Cómo ser menos ansiosa

Ignorar la ansiedad no es la solución, sino aprender a cómo ser menos ansiosa.

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    Cómo ser menos ansiosa

    El primer consejo para ser menos ansiosa es no subestimar la ansiedad, un trastorno que puede acompañar nuestro día a día y robarnos energía sin prestarle la debida atención. El ritmo de vida, las responsabilidades familiares, laborales… nos hacen convivir con el estrés y la tensión emocional, llegando a considerarlo incluso normal, cuando no lo es en absoluto porque la ansiedad pasa factura a nivel físico y emocional.

    Aprender a vivir con la ansiedad no es la solución, sino aprender a poner en práctica unos sencillos y valiosos consejos para superar los miedos y transformar la ansiedad en una fortaleza. De lo contrario, la ansiedad puede venir acompañada de falta de confianza, pérdida de control ante situaciones inesperadas, tensión acumulada, cambios de humor, irritabilidad, tristeza e, incluso, ataques de pánico. Si te sientes ansiosa la solución tampoco es comer, fumar o beber en exceso. El café, el abuso de las bebidas alcohólicas y el tabaco aumentan a tendencia a ser sentir ansiedad. ¿Cómo evitarlo?, ¿cómo ser menos ansiosa?

    ¿Qué sentimos al tener ansiedad?

    La ansiedad produce una excitación del sistema nervioso, dando lugar a una serie de síntomas como:

    • Tensión en la espalda, cuello y hombros
    • Dificultades de respiración, sofocos
    • Visión nublada
    • Taquicardia, sensación de opresión en el pecho
    • Sudoración
    • Hormigueo en las manos
    • Sensación de nudo en el estómago
    • Náuseas
    • Entumecimiento de piernas

    ¿Qué hacer?

    Recuerda que ignorar la ansiedad solo hará que se acumule.

    Identificar las situaciones

    Conviene empezar por reconocer las situaciones o circunstancias que nos provocan ansiedad y tensión y enfrentarnos a ellas. Haz una lista de aquellas situaciones que te gustaría modificar, y empieza por las más sencillas para ir avanzando poco a poco con las siguientes.

    Dedicarte 20 minutos al día

    El entrenamiento empieza por uno mismo, es decir, por dedicarnos cada día, al menos, 20 minutos para hacer que realmente nos hace sentir bien y nos relaja. Puede ser una actividad deportiva, leer un libro, escuchar música o tomar un café con las amigas. Y la falta de tiempo no debe ser excusa, porque recuerda que para querer y cuidar a los demás primero te tienes que querer a ti misma.

    Priorizar las tareas de cada día

    Intentar hacer todo a la vez solo hará que la ansiedad vaya en aumento. Conviene detenerse unos minutos y decidir qué cosas hay que hacer necesariamente y cuáles se pueden aplazar.

    Mantener una vida social activa

    De hecho, una de las premisas para evitar la ansiedad es no aislarse. Cuando la ansiedad se convierte en compañera del día a día tendemos a alejarnos de aquellas situaciones que implican la socialización. Esto es un error, porque el trato con los demás, hablar y ser escuchado, compartir momentos y entablar nuevas amistades ayuda a aumentar la autoestima y desarrollar una actitud más positiva.

    Reemplazar las preocupaciones

    ¿Qué probabilidades reales hay de que suceda lo que tanto te preocupa? En la mayoría de las ocasiones te sorprenderás. Hay que tratar de reemplazar las preocupaciones y pensamientos negativos por ideas más racionales. Si la preocupación no se aleja, aplica el truco de fijarte en lo que está pasando a tu alrededor. También puedes distraerte dando un paseo o centrando la atención en un crucigrama.

    Practicar mindfulness

    Una de las herramientas de relajación que te permitirá aprender a canalizar las emociones y a evitar la ansiedad. De igual manera también el yoga es un aliado excepcional para liberar tensiones.

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