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Cómo se transmite el ébola: Lo que debes saber del virus letal

Cómo se transmite el ébola: Lo que debes saber del virus letal

El ébola es una enfermedad altamente contagiosa y con un elevado índice de mortalidad. El filovirus patógeno ha disparado las alarmas sanitarias internacionales, ya que amenaza con convertirse en la plaga del siglo XXI. Te contamos todo lo que debes saber sobre el virus letal.

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    Cómo se transmite el ébola: Lo que debes saber del virus letal

    El ébola es una forma de fiebre hemorrágica que se manifiesta súbitamente con fiebre alta, dolores muy intensos, vómitos y diarreas (causa deshidratación), para afectar después a órganos como el hígado y los riñones, dando lugar a graves hemorragias internas que, en pocos días, pueden provocar la muerte del paciente. Por el momento, aunque se trabaja a contrarreloj para hallar una vacuna, carece de un tratamiento efectivo y su índice de mortalidad se sitúa en torno al 80%.

    El borte de ébola confirmado por Médicos Sin Fronteras y la Organización Mundial de Salud (OMS) en 2013 sigue propagándose más allá de las fronteras de África occidental. De hecho, el pasado mes de agosto, se decretó el estado de emergencia sanitaria internacional. Las cifras hablan de más de 7.000 casos y más de 3.000 fallecimientos registrados. Sierra Leona, Ginea, Libera, Nigeria, República Democrática del Congo… y ahora Europa. El primer caso detectado en España es una enfermera que, precisamente, atendió a uno de los dos misioneros españoles recientemente fallecidos por ébola. En Estados Unidos también se ha registrado un caso.

    Pero, ¿a qué nos estamos enfrentando?, ¿qué es el virus del ébola? Son todavía muchas las preguntas a las que investigadores y médicos buscan respuestas, especialmente para encontrar el tratamiento más efectivo. Naciones Unidas ha aprobado el uso de fármacos experimentales (suero experimental, por ejemplo).

    El virus del ébola fue descrito por primera vez en la década de los sesenta del siglo XX, cuyos efectos se hicieron patentes en 1976 al provocar una serie de muertes en la actual República Democrática del Congo y Sudán. En 1995, en el antiguo Zaire, y en 1996, en el noroeste de Gabón, la OMS confirmó otros dos brotes epidémicos. Entre 2001 y 2003 se detectaron varios brotes en Gabón y la República del Congo.

    Hay cinco subtipos del virus del ébola, descritos entre 1976 y 2007. Su nombre obedece al lugar geográfico en el que se detectaron: Sudán, Zaire, Reston, Costa de Marfil y Bundibugyo.

    Estamos ante un virus altamente letal, aunque lógicamente varía en función del subtipo. La OMS cifra en un 55% su promedio de letalidad, aunque el virus al que nos enfrentamos actualmente es el Zaire, el más virulento y con una tasa de mortalidad que puede superar el 80-90%.

    No es fácil diagnosticar con certeza la presencia del ébola, ya que los síntomas (fiebre, por ejemplo), son comunes a otras muchas patologías. Es esencial realizar las pruebas de laboratorio para identificar correctamente el virus. El periodo de incubación del virus oscila entre los 2 y los 21 días (desde que se produce la infección hasta que aparecen los síntomas).

    Tal y como hemos apuntado, el ébola provoca fiebre hemorrágica, con la aparición de debilidad, dolor de cabeza, dolor de garganta, dolor muscular, vómitos, erupciones cutáneas, diarrea y disfunción del hígado y los riñones. Esto puede derivar en hemorragias internas y externas. Respecto al contagio, los expertos apuntan a un contacto directo con sangre y secreciones de pacientes o animales. El contaco con pacientes infectados puede ser altamente arriesgado, en especial para el personal sanitario si no se adoptan todas las medidas de seguridad (utilizar mascarillas, guantes, trajes, por ejemplo).

    Para reducir el riesgo de contagio se recomienda incinerar a los animales infectados, evitar el contacto con carne cruda de mono o simio infectado y la exposición a los murciélagos de la fruta.

    En cuanto al tratramiento, no hay ninguno que resulte cien por cien efectivo, si bien se han puesto en marcha distintas vías de investigación para hallar un fármaco o vacuna. En caso de fiebre del ébola, a los pacientes es necesario rehidratarles, por vía oral o intravenosa, con soluciones con electrolitos.

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