Navidad 2016

Desayuno: Una saludable actitud de 20 minutos

Desayuno: Una saludable actitud de 20 minutos

Desayuno: Una saludable actitud de 20 minutos. Es el tiempo que, al menos, debemos dedicarle a la comida más importante del día y la que nos ayuda a reponernos del descanso nocturno. Los nutrientes del desayuno son esenciales para activarnos y para evitar un menor rendimiento o un episodio de hipoglucemia.

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    desayuno sano

    Desayuno: Una saludable actitud de 20 minutos. Es el tiempo que se recomienda dedicar al desayuno, la comida más importante del día y que nos permitirá rendir mejor. El desayuno, además de aportarnos la energía que necesitamos para activarnos tras el descanso nocturno, es un aliado para mantener nuestro peso. Saltarnos el desayuno, o desayunar solo un café, nos restará energía, concentración y rendimiento, al tiempo que también puede provocarnos hipoglucemia.


    Vente minutos. Este es el tiempo que requiere un desayuno saludable para empezar con buen pie el día. Debemos dedicar cada mañana tiempo al desayuno, y procurar no desayunar de pie. Un desayuno rápido es complicado que sea completo y saludable. Un desayuno que debe incluir un lácteo, cereales y fruta fresca, fuente extraordinaria de vitaminas, minerales y fibra, especialmente de vitamina C como es el caso de la naranja. Para reforzar sus propiedades, mejor apostar por la fruta de temporada.

    ¿Por qué es importante el desayuno? De entrada, todas las comidas son importantes y para seguir una dieta equilibrada es aconsejable no saltarse ninguna. Pero el desayuno es la primera comida del día, la que nos ayuda a ponernos en marcha después del descanso nocturno. Si no desayunamos o no lo hacemos correctamente, nuestra capacidad de rendimiento y concentración se pueden ver afectadas.

    Además, no desayunar puede hacer que engordemos. Esto es debido a que, a lo largo de la mañana y hasta la siguiente comida, nos asaltará el apetito, por lo que es más fácil caer en el picoteo. Otro riesgo de no desayunar es la hipoglucemia, la cual además de cansancio también provoca más ganas de comer.

    Otro de los alimentos que no pueden faltar son los lácteos, desnatados sin los queremos con menos grasas, al igual que el yogur. Si optamos por el queso, el fresco y el requesón nos aportan calcio y proteínas. Por su parte, los cereales, copos de avena o pan integral nos aportan energía, minerales, vitaminas y proteínas, así como fibra. Ésta, en concreto, es un buen saciante y evitará que piquemos entre horas.

    Si queremos un extra de nutrientes, una buena opción es acompañar el desayuno con una tostada de pan integral y un chorrito de aceite de oliva, uno de los ingredientes estrella de la dieta mediterránea. Otra opción, la mermelada, la jalea o la miel, las cuales además tienen interesantes propiedades para protegernos de las infecciones o problemas de salud provocados por el frío.


    Aunque el café es la bebida por excelencia del desayuno, bien sea solo o acompañado de leche, también es interesante sustituirlo de vez en cuando por una infusión, como es el caso de la manzanilla, el té verde o el rojo, los cuales además de ser bebidas ligeras también son diuréticas. La cafeína es cierto que nos activa, entre otros beneficios, pero si nos tomamos demasiada a lo largo del día puede ser contraproducente. Por este motivo, no está de más combinar el café con las infusiones.

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