada caso.

    Antes de comenzar a realizar ejercicio por cuenta propia es muy importante consultar con el médico, porque hay que adaptar la intensión y el tipo de ejercicio a las necesidades de cada momento.

    Pilates después de operación

    El ejercicio suave ayuda a mejorar la calidad de vida de las pacientes tras una intervención oncológica. Durante el proceso de recuperación física, en el caso del cáncer de mama, es importante además reducir los riesgos del linfedema, inflamación del brazo del lado en el que se ha realizado la cirugía y que puede mermar su funcionalidad. Un trastorno asociado que puede disminuir la movilidad del brazo, mermando su capacidad para realizar actos cotidianos como el peinarse o abrocharse una prenda.

    El método pilates no causa dolor y se puede practicar de manera relajada adaptando los ejercicios al estado físico y anímico de cada paciente, tal y como avala el Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama. Practicar pilates es una terapia postoperatoria que, entre otros beneficios:

    • Ayuda a reducir la fatiga.
    • Controlar mejor el dolor.
    • Recuperar la movilidad de los brazos y hombros.
    • Mejorar el equilibrio corporal.
    • Mejorar el bienestar psicológico de la paciente tras el diagnóstico e intervención de un cáncer de mama.
    • El ejercicio físico reporta energía positiva.

    Pilates y equilibrio emocional

    El tratamiento del cáncer de mama tiene un fuerte impacto sobre la imagen y la feminidad de las pacientes. El ejercicio físico y, en este caso el pilates, ayuda a mejorar la percepción de la imagen, al tiempo que al ser una técnica se practica en grupo fomenta los lazos entre las mujeres como un apoyo para superar los obstáculos emocionales que conlleva esta enfermedad.

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