Navidad 2016

Diabetes mellitus de tipo 2: Síntomas, valores glicémicos y dieta

Diabetes mellitus de tipo 2: Síntomas, valores glicémicos y dieta

¿Puedes tener diabetes y no saberlo? Conocer las señales que la delatan es fundamental, porque la diabetes es un trastorno que se debe tratar.

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    Diabetes mellitus de tipo 2: Síntomas, valores glicémicos y dieta

    La diabetes, uno de los trastornos más comunes, puede ser de dos tipos, diabetes tipo 1 y tipo 2 (la más común entre los adultos). La sensación de fatiga y la sed continua son dos de sus síntomas más frecuentes, aunque hay que recordar que la diabetes, en su fase inicial, puede ser asintomática, lo que puede complicar su diagnóstico.

    La diabetes mellitus es una enfermedad caracterizada por niveles elevados de glucosa en la sangre. La causa radica en un problema con la insulina, una hormona secretada por el páncreas que permite al cuerpo utilizar la glucosa para obtener energía. Cuando la producción de insulina no es la adecuada, los niveles en la sangre aumentarán por encima de los valores normales, provocando una hiperglucemia y la aparición de la diabetes mellitus.

    La diabetes tipo 2 es la forma más común, ya que afecta a aproximadamente el 90% de los pacientes. En concreto, la diabetes de este tipo se produce cuando el cuerpo no es capaz de producir una cantidad suficiente de insulina para atender las funciones del organismo o cuando se produce la denominada resistencia a la insulina. En estos casos, se produce un aumento de la concentración de glucosa en sangre (hiperglucemia).

    Por lo general, en una persona con un estilo de vida saludable y siguiendo una dieta adecuada, los niveles de glucosa durante el día se situarán entre 60 y 130 mg / dl. En ayunas, los valores pueden ir desde 70 hasta 110 mg / dl. Cuando estos niveles en ayunas van desde 110 hasta 125 mg / dl conviene consultar al médico. Podemos hablar expresamente de diabetes cuando los valores son iguales o superiores a 126 mg / dl.

    Los síntomas de la diabetes tipo 2 no son tan evidentes como en la diabetes tipo 1, lo que puede hacer que se demore el diagnóstico o que no se le conceda suficiente importancia a factores de riesgo, como el sobrepeso. No obstante, entre los síntomas hay que destacar la necesidad de orinar durante la noche, sed constante, pérdida repentina de peso, sensación de cansancio extremo, visión borrosa y curación muy lenta de las heridas.

    Las complicaciones de la diabetes tipo 2 pueden afectar a los ojos, el sistema renal, sistema cardiovascular y nervioso. En el primer caso, hay que recordar que las personas con diabetes tienen un alto riesgo de ciertas enfermedades que afectan a los ojos, como cataratas, y asociadas a esta patología, como la retinopatía, una lesión de los vasos sanguíneos de la retina, o glaucoma, que consiste en una alta presión de fluido dentro de los ojos. El glaucoma también puede conducir a la pérdida de visión. En cuanto al sistema cardiovascular, es importante recordar que la diabetes puede dañar los vasos sanguíneos, causando hipertensión y niveles altos de colesterol.

    La diabetes tipo 2 aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

    La hiperglucemia también puede afectar al sistema nervioso, dando lugar a neuropatías (daño de las células del cerebro, o provocar problemas de insuficiencia renal al dañar los vasos sanguíneos de los riñones.

    Las personas con diabetes deben seguir una dieta equilibrada que ayude a mantener controlados los niveles de azúcar en sangre. Entre otros consejos, debemos incluir en la dieta alimentos ricos en fibra, en particular fibra soluble para ralentizar la absorción de carbohidratos y colesterol. Hay que prestar atención a la ingesta de azúcares simples y no debemos pasar por alto el aporte de vitaminas y minerales.

    Algunos alimentos no están permitidos, como el azúcar blanco, el azúcar de caña o fructosa. También conviene evitar la miel, mermeladas, dulces (presentes en pasteles, galletas, postres o dulces). Es importante no tomar jarabe de fruta confitada o aderezos con azúcar, así como alimentos grasos como mantequilla o margarina. También conviene evitar las bebidas azucaradas y zumos de fruta con azúcar añadida. Limita las legumbres, ya que contienen hidratos de carbono que pueden elevar los niveles de glucosa en la sangre.

    Se puede comer verduras crudas o cocidas, pescado fresco o congelado (que se debe consumir al menos dos veces a la semana). Está permitida la carne blanca, el queso bajo en grasa, leche y yogur desnatado o parcialmente desnatado. Es importante beber todos los días al menos 1,5 litros de agua. No hay que excluir alimentos como el pan y las pastas, aunque hay que prestar atención a su ingesta.

    Una alimentación adecuada es la primera regla a seguir en caso de diabetes. Dependiendo del paciente, el médico determinará si es necesario acompañar la dieta con una terapia con medicamentos que pueden reducir el azúcar en la sangre (hipoglucemiantes orales). También es importante controlar y monitorizar los niveles de glucosa en la sangre una vez o dos veces al día, ya que este tipo de diabetes se caracteriza por una mayor estabilidad de los valores.

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