Navidad 2016

Dolor en hombro y cuello: Causas y tratamiento

Dolor en hombro y cuello: Causas y tratamiento

Dolor en hombro y cuello: causas y tratamiento. El sobreesfuerzo, los movimientos bruscos o un golpe pueden estar detrás del incómodo dolor de hombro y cuello, aunque entre las causas no podemos olvidar algunas patologías propias de las articulaciones, como la artrosis.

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    dolor hombro y cuello

    ¿Qué podemos hacer para evitar el incómodo dolor en hombro y cuello? De entrada, conocer las causas de este dolor, en la mayoría de las ocasiones provocado por posturas incorrectas o sobreesfuerzos. La falta de ejercicio físico también hace más vulnerable a esta zona corporal. Identificar las causas y síntomas es el primer paso para administrar el tratamiento correcto.


    Tanto el hombro como el cuello son dos de las zonas corporales más susceptibles a lesionarse o a padecer molestias articulares. De entrada, para proteger la salud de hombro y cuello hay que evitar los movimientos o giros bruscos y fortalecer la musculatura con la práctica de ejercicio físico, adaptado tanto a nuestra edad como forma física.

    Llevar el bolso demasiado cargado, estirar el brazo para alcanzar un objeto en lugar de girarnos, realizar un movimiento brusco al practicar ejercicio son algunos de los gestos más habituales que pueden afectar a nuestras articulaciones al forzarlas de manera incorrecta. El dolor es el primer síntoma, inequívoco de que estamos ante una lesión, pudiendo llegar a ser intenso y punzante. En algunos casos, sobre todo cuando se trata del hombro, puede aparecer inflamación y bloqueo de la articulación.


    La tendinitis es, en términos médicos, la inflamación de los tendones. Cuando aparece en el hombro –un dolor que se puede irradiar al cuello- se la denomina tendinitis del manguito rotador. Se trata de una dolencia que puede resultar incómoda y dolorosa, llegando a dificultar los movimientos. La tendinitis no tiene edad, pero a partir de los 40, nuestro cuerpo es más vulnerable.

    La principal causa de la tendinitis radica en los movimientos bruscos o sobreesfuerzos (levantar demasiado peso de manera frecuente). Algunos deportes, como la natación o el tenis, también pueden estar detrás de una tendinitis, así como las caídas o golpes en los brazos. Algunas patologías de las articulaciones, como la artritis reumatoide, también pueden provocar dolor en el hombro.

    La tendinitis hay que tratarla, sobre todo si las molestias se agudizan. El tratamiento más común es a base de medicamentos antiinflamatorios.

    En algunos casos también es aconsejable inmovilizar la zona afectada, por ejemplo, llevando en cabestrillo el brazo hasta que se reduzcan los dolores o la inflamación. Asimismo, hay que evitar todas aquellas actividades o posturas que agraven las molestias. Si es necesario, porque el dolor no remite o la tendinitis reaparece con frecuencia, es aconsejable ponerse en manos del fisioterapeuta.


    Detrás de este particular nombre se esconde una dolencia que afecta a los ligamentos, los cuales se inflaman y pueden provocar dificultades para movernos. Curiosamente, según datos médicos, las mujeres somos más vulnerables a una dolencia que también se conoce como hombro congelado y que provoca, entre sus síntomas, la rigidez de las articulaciones. El dolor puede ser más agudo por la noche, aunque el principal problema es la pérdida de movilidad del hombro. Para su tratamiento, lo más común son los antiinflamatorios y analgésicos. Asimismo se deben evitar los movimientos bruscos. Si el dolor es muy intenso, se puede recurrir a un tratamiento con infiltraciones intraarticulares de corticoides.


    La degeneración del cartílago que recubre los huesos de la articulación provoca una de las enfermedades más frecuentes, la artrosis, la cual también se puede localizar en los hombros y afectar al movimiento con el cuello. La artrosis, aunque se suele vincular a la edad, también puede ser provocada por otras causas, tales como el uso excesivo o inadecuado de la articulación (sobre todo en determinados trabajos o en la práctica de determinadas modalidades deportivas). La predisposición genética nos hace más vulnerables a padecer artrosis. Además del dolor, como hemos señalado, puede provocar ruidos articulares y limitación de la movilidad. Para su tratamiento, además de reposo, hay que realizar ejercicios de rehabilitación para fortalecer los músculos y ganar en flexibilidad. Los antiinflamatorios no esteroides son los más utilizados para calmar el dolor y rebajar la inflamación.


    Además del tratamiento con fármacos, hay otros remedios que mitigan el dolor y reducen la inflamación, como la aplicación de frío (una bolsa de guisantes congelados durante 15 minutos varias veces al día); las pomadas antiinflamatorias y las duchas alternas (agua fría y caliente durante cinco minutos sobre la zona afectada).

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