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Citología cervical: ¿Cuándo realizarla?

Citología cervical: ¿Cuándo realizarla?

    citologia cervical

    Citología cervical: ¿Cuándo realizarla? Suele realizarse junto con un examen pélvico y es la mejor mananera de descartar problemas o trastornos femeninos, como las alteraciones o problemas en el cervix o en el tejido que lo rodea y que, con esta sencilla prueba, pueden detectarse y tratarse. Además, la citología cervical es la prueba más eficaz para detectar el Virus del Papiloma Humano (HPV). Recuerda, prevenir es salud.


    A partir de los 18 años, o a partir del momento en que se mantienen relaciones de pareja es importante someterse de manera regular a una citología cervical, una prueba que suele realizarse junto con un examen pélvico. En la mayoría de los casos, los médicos y ginecólogos recomiendan realizarse la prueba anualmente. En el caso de no tener relaciones, o de mantener una pareja estable, es aconsejable realizarse la prueba, al menos, cada tres años. Asismismo, en el supuesto de pérdidas de sangre después de la menopausia debe acudirse al médico por si requiere algún tipo de examen. En este caso, también puede deberse a sequedad vaginal, pero conviene descartar posibles complicaciones.

    Las pruebas de citología cervical y examen pélvico se basan fundamentalmente en examinar la vagina y el cérvix para comprobar si hay alguna señal de irritación o enfermedad. La prueba también incluye un examen de la vulva, ovarios, útero y trompas de Falopio para comprobar que están bien. En el caso de las mujeres mayores de 50, es aconsejable realizarse el examen pélvico una vez al año para descartar los riesgos de cancer de ovarios.

    El cáncer de cervix es uno de los trastornos relacionados con las ETS, aunque existen otros factores de riesgo entre las mujeres, como el ser fumadora o padecer deficiencias nutricionales. Además, la citología cervical es la prueba más eficaz para descartar el Virus del Papiloma Humano, la cual se suele realizar hacia la mitad del ciclo, es decir, unas dos semanas después del último periodo. Las alteraciones en el cérvix, cuello del útero o en los tejidos que lo rodean pueden ir desde un trastorno menor que afecte a las células superficiales de la mebrana que rodea el cérvix hasta un tumor.

    Las posibilidades de éxito del tratamiento de los problemas de cérvix aumentan lógicamente si de detectan a tiempo. Además del cáncer de cérvix, hay otros trastornos que pueden afectar a la salud de la mujer y, en concreto, a su salud reproductiva. Así, podemos hablar de:

    • Cervicitis: Se trata de una inflamación del cérvix que puede ser aguda y crónica.
    • Quiste cervical: Sucede cuando una glándula mucosa del cérvix se bloquea. Puede desaparecer de forma espontánea.
    • Polipo cervical: Crecimiento celular benigno que puede provocar pérdidas irregulares de sangre. En este caso, conviene extirparlo ya que puede causar problemas de fertilidad.
    • Incompetencia cervical: Obertura prematura del cérvix durnate el periodo de gestación que pueden entrañar riesgo de aborto o parto prematuro.


    Las alteraciones malignas, en sus inicios, pueden cursar sin síntomas aparentes. La displasia suele ser más frecuente entre los 25 y los 35 años, mientras que el carcinoma suele aparecer entre los 30 y los 40. A partir de los 40 aumenta el riesgo de un cáncer invasivo. Hay que subrayar el papel del tabaco entre los factores de riesgo de la mujer. Así, los médicos aconsejan, especialmente a las mujeres fumadoras, acudir al ginecólogo si se sufren pérdidas y éstas presentan rastros de sangre o un olor desagradable, de la misma manera que si siente dolor o molestias al mantener relaciones de pareja, ya que éstas también pueden ser una señal de alerta. En estos casos, la mejor opción es realizarse una citología cervical y un examen pélvico para determinar el estado de salud y, si fuera necesario, adoptar un tratamiento.

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